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    Antes de la llegada de las redes sociales, los músicos y los artistas dedicaban la mayor parte de sus esfuerzos a actividades como la grabación de canciones, la distribución de su material en físico y la búsqueda de recintos donde presentar su trabajo para, en el mejor de los casos, empezar a incrementar su base de fans. En aquel entonces, el número de seguidores era clave para comenzar a difundir su talento. Sin embargo, con la llegada de las redes sociales, las cosas parecen estar cambiando… para mejorar. 

    Hoy, las redes sociales son el principal terreno que los artistas exploran para presentar su contenido a las diversas audiencias. El impacto de estas nuevas tecnologías en la industria musical ha sido notorio. Un claro ejemplo de esto es la velocidad con que un artista puede volver virales algunos de sus proyectos al publicarlos en diversas plataformas. 

    Tal es el caso de la canción “Dreams”, de Fleetwood Mac, lanzada en 1977, que volvió a entrar en las listas de éxitos en 2020, después de que un usuario subiera un video con ella a TikTok y explotara en la app. 

    “En los últimos años, las redes sociales se han convertido en un gran instrumento de innovación, lanzamiento y divulgación en el escenario musical. En el pasado, vimos la evolución del streaming y la música pagada, especialmente con la creación de Apple Music y luego con la llegada de otros jugadores, como Spotify y Amazon Music. Eso está ya consolidado, pero faltaba una línea de divulgación, y las redes sociales, sin duda, se convirtieron en la otra pierna digital de la cadena de valor de la industria musical”, dice Anderson Ramires, socio líder de Servicios Digitales en PwC México. Esta democratización ha dado la oportunidad, a numerosos artistas, de realizar sus propios lanzamientos y permitido a los talentos emergentes que no tienen contratos con ninguna firma discográfica utilizar también estos recursos, no sólo para su lanzamiento y difusión, sino para la comercialización de su trabajo. “Esto allana el camino para que artistas sin muchos recursos puedan recorrer esta vía y presentar su proyecto a un gran público”, explica Ramires. 

    Midnigth Generation
    Midnight Generation, banda de funk pop. 19 de agosto 2022. Foto: © Fernando Luna Arce.

    Ante esta transformación en la industria, muchos de los sellos discográficos y artistas aún intentan averiguar cómo obtener todos los beneficios en un nuevo mundo dominado por las redes sociales. Para Midnight Generation, banda de funk pop originaria de Chihuahua, además del boom de las redes sociales, la pandemia también fue un impulsor para que los artistas emergentes pudieran hacerse de un lugar en la escena musical. 

    “Hoy hay muchos labels independientes que abren la puerta a bastantes artistas independientes. Le han dado voz a muchos músicos que en un año se pueden volver gigantes. La pandemia también impactó en varios artistas y bandas que ahora ya no tienen que vivir en lugares como la Ciudad de México para ser reconocidos y desarrollar su carrera”, dice, en entrevista, Fernando Mares, miembro fundador de Midnight Generation. 

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    UN TRASPIÉ A LA LIBERTAD CREATIVA 

    En los últimos años, se ha demostrado con claridad que la forma de consumir música ha cambiado por completo. Esto ha traído consigo retos particulares en el camino creativo de los artistas. A Samuel Márquez, baterista y fundador de Midnight Generation, aunque la banda se ha adaptado a las nuevas tendencias en la industria, el tiempo que consume en la creación de contenido para redes sociales no le deja del todo un buen sabor de boca. “Nosotros tenemos que estar creando mucho material, como videos cortos para TikTok. Si lo piensas como músico, en algún momento puede llegar a ser frustrante, porque no es el foco que le quieres poner a tu carrera. Pero, por otra parte, también da buena exposición a tus proyectos”, dice. 

    Fernando Mares no está del todo de acuerdo, ya que, para él, plataformas como TikTok son herramientas que se pueden utilizar a conveniencia de los artistas, mientras que la presión que reciben de la discográfica para crear estos contenidos es algo a lo que están acostumbrados y lo ve como un requisito “de cualquier trabajo”. 

    Este escenario no parece que cambie en el futuro próximo, pues las disqueras y los artistas han comenzado a ver cómo las plataformas digitales son una fuente rentable de ingresos más allá de la música en vivo. Según Statista, en 2022, la música en vivo en México generaría alrededor de 174 millones de dólares (mdd) en ingresos, cifra que alcanzaría los 209 mdd en 2026. Sin embargo, este año la industria de la música en streaming de México generaría unos 313 mdd en ingresos, un 15% más que los 273 millones del año anterior. Esta cifra anual se prevé que siga aumentando en los años siguientes, hasta superar los 400 mdd en 2026. 

    EL VERDADERO ENEMIGO 

    La llegada de nuevos competidores a la escena musical, potenciados por las herramientas digitales, puede parecer, para los actores establecidos en el mercado, no sólo una oportunidad, sino también una carrera sin fin en la que no está permitido quedarse atrás. Sin embargo, para Ramires, de PwC, el verdadero enemigo de la industria sigue siendo la piratería. 

    Así lo indica un nuevo estudio de MUSO, empresa que trabaja con sellos discográficos y propietarios de derechos para proteger sus contenidos de la piratería. De acuerdo con el reporte, la piratería musical disminuyó de forma constante año tras año desde enero de 2017 hasta la segunda mitad de 2020, pero empezó a aumentar gradualmente a lo largo de 2021, cuando hubo un aumento del 2.18% en comparación con el año anterior y un incremento del 18.6% en el cuarto trimestre de 2021, en comparación con el cuarto trimestre de 2020. 

    “La principal amenaza es siempre la piratería. Es el control del contenido, pues éste puede ser replicado y atraer audiencia y tráfico para otros canales, sin que necesariamente tengas el dominio del contenido. Esto genera una fuga de ingresos muy grande para los artistas, por la falta de control que hay”, explica Ramires. 

    Sin embargo, concede que, aunque es una gran amenaza para el negocio, hoy se contrapone con los grandes beneficios que aporta gracias a la divulgación de las obras. “El alcance de las cosas es mucho más grande que en el pasado, cuando se tenía que invertir mucho para lograr un alcance mucho más pequeño. A medida que un artista crece, monitorear lo que está en manos de la piratería es cada vez más difícil”, agrega el experto. 

    Pese a este escenario, Ramires ya ha notado un cambio de mentalidad entre los ejecutivos, quienes ya prestan menos atención a este tema. “Empiezan a entender que es una consecuencia de otro beneficio. Ellos no quieren tener pérdida de ingresos, pero entienden también que es una consecuencia de otros grandes beneficios que están obteniendo, como la amplitud del alcance de sus contenidos”. 

    Como resultado de esta fuga de ingresos, en el panorama musical los artistas han comenzado a diversificar sus ingresos. De acuerdo a Ramires, la mayor tendencia en los años venideros estará enfocada en el metaverso.

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