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    Los inversionistas han comenzado a cuestionar el dinamismo de la economía norteamericana. Este ha sido solo uno de los factores detrás de los recientes ajustes en los mercados financieros. El PIB en Estados Unidos creció 2.5% en términos reales el año pasado. Al menos hasta la primera mitad de este año este buen desempeño se ha mantenido. Sin embargo, las cifras de más alta frecuencia del segundo semestre han comenzado a generar especulación sobre una pérdida de impulso de mayor magnitud y velocidad a la que se tenía contemplada. Esta situación también ha modificado las expectativas en torno a la postura monetaria del Banco de la Reserva Federal.

    Hace apenas uno o dos meses todavía se debatía si el Fed pudiera iniciar a recortar tasas este año, como lo abordé en el artículo “Estas son las grandes interrogantes para la Fed estadounidense” del 17 de junio. Ahora el escenario se ha vuelto más complicado, sugiriendo una acción de relajamiento monetario más contundente en los próximos meses. Este artículo analizará algunos de los retos más importantes de la economía norteamericana.

    Resiliencia de la economía y el mercado laboral hasta la primera mitad del año…

    Dentro de la heterogeneidad en la dinámica de crecimiento global en el periodo pospandemia, Estados Unidos ha venido mostrando un comportamiento diferenciado frente a sus pares del G-10, caracterizándose por una economía relativamente más fuerte. Esto se vio de manera muy clara a finales del año pasado. En aquel momento surgieron algunas voces que erróneamente vaticinaban una recesión. Cuando no se materializó, también se anticipaba que sucedería en el primer semestre de este 2024.

    De hecho, la última estimación del PIB del segundo trimestre de este año mostró todavía un sólido crecimiento de 2.8% trimestral anualizado, apoyado principalmente por la demanda doméstica. El consumo privado contribuyó con 1.6 puntos porcentuales (pp) y la inversión con 0.6pp. Ello mitigó, principalmente, el efecto negativo de las exportaciones netas.

    El mercado laboral mantuvo un muy buen comportamiento en el periodo de referencia e inclusive los resultados corporativos trimestrales han mostrado hasta el momento un crecimiento en utilidades relativamente favorable.

    … Pero con algunos indicios de pérdida de impulso en el segundo semestre

    A pesar de las buenas cifras del 1S24, la economía ha venido perdiendo inercia una vez iniciada la segunda mitad del año. Un ejemplo de ello ha sido el mercado laboral. El más reciente reporte del Bureau of Labor Statistics reveló una creación de empleo de 114 mil puestos de trabajo, considerablemente menor al promedio mensual de 218 mil en el primer semestre de este año o del promedio mensual de 251 mil del 2023. Y no sólo ha sido esto, también la tasa de desempleo, los costos salariales o inclusive las métricas de despidos de las empresas han comenzado a reflejar una economía que ha perdido impulso.

    Otras cifras sobre consumo o vivienda también reflejan una moderación, al igual que indicadores adelantados como son los que miden el sentimiento de los consumidores y los empresarios. Los niveles de apalancamiento de los hogares han comenzado a reflejar algunos focos amarillos, igual que los niveles de morosidad de algunos créditos como autos o tarjetas de crédito.

    Todos estos factores continuarán alimentando el debate en torno a los riesgos de una recesión. Si bien la economía norteamericana enfrenta actualmente algunos vientos en contra, todavía luce poco probable una recesión a finales de este año o el próximo. La actividad irá perdiendo dinamismo, pero todavía podría mostrar un mayor grado de resiliencia que otros países actualmente carecen (e.g. algunas economías europeas).

    Sin embargo, esto traerá consigo ajustes en algunos frentes. Uno de ellos es la estrategia de política monetaria, con un Fed que podría contemplar mayores recortes de tasa de interés en los próximos meses de los que tenía previsto anteriormente. En los mercados financieros continuarán ajustándose las valuaciones de algunos activos, el comportamiento del dólar y la pendiente de la curva de rendimientos. Pero más importante, todavía faltará incorporar algunos aspectos geopolíticos (como las elecciones del 5 de noviembre en dicho país) y los retos fiscales que enfrenta EU.

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    Alejandro Padilla es Director General Adjunto de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.

    Cuenta de Twitter: @alexpadillasan

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