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    El 26 de septiembre, Banxico llevó a cabo el tercer recorte de su tasa de referencia en el año en una magnitud de 25 puntos base, como se tenía previsto. Sin embargo, a diferencia de aquellos primeros ajustes en marzo y agosto, ahora el banco central ha apuntalado lo que supone será una estrategia de relajamiento monetario continuo. Es decir, se ve con mayor claridad el inicio del ciclo de recortes en las tasas de interés. Este artículo aborda algunos temas interesantes que podrán ayudarnos a identificar que viene hacia delante con la política monetaria en México.

    Coyuntura compleja de la inflación: de dónde venimos

    México, al igual que el resto del mundo, ha venido librando una batalla contra los importantes efectos inflacionarios ocasionados por la pandemia por coronavirus. Primero fueron disrupciones de oferta que ocasionaron un incremento en precios. A ello le siguieron nuevos choques por conflictos geopolíticos, destacando la guerra entre Rusia y Ucrania. Posterior a ello, la recuperación de la economía tras una serie de estímulos fiscales –destacando el fuerte gasto en Estados Unidos– y una rápida apertura en la mayoría de los países resultó en presiones por el lado de la demanda. 

    Hace aproximadamente dos años, la inflación general anual se situó en 8.7% en México, nivel no observado en dos décadas. Estados Unidos y otros países experimentaron una situación similar. En respuesta, Banxico llevó a cabo un importante proceso de restricción de condiciones monetarias, llevando la tasa de 4.00% en julio del 2021 hasta 11.25% en marzo del 2023. 

    La restricción monetaria ayudó a contener las presiones de demanda, mientras que la normalización en las cadenas de suministro favoreció un ambiente de menores presiones de oferta. Con ello comenzó un sendero de disminución en la inflación anual, tanto en la general, como en la subyacente (ese componente de la inflación que excluye los rubros más volátiles, como bienes agropecuarios o energéticos). 

    En dónde estamos parados

    Afortunadamente, la coyuntura inflacionaria ha mostrado importantes señales de mejoría en los últimos 12 meses a pesar de algunos retos que prevalecen para los precios tanto en el mundo como en México. Una muestra de ello fue el último reporte al mes de septiembre, mostrando un incremento mensual de la inflación general de únicamente 0.05%, la más baja para ese mismo mes en la serie histórica del INEGI. Con ello, la inflación anual se situó en 4.58%. La inflación subyacente bajó a 3.91% en su comparativo anual, hilando 20 meses consecutivos de descenso y adentrándose al rango de variabilidad que se permite Banxico de 2% a 4% (alrededor de su meta del 3%). Asimismo, al analizar los 277 genéricos que componen el Índice Nacional de Precios al Consumidor, se observa que ya únicamente el 45% se encuentra con incrementos anuales por arriba del 4% (un número que oscilaba alrededor de 80% en septiembre del 2022), 25% de los componentes con inflaciones anuales entre 2% y 4% y finalmente 30% de ellos con aumentos por debajo del 2%. Esta situación, junto con una moderación en la actividad económica y el inicio del ciclo de baja de tasas del Fed en septiembre de este año, han apoyado la estrategia de Banxico de recortes de 25 puntos base en sus decisiones de marzo, agosto y septiembre.

    A pesar de ello, es importante resaltar que todavía existen muchos riesgos en el panorama para la inflación en México, provenientes principalmente de la volatilidad de los precios de bienes agropecuarios y energéticos. Asimismo, vale la pena mencionar que, dentro de la inflación subyacente, los servicios continúan mostrando persistencia en los niveles actuales y no han disminuido de manera importante, manteniéndose con una inflación anual del 5.10%. Esto alude a una demanda que continúa relativamente fuerte por parte de los consumidores mexicanos y representa uno de los desafíos más importantes para el banco central en la actualidad. La inflación general anual todavía no se encuentra en el objetivo del 3%, lo que implicará que a pesar de los recortes adicionales que pudiéramos ver en la tasa de referencia en los próximos trimestres, las condiciones monetarias continuarán siendo restrictivas.

    Hacia donde se dirige el panorama de los precios en México

    Después de cierta mejoría en algunos rubros que han ayudado a la inflación general anual a descender tras las presiones temporales observadas en el verano, el panorama advierte todavía algunos desafíos importantes. Esto podría implicar que la métrica anual continúe en un nivel alrededor del 4.5% por varios meses más. Quizás podría acercarse más hacia el objetivo de Banxico de 3% hacia finales del 2025 o inclusive inicios del 2026. También será importante analizar el comportamiento de la inflación subyacente, cuya inercia a la baja ha sido más clara, especialmente porque es una indicación de la inflación que pudiéramos ver en el mediano plazo.

    Algunos factores que probablemente jugarán un papel importante en su desempeño será la actividad económica (con señales de desaceleración), el efecto de la política fiscal (aguardando la estrategia al interior del Paquete Económico 2025 que se presentará la Secretaría de Hacienda al Congreso para su discusión y aprobación en noviembre), la estrategia de política monetaria del Fed (que después del fuerte recorte de 50 puntos base en septiembre podría moderarlos hacia delante) y algunos factores geopolíticos (como las elecciones en Estados Unidos o los conflictos en Medio Oriente).

    Analizando la narrativa de los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México, a través de modelos de inteligencia artificial que utilizan proceso de lenguaje natural para clasificar el sesgo de la comunicación, podemos inferir que existe interés por continuar con un relajamiento monetario de manera gradual y ordenada en lo que resta del año. Esto sugiere posibles recortes de 25 puntos base en las decisiones del 14 de noviembre y 19 de diciembre. Esto podría llevar la tasa real ex ante (i.e. tasa de interés nominal ajustada por la inflación esperada en los siguientes doce meses) de 6.5% actual a 5.4% a finales del año, todavía en zona de restricción monetaria.

    Como conclusión, el reciente desempeño de la inflación en nuestro país ha ayudado a Banxico a llevar a cabo ajustes en su postura monetaria, con tres recortes de la tasa de interés este año y probablemente otros dos más en los próximos dos meses. Aun así, el panorama de los precios continúa enfrentando algunos desafíos que requieren de una conducción prudente de la política monetaria, tanto en México como en otras partes del mundo. Con ello en mente, se esperan más reducciones en las tasas de interés por parte de Banxico, el Fed y otros bancos centrales, pero con una visión de cautela. La otra gran interrogante que falta por esclarecer es el nivel terminal de las tasas de interés una vez que finalice el actual ciclo de disminuciones. Todo apunta a que probablemente esas tasas de equilibrio sean un poco mayores a las que se observaron durante varios años previos a la pandemia.

    Contacto:

    Alejandro Padilla es Director General Adjunto de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.

    Cuenta de Twitter: @alexpadillasan

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