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    Por Jose Roberto Balmori*

    Hace algunas semanas, el Financial Times publicó una serie de gráficos sobre las tasas de fecundidad en Latinoamérica. En dichas gráficas se comparan las tasas actuales de fecundidad con las proyecciones que tenían algunos organismos tales como las Naciones Unidas, el Instituto de Evaluación y Métrica de Salud (IHME), y el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados.

    La realidad sobre las tasas de fecundidad está muy por debajo de lo que dichas proyecciones predecían, lo que está encendiendo las alertas de varios economistas. Tanto Guatemala, México, Argentina, Uruguay, Colombia y Chile, están experimentando una caída dramática en el número de hijos por mujer. En este artículo abordo algunas teorías que intentan explicar este fenómeno, así como las posibles implicaciones sociales y económicas.

    En primer lugar, cabe resaltar que Latinoamérica no está sola en la baja tan dramática de fecundidad. En las mismas gráficas se muestran países en el Medio Oriente y Norte de África como Turquía y Tunicia, las cuales también muestras caídas más rápidas en fecundidad que las anticipadas por los organismos anteriormente mencionados. De hecho, todos los continentes salvo África reportan tasas de fecundidad por debajo de la tasa de remplazo poblacional (2.1 hijos por mujer).

    Pero ¿qué explica dicha baja de fecundidad en el mundo y, en particular, en Latinoamérica? Las teorías usualmente utilizadas son un mayor desarrollo económico, una cultura más liberal, y el surgimiento del feminismo masivo. Sin duda, todas estas explicaciones pueden predecir mucho de la baja en la tasa de fecundidad para nuestra región, pero una de las variables que hay que observar más de cerca el colapso en los matrimonios y el alza en los divorcios en Latinoamérica.

    Hace tres años escribí dos artículos científicos sobre como la pandemia había afectado al número de nacimientos (baby bust) y al número de matrimonios, los cuales no han lograron recuperarse totalmente al nivel que tenían previo al Covid-19. En dicho momento discutía que parte del efecto en la tasa de fecundidad proviene del comportamiento nupcial de las generaciones más jóvenes tales como los milennials (nacidos entre 1981 y 1996) y los centennials (nacidos entre 1997 y 2012). En ese momento planteé que probablemente mucho del efecto podría ser explicado por el surgimiento de nueva tecnología.

    Creo que aún podemos sostener dichas teorías, ya que la penetración de los móviles y las plataformas streaming han seguido creciendo en nuestra región y cada vez captan más la atención de los más jóvenes. Esto sin duda está enfocando a las nuevas generaciones a pasar más tiempo enfrente de una pantalla, y menos tiempo interactuando con personas, como para darse la oportunidad de conocer a un o una pretendiente. Si a esto le agregamos nuevas leyes que se pretenden pasar en México, tales como la despenalización del aborto a cualquier etapa (arriba de los 3 meses), creo que el problema de fecundidad tenderá a agravarse.

    Existen opiniones de expertos y no expertos que consideran que esto es una buena noticia. Sin embargo, yo difiero de esas opiniones. De entrada, muchos países en nuestra región, incluido México, reportarán este año una tasa de fecundidad inferior a la de los Estados Unidos, la cual de por sí ya es de por sí muy baja. Esto pondrá mucha presión en las finanzas públicas, ya que habrá un número insuficiente de personas para soportar a la población en retiro (aquellos mayores a 65 años). De hecho, en un par de generaciones, veremos como en Latinoamérica, incluido México, habrá más viejos que jóvenes. 

    Si la región es incapaz de atraer inmigración talentosa y productiva, algo que se antoja probable ya que los países desarrollados también competirán por dicha migración, nos encontraremos ante un escenario económico en donde seremos una Latinoamérica pobre y vieja. Mas nos vale comenzar a idear algunas políticas públicas que incentiven los matrimonios y el tener hijos, para que dicha transformación demográfica sea menos dramática y más controlada.

    Contacto:

    *Dr. José Roberto Balmori, director de los programas de licenciatura de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México.

    Twitter: @jrbalmori

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