La economía mexicana se encuentra a prueba este 2025. La nueva administración tiene la oportunidad de materializar el crecimiento económico del país por fenómenos como el nearshoring, pero enfrenta retos crecientes que ensombrecen el panorama.
Al tercer trimestre de 2024, el avance del Producto Interno Bruto (PIB) era de tan solo 1.6%, un porcentaje que se aleja del crecimiento anual de 4.5% que, de acuerdo con el colectivo México, ¿cómo vamos?, es el óptimo.
“La economía mexicana atraviesa un periodo de crecimiento modesto, con un entorno poco propicio para la inversión y el empleo formal”, comenta, en entrevista, Sofía Ramírez, directora general de México, ¿cómo vamos?
Mientras que, para Mariana Campos, directora de México Evalúa, menciona que “este 2025, es un año cuesta arriba, porque en 2024 se empezaron a dibujar algunos retos en la economía mexicana para este año. Tenemos una herencia del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador”.
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Se prevé una desaceleración en la actividad económica, derivado principalmente de una dinámica conservadora por parte de los inversionistas, tanto domésticos como extranjeros. Además, proyecta un crecimiento económico de entre 0.5% y 1.5%, de acuerdo con datos de Grupo Bursátil Mexicano (GBM).

La EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey apunta a que la economía mexicana entró en un periodo de estancamiento, de acuerdo con un estudio menciona que el crecimiento anual acumulado hasta el tercer trimestre de 2024 fue de 1.8%. Para este 2025, el escenario se asemeja al del 2024.
Para Monex, durante el 2024, se registraron periodos de desaceleración en sectores como la construcción y las industrias manufactureras presentaron un menor dinamismo.
Incertidumbre económica
Mariana Campos subraya que el cambio de administración en 2024 dejó retos significativos, como la implementación de una agenda agresiva de reformas constitucionales que han alterado los controles del poder público, generando un entorno de incertidumbre económica y financiera. “Esta situación se refleja en indicadores preocupantes como la caída en el empleo formal y un gasto público insuficiente en infraestructura y capital humano”, menciona.
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De acuerdo con el último informe de la Población Económica Activa (PEA), publicado por Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la población desocupada fue de 1.6 millones de personas y representó 2.6% de la población. Mientras que la población ocupada en la informalidad laboral ascendió a 32.8 millones de personas y la tasa de informalidad laboral representó 54.6% de la población ocupada.
“Estamos viendo unos indicadores preocupantes, hay una caída importante de empleo. Este es un reto interno que tiene México”, menciona Mariana Campos.
Para Sofía Ramírez, la calidad del empleo es un tema preocupante, con un aumento en el trabajo informal que afecta directamente el poder adquisitivo de las familias. Además, subraya que este problema podría llevar a un incremento en la pobreza laboral, especialmente en un contexto de inflación y encarecimiento de bienes importados.
“Esto se traduce en menores ingresos y una creciente pobreza laboral, con familias que, aunque tienen empleo, no logran cubrir sus necesidades básicas”, comenta Ramírez.
Aunado al desempleo, se encuentra la inflación, que de acuerdo con México, ¿cómo vamos?, la tasa anual de inflación del 2024 fue de 4.76%. No obstante, el Banco de México (Banxico), asegura que la inflación para este año se ubicará en un rango del 4%, esto significa que bajará a comparación del año pasado.
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Más incertidumbre
Por su parte, Sofía Ramírez destaca que las elecciones del Poder Judicial que se llevarán a cabo este año y la desaparición de organismos autónomos son eventos clave que alimentan aún más la incertidumbre. “No estamos en un escenario particularmente óptimo”, comenta la economista.
Otro foco rojo que se debe de atender es la coordinación entre el sector público y privado, para encontrar “la manera en que se puedan implementar y entender el rol de cada quien. La incertidumbre económica está generando muchas dudas a los inversionistas, el gobierno debe generar certeza y claridad en las reglas del juego”, menciona Mariana Campos.

Por otro lado, la relación bilateral entre Estados Unidos y México será clave para este año, especialmente con la llegada del presidente Donald Trump. Su agenda centrada en migración, narcotráfico y comercio añade presión al país.
Sofía Ramírez asegura que las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles a productos mexicanos y sus señalamientos sobre un México “gobernado por cárteles” generan incertidumbre para los inversionistas, la cual podría afectar a sectores clave como la manufactura y la agricultura.
Frente a esta situación, Ramírez considera que la clave en la relación bilateral está en fortalecer la integración comercial regional y abordar los problemas estructurales con diálogo y negociación. Asegura que sectores como la agricultura y la manufactura podrían beneficiar al país si se gestiona adecuadamente la relación con Estados Unidos y se mantienen políticas que favorezcan la inversión.
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“Si logramos mantener la integración regional en términos comerciales y de producción, podremos enfrentar los retos y fortalecer nuestra economía”, menciona.
Combatir la inseguridad
El crimen organizado sigue siendo un obstáculo para el desarrollo económico. Sofía Ramírez menciona que sectores como la agricultura se han visto afectados por la violencia, con casos como el bloqueo del comercio de limones y aguacates en estados como Michoacán y Guerrero.
Uno de cada dos empresarios ha sido víctima de algún delito, lo que afecta directamente la actividad productiva y la confianza empresarial, según datos de Coparmex.
“Hay muchas áreas de oportunidad que van a retar mucho al ámbito económico”, enfatiza Mariana Campos
El 2025 será un año crucial para México, sin embargo, para alcanzar un crecimiento sostenible, será necesario enfrentar los retos internos y externos para conservar la confianza de los inversionistas.
“Los inversionistas tienen muy claro que no es un buen momento para invertir”, argumenta Sofía Ramírez.
En este sentido, las políticas públicas deberán enfocarse en mejorar las condiciones para atraer más inversión, fortalecer la seguridad y garantizar empleos de calidad que impacten positivamente en el bienestar de las familias mexicanas.










