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    Por Ana Peña*

    ¿Cuánto tiempo a la semana pierdes atrapado en el tráfico? Es más, yo te lo voy a decir: entre 2 y 3 horas. Al año, son 152 horas perdidas, o sea, seis días con ocho horas desperdiciadas frente a un volante. Ouch. Pero no solo se va el tiempo: se va la paciencia, la productividad y hasta la calidad del aire. ¿Y si te dijera que la inteligencia artificial (IA) ya está resolviendo este problema en otras partes del mundo?

    La CDMX está en el top 10 de las ciudades con más congestión vehicular del mundo –un título vergonzoso que nos cuesta millones en productividad y calidad de vida–. Pero hay esperanza: mientras nosotros seguimos atascados en el pasado, la inteligencia artificial está revolucionando la movilidad urbana en otras megaciudades. El mundo ya avanza hacia el tráfico predictivo, mientras México sigue anclado en soluciones reactivas. ¿Hasta cuándo seguiremos sufriendo este caos evitable?

    El mundo ya lo hace y nosotros seguimos empujando el coche

    Mientras la CDMX se debate entre segundos pisos y obras inconclusas, Singapur redujo sus congestiones en 20% con semáforos que aprenden de los flujos reales. Los Ángeles, otra ciudad famosa por sus embotellamientos, recortó 12% los tiempos de viaje con un sistema de 4,500 semáforos inteligentes. Incluso Estambul, con un tráfico tan caótico como el nuestro, incrementó en 30% el flujo vehicular usando IA para optimizar rutas de transporte público.

    En Río de Janeiro, un centro de operaciones urbanas predice accidentes con 90% de precisión y redirige el tráfico antes de que se forme un embotellamiento. Hangzhou, China, logró reducir su congestión de tráfico al pasar del top 5 al lugar 50 en solo dos años gracias a City Brain, un sistema de IA que coordina más de 1,300 semáforos, detecta accidentes en 10 segundos y reduce en 50% el tiempo de llegada de ambulancias.

    Incluso en América Latina, Buenos Aires fue reconocida recientemente como una de las pocas “ciudades listas para el futuro”, en parte por incorporar soluciones de gestión de tránsito basadas en tecnología y semáforos inteligentes, demostrando que la innovación urbana no es exclusiva de potencias asiáticas o estadounidenses.

    Todos estos ejemplos son una muestra clara de cómo la IA, bien aplicada, puede transformar la movilidad urbana.

    México: pequeños experimentos en un mar de caos

    No es que no estemos intentando nada. En Ciudad de México, a partir de 2019 se intervinieron al menos 35 cruces peligrosos con sistemas semafóricos más modernos —incluyendo puntos sobre Viaducto y Periférico—, priorizando la seguridad peatonal con fases “todo en rojo” para el cruce de personas. Sin embargo, estos sistemas cuentan con programación fija y no inteligencia artificial adaptativa, por lo que en realidad no “aprenden” en tiempo real. Esto se queda corto frente a los más de 4,500 semáforos inteligentes de Los Ángeles, capaces de optimizar flujos viales de manera dinámica y con resultados medibles. Para que te des una idea, en la CDMX hay alrededor de 34,000 semáforos y 3,500 están en intersecciones clave de la ciudad.

    A principios de 2025, nos vendieron la idea de que Campeche tiene el potencial de convertirse en la primera smart city de México. Y, aunque ya se están implementando semáforos con inteligencia artificial, los ciudadanos han reportado fallas constantes y tiempos de espera largos en algunos puntos, generando debate y críticas en redes sociales.

    En Querétaro, programas como Ciudad Luz han permitido sustituir más de 62,000 luminarias tradicionales por tecnología LED, generando ahorros de hasta 50% en consumo eléctrico y reduciendo emisiones de CO₂.

    En Nuevo León, el sistema de IA en MiBus, ajusta frecuencias según la demanda en tiempo real, reduciendo hasta 15 minutos de espera en algunas rutas. Pero todavía falta dar el próximo paso: integrar datos de Didi y Uber para mejorar la cobertura.

    Sí, los semáforos en Reforma y Viaducto son un paso valioso, pero carecen de verdadera inteligencia artificial y representan menos del 0.2 % del total en la CDMX. De poco sirve que la modernización sea parcial: necesitamos sistemas realmente inteligentes que evolucionen con la demanda de la ciudad.

    Receta para salir del top 10 de las ciudades con más tráfico

    1) Semáforos que realmente piensen: no solo algunos, sino en todos los cruces clave de la CDMX, con IA que ajuste tiempos segundo a segundo.

    2) Transporte público que se adapte: Metrobuses y microbuses con rutas flexibles según la demanda real.

    3) Predicción, no reacción: sistemas como el de Río de Janeiro que anticipen accidentes antes de que ocurran.

    4) Datos abiertos y colaboración: cada día, millones de mexicanos generamos valiosos datos de movilidad al usar apps como Waze, Google Maps y Uber. Esa información –hoy dispersa y subutilizada– podría revolucionar el tráfico si existiera un marco legal que facilitara su uso público.

    Cada minuto perdido en el tráfico le cuesta a la economía millones en productividad, la contaminación por autos atascados sigue en niveles peligrosos y el estrés vial deteriora nuestra calidad de vida día tras día. La inteligencia artificial no va a resolver por sí sola todos los problemas de movilidad, pero puede ser el catalizador que necesitamos para pasar de la gestión reactiva al control predictivo… de ciudades donde el tráfico se soporta, a ciudades donde se gestiona inteligentemente.

      Detrás de todas estas soluciones de inteligencia artificial hay una infraestructura de cómputo robusta, capaz de procesar millones de datos en fracciones de segundo para tomar decisiones al instante. Sin ese poder de procesamiento, ninguna ciudad podría aspirar a semáforos verdaderamente inteligentes, a transporte público flexible o a sistemas de predicción de accidentes. Apostar por la inteligencia artificial implica también invertir en la tecnología que la hace posible, y ahí México tiene la oportunidad de posicionarse como líder regional en ciudades inteligentes.

      Y aquí es donde México tiene una gran oportunidad. Si la IA puede coordinar millones de paquetes en Amazon para que lleguen en menos de 24 horas, ¿por qué no aplicamos esa misma inteligencia para que millones de capitalinos no pierdan horas diarias atorados en el tráfico? Porque no se trata solo de importar tecnología, sino de adaptarla a nuestras realidades urbanas. Hay talento, hay necesidad y —con la estrategia adecuada— también podría haber liderazgo regional.

      El momento es ahora. Cada día que pasa sin implementar estas soluciones, perdemos millones de pesos, horas de vida y salud. La tecnología existe. Los ejemplos exitosos abundan. Lo único que falta es voluntad política y visión de futuro. La CDMX no tiene por qué seguir apareciendo en los rankings mundiales del caos vial. Tenemos el talento, los recursos y los ejemplos internacionales para cambiar el rumbo. La pregunta es: ¿preferimos seguir quejándonos del tráfico o finalmente hacemos algo inteligente al respecto?

      Sobre la autora:

      *Ana Peña es directora de comunicación para las Américas en Intel.

      Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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