Además de las RRSS, el uso extendido de la Inteligencia Artificial está transformando de manera contundente y profunda todo el multiverso virtual, así como la forma en que se crean identidades, caracteres, estilos, formatos y hasta la propia personalidad de sus usuarios.
La estrategia no es solamente identificar patrones, tendencias, perfiles, comunidades, conversaciones y establecer las conexiones demográficas, cartográficas, mercadológicas, aglutinar factores o identificar los sociogramas extendidos sino incidir en ellos, difundir, interactuar, responder, forjarlos y hasta provocarlos.
¿Mis preferencias personales pueden ser moldeadas? ¿la influencia de las RRSS puede hacerme adoptar estereotipos, ideologías, gustos, modelos, asignarme roles sociales o convertirme en un seguidor de cierto grupo político? ¿a partir de mensajes subliminales u otras herramientas de persuasión se pueden inculcar opiniones religiosas, culturales, deportivas, de consumo y de aceptación o popularidad de figuras políticas?
La respuesta es afirmativa. A veces de manera sutil, otras mas descaradas las estrategias de propaganda política no tienen ahora mayor limite que el acceso, disponibilidad y disputa con otras plataformas para poder lograrlo.
Inflar la popularidad es la muestra mínima de realidades artificiales de consenso y creación de seguidores, opiniones favorables, inclinaciones, difusión, explosividad y de cierta manera aceptación.
Ciento de miles o millones de fans impresionan a cualquiera, bots insertados que alaben hasta las mayores aberraciones, demagogia y verborrea, noticias falsas, exageraciones, chismes, piezas de adoctrinamiento y el contagio emocional tóxico son muy funcionales.
Desesperados por ser parte de algo miles de usuarios se dejan llevar por estos mecanismos, se aferran a seguir la tendencia y sumarse, se sienten parte de un grupo, aceptados, unidos, forman parte de la mayoría y sus opiniones son escuchadas y valoradas.
Un pulgar arriba llena el ego, si despotrican contra los opositores del régimen encuentran en donde descargas las frustraciones de su vida diaria, justifican sus fallas personales y tienen la oportunidad de culpar a alguien de su vida rutinaria vacía, sin sentido, sin logros ni resultados, sin expectativas, pero ahora con una dosis de desquite.
Ese contagio emocional se profundiza exacerbando la violencia, el acoso, hostigamiento y recelo ante otras tendencias. Políticamente significa renunciar a cualquier criterio de racionalidad e individualidad para formar parte de una masa amorfa pero dependiente y sumisa ante quienes la fomentan y capitalizan.
Propaganda al mayor estilo autoritario y bajo los principios y fundamentos básicos; capturar, cautivar, cancelar resistencias, aislar, explotar, configurar, aislar, reforzar el adoctrinamiento, usar, disponer de los seguidores a voluntad. Todo es posible.
Bombardeos de “devoción populista”, contradicciones, desviaciones, supresión de las libertades, acotamiento de las leyes y cancelación de los derechos y la impartición de justicia, todo eso se puede implantar sin necesidad de explicaciones, reflexión o debate, las voces contrarias simplemente son nulificadas, minimizadas, apagadas, reprimidas.
Por supuesto, ahí hay miles de falsos perfiles en RRSS listos a dar la idea de que “el pueblo” esta a la defensa de las bondades de sus salvadores.
Las noticias son seleccionadas, moldeadas, enfocadas para reforzar la idea de bienestar o complacencia. Ahora se pueden manipular cifras no hay instituciones que las verifiquen, ni las analicen ni mucho menos las puedan desmentir.
Gracias a ello, todos los males desaparecen artificialmente, por arte de manipulación y prestidigitación digital. No pasa nada, no hay hambre, pobreza, desempleo, informalidad, ni crimen, mucho menos violencia, el mundo volvió a nacer y ahora todo esta bien, ni quien lo ponga en duda (Sarcasmo).
La información oficialista y propagandística pasa, se exalta, se repite hasta el cansancio, todo lo contrario, con lo que no sirva para tales fines. Nada de reflexionar, ni siquiera pensar, solo aceptar y rendirse, someterse, perder la capacidad contestataria, crítica y fiscalizadora.
Imponer criterios de verdad o mentira, normalizar los males y sugerir estilos, influir hasta en la apariencia y los roles. Acosar al buen estudiante, denigrar al ciudadano honesto, rechazar la integridad, burlarse de la honradez, alabar la transa, justificar la ineptitud y demoler los valores éticos para sustituirlos por dosis de cinismo, descaro, mentiras, corrupción abierta e indolencia.
Inyectar dosis de enojo, perdida, el imperio de lo irremediable, las cosas no van a cambiar, nada se puede hacer, no hay forma de resistir el embate de los impuestos, las imposiciones y las elecciones arregladas.
¿No te gusta? Bueno ahora esta al alcance de los censores la forma de espiarte, sacar tus trapitos al sol, acosarte y hacerte pasar un muy mal rato pues el acceso precisamente a tus RRSS te pondrá en alto riesgo de ser exhibido, denigrado, acosado y hasta perseguido. ¿Ciencia ficción? Es que nadie lee o revisa lo que se aprueba como leyes.
El discurso siempre proteccionista de cobijo ante la inmoralidad, la falta de resultados y la personificación de humildad, las escenas populistas y las apariencias de bondad toda esta teatralidad encuentra su camino libre en esas masas inertes, acostumbradas, resignadas, conformistas, silenciosas, acatadoras, inyecciones constantes en las que las RRSS juegan su papel a la perfección.
Tomate un café y relájate, absorbe las incepciones, respira, tranquilízate, todo es ficción, conéctate.
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