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    Los líderes no podemos definir el propósito de vida de las personas con quienes colaboramos, pero sí podemos hacer grandes cosas para ayudar a encontrarlo.

    El propósito de vida de la gente es una herramienta fundamental para apoyar el propósito de la organización. Si logran converger, se pueden hacer maravillas en términos de bienestar y productividad para todos.

    No soy la única quien lo dice, Michael Steger, psicólogo estadounidense, nos compartió estas ideas en una Conferencia Magistral en el último Wellbeing 360 del Centro del Propósito y Bienestar de Tecmilenio, en octubre de este 2025, realizado en la Ciudad de México.

    Steger es Fundador del Centro del Significado y Propósito de la World Meaning and Purpose Alliance y profesor de psicología en la Universidad Estatal de Colorado y de nuestra Maestría en Liderazgo Positivo.

    Él nos invita a entender como líderes de un equipo de trabajo, o de toda la organización, que somos nosotros quienes más poder tenemos para crear un terreno fértil en el que los demás encuentren significado para su trabajo y su vida.

    No se trata sólo de aplicar técnicas –planear, ser empático, comunicar con eficiencia, saber escuchar, etc.–, sino también liderar con propósito. 

    Michael nos ponía un ejemplo muy sencillo. Sin duda a él le gusta investigar, ofrecer conferencias, dar clases, pero no le gusta llenar formularios donde tenga que justificar la compra de una pilas para el control de su computadora.

    Lo mismo pasa conmigo. Me encanta también lo que hago, pero hay actividades administrativas o repetidas ausencias que me alejan de mis cuatro hijos que no son de las que más disfruto.

    Sin embargo, lo que hacemos para alcanzar nuestras metas profesionales tiene una repercusión positiva en las metas personales, hay que saberlas detectar para comprender que valen la pena y que estamos juntos en el mismo viaje.

    En mi caso, es difícil pararse a las 4 de la mañana para ausentarse más de un fin de semana de la familia, pero con ello me acerco a otros propósitos trascendentales, como ayudar a las personas a encontrar su propósito de vida y mejorar su bienestar.

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    Como líderes, dijo Steger con otras palabras, pero con la misma idea, nos toca ayudar a las personas a que encuentren en el propósito de la organización la fórmula para lograr el suyo propio.

    Nos da tres claves para lograrlo y que la gente valiosa se quede con nosotros, de seguro las conoces o has oído hablar de ellas:

    1. Función legítima.

    Si tu trabajo existe sólo para que parezca que estás trabajando, como muchas veces lo vemos en las oficinas de gobierno, pues realmente no tiene sentido, nunca te vas a sentir identificado. Debes empujar un cambio o cambiar de trabajo. Pero si eres líder o propietario de la organización, es tu responsabilidad hacer que las personas produzcan y se sientan productivas.

    2. Impacto positivo.

    Debe importar. Las tareas que desempeñamos nos deben despertar interés y aportar a la organización. Steger halló la manera de llenar los formularios de las pilas para poder seguir haciendo investigación. Ni modo, pero con ello logra hacer lo que realmente le gusta.

    3. Equilibrio vital.

    El trabajo no debe devorar el resto de nuestra vida, y no sólo hablo de tiempo. Si para cumplir con mi labor tengo que sacrificar mis valores o mi conexión con la comunidad, ese trabajo perderá significado, porque está consumiendo otras partes esenciales de mí.

    Cuando un trabajo nos hace sentir que aportamos, porque nos importa a nosotros y, además, porque es parte del propósito de la organización, el mundo se llena de sentido.

    Todos podemos ayudar desde nuestro lugar en la organización a que la gente y la empresa encuentren su propósito.

    Muchas enfermeras, maestros o cuidadores de personas mayores trabajan por vocación, no por dinero ni prestigio; tampoco aman las tareas en sí, pero sí lo que su trabajo representa: cuidar, enseñar, aliviar.
    “El sentido en el trabajo puede sostenernos incluso en los momentos más difíciles”, nos dijo Steger.

    No todo empleado es adecuado para todo trabajo, ni todo trabajo es adecuado para toda persona, pero cuando hay coincidencia, ocurre la magia.

    Los estudios muestran que las personas que encuentran sentido en lo que hacen tienden a ser más curiosas, más generosas y más felices. 

    Algunas empresas han tenido ascensos hermosos e influencias profundas en el mundo de hoy porque han logrado hacer ese clic entre el sentido de la persona y la organización.

    Y terminó así: “Lo importante es mantener el equilibrio: hay que ejecutar la empresa con la cabeza, pero también con el corazón”.

    Sobre la autora:

    Rosalinda Ballesteros es directora del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio.

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