Una empresa chilena colabora con la Secretaría de Gestión de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México para fortalecer la cultura de prevención en las construcciones.
Y es que el 44.2% de las viviendas particulares habitadas en México presentaban humedad o filtraciones de agua, y el 40.8% mostraban grietas o cuarteaduras, según datos del Inegi de 2023
La firma Huella Estructural impulsa la reparación de estructuras en lugar de una reconstrucción total, con el objetivo de mantener la continuidad operativa de los edificios y reducir los impactos ante eventuales daños o sismos.
La compañía desarrolla sensores que captan las vibraciones de los edificios y otras construcciones, lo que permite detectar daños o cambios estructurales de manera temprana.
“Las estructuras van envejeciendo y no se autorreparan. el daño es acumulativo”, explicó Felipe Martínez Valle, CEO de la empresa.
El director agregó que muchas edificaciones antiguas requieren atención prioritaria, especialmente por las condiciones del suelo y la frecuencia sísmica del país.
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Subrayó la importancia de monitorear las escuelas, ya que su funcionamiento incide directamente en la economía.
“El que los niños asistan a la escuela hace que la economía del país se mueva, ya que los padres pueden ir a trabajar”, comentó.
En la Ciudad de México existen más de 20 mil planteles educativos, por lo que un sismo puede retrasar el regreso a clases durante meses, mientras Protección Civil evalúa la seguridad de los inmuebles.
La empresa trabaja con la Secretaría de Gestión de Riesgos y Protección Civil en un desarrollo para generar información de valor sobre la salud estructural del inmueble sede.
Además, diseña un plan para instalar sensores en alrededor de mil escuelas públicas, con el propósito de prevenir daños y garantizar la seguridad de los planteles.
La Monitorización de la Salud Estructural (SHM, por sus siglas en inglés) consiste en la observación y análisis continuo o periódico de una estructura o de sus componentes, con el fin de identificar cambios en sus propiedades físicas o de comportamiento que puedan indicar deterioro o daño inminente, de acuerdo con la Universidad de Valladolid.
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Falta cultura preventiva
Martínez Valle destacó que un reto cultural común en México y América Latina es la ausencia de prácticas de conservación y prevención: “Lamentablemente no tenemos la cultura de la prevención”.
Por ello, el CEO enfatizó la necesidad de un cambio de mentalidad:
“Es muy importante la parte social y civil: que la gente vaya entendiendo, aprendiendo y haciéndose cargo de la importancia de proteger primero a las personas y después a los activos.”
Recordó que el monitoreo de la salud de las estructuras no solo previene desastres, también protege vidas, impulsa la economía y fortalece la resiliencia de las comunidades.
En un país sísmico como México, fomentar la cultura de la prevención puede marcar la diferencia entre la pérdida y la protección.
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