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    El presente contenido comercial es responsabilidad exclusiva de la marca, vocero o agente. La información presentada se expone a título personal y no representa la opinión de Forbes México.

    Desde hace más de 26 años lidera Global Computing, una empresa mexicana especializada en soluciones de software científico y técnico. Adriana ha superado numerosos obstáculos y ha transformado desafíos en oportunidades de crecimiento, pero sobre todo de impacto social.

    Desde el primer momento, Adriana se propuso entender profundamente a sus clientes: ingenieros, investigadores, profesores y estudiantes. “No vendemos licencias, construimos relaciones”, afirma.

    En su trayectoria, la palabra más descriptiva es: resiliencia. Tras 18 años de haber sido considerada un caso de éxito por posicionar un producto de álgebra computacional en casi todas las universidades en México, recibió la noticia inesperada de la finalización del acuerdo de distribución sin diálogo ni explicación. Para muchos líderes, ese habría sido el momento final. Pero Adriana decidió levantar la cabeza y aprovechar esa dolorosa pausa para rediseñar su camino. Se mudó a Canadá y volvió a las aulas cursando una maestría. Estando allí, recibió una llamada de un proveedor de tecnología geoespacial que buscaba su colaboración en un proyecto de mapeo requerido por el INEGI, uno de sus clientes más importantes, y que no se había desarrollado en el país durante 30 años. “Esto representó una oportunidad significativa para mí de regresar a México, pues me confirmó que la confianza de nuestros clientes y proveedores es incluso más importante que las cifras de ventas”, explica.

    Su liderazgo ha sido siempre colaborativo y basado en el respeto mutuo. “Lo que nos distingue, no solo es el conocimiento técnico, sino la capacidad de traducirlo en soluciones que agregan valor y tienen un impacto positivo”, afirma. Gracias a su experiencia en Microsoft, Sybase y Visual Numerics, Adriana combina disciplina con empatía y sensibilidad. “Mi paso por empresas multinacionales me ayudó a entender cómo operan los negocios en EE.UU., pero fue mi cercanía con los clientes y mi capacidad de ponerme en su lugar lo que me hizo comprender que la tecnología siempre debe considerar el lado humano”, comenta.

    Este enfoque le ha permitido contar con una visión importante para posicionar productos innovadores en el sector académico y gubernamental. Ha sido reconocida con becas y premios internacionales, como una distinción en India en 2024 por su liderazgo y valores.

    Adriana promueve el liderazgo femenino en tecnología, un sector que fue históricamente dominado por hombres. “Es fundamental empoderar a las mujeres”, dice. Su historia inspira a muchas jóvenes a seguir sus pasos. “He enfrentado muchos prejuicios y obstáculos, pero siempre he mantenido mi ética y mi visión”, afirma.

    Su compromiso con la inclusión y el acceso a la tecnología, incluso en contextos de austeridad y bajo políticas restrictivas, refleja su visión humanista. “Nuestra misión es acercar a las personas a la tecnología y ser un facilitador para su implementación en todo tipo de proyectos actuando siempre con transparencia y profesionalismo,” explica. “Lo cual nos ha diferenciado en un mercado lleno de prácticas poco éticas”. La honestidad, la transparencia y la preocupación genuina por las personas son los pilares que guían su gestión.

    Su historia personal revela que la perseverancia y los valores familiares son claves de su éxito. Sus padres, originarios de Tampico, son personas de muchos valores. Recuerda las palabras de su padre: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir” y de su madre: “Si vas a hacer algo, más vale que lo hagas bien, si no, mejor no lo hagas”. Desde joven, Adriana entendió que el emprendimiento y la colaboración son herramientas para transformar vidas.

    A lo largo de su trayectoria, ha enfrentado y superado el rechazo cultural, las barreras de género y la competencia desleal. “Es importante cambiar nuestro concepto de competencia agresiva por uno de competencia sana y colaborativa, ya que combinar diferentes talentos nos une a todos”.

    Su experiencia internacional desde los 22 años le ha enseñado que el éxito radica en sumar talentos y construir comunidades de valor. Su motivación siempre ha sido aprender y responder con propósito. “Desde joven, me gustaban los números y los negocios, y el camino me llevó a la tecnología”, comparte. La experiencia que adquirió en Microsoft y Sybase, combinada con su cercanía con los usuarios, le permitió entender que la verdadera innovación surge del entendimiento humano.

    Hoy, Adriana continúa expandiendo su visión hacia otros sectores, sin perder de vista sus cualidades humanas y sus principios: ética, inclusión y colaboración. “El éxito no se logra de manera individual, sino de manera colaborativa”, concluye.

    Adriana Vadillo es un ejemplo de liderazgo que desafía estereotipos y demuestra que, con principios sólidos, perseverancia y empatía, es posible dejar huella y un legado en la sociedad y en la industria tecnológica. Su historia inspira a muchos a seguir luchando por un mundo más justo, ético y colaborativo.