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Mientras la reforma migratoria continúa estancada en Washington, los inmigrantes altamente capacitados que ya aportan a la economía estadounidense buscan vías para asegurar estabilidad sin depender de sus empleadores. Entre ellos se encuentran los beneficiarios de DACA, personas que crecieron en Estados Unidos bajo una protección temporal y que, aun así, siguen sin acceso a opciones de residencia permanente.
Un número creciente de abogados de inmigración está ayudando a estos profesionales a solicitar la visa EB-1, una categoría históricamente reservada para individuos con “habilidades extraordinarias”. Esta visa permite a científicos, ingenieros e innovadores de alto nivel autopatrocinar su residencia, sin necesidad de que una empresa respalde su solicitud.
“Muchos de estos beneficiarios de DACA han construido carreras extraordinarias en campos como la inteligencia artificial, la robótica o la biotecnología”, afirma Hillary Walsh, fundadora de New Frontier Immigration Law. “Han vivido aquí desde que eran niños, forman parte del ecosistema de innovación de Estados Unidos, y aun así permanecen legalmente temporales. La EB-1 es una autopetición que les brinda un camino claro hacia la residencia permanente basado en sus logros profesionales”.
La base legal de la categoría de habilidades extraordinarias
La visa EB-1A es una de las categorías más selectivas dentro de la ley migratoria estadounidense. Para calificar, los solicitantes deben demostrar reconocimiento nacional o internacional sostenido en su campo, respaldado por pruebas como premios, contribuciones originales de investigación o reconocimiento por parte de colegas.
A diferencia de la mayoría de las visas basadas en empleo, la EB-1A permite a los individuos autopatrocinarse, una opción que ha ganado relevancia conforme las empresas enfrentan límites en las cuotas migratorias. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) recibió un volumen alto de solicitudes EB-1A en 2024, con cifras que siguen en aumento. Las tasas de aprobación rondan el 67%, reflejando tanto la exigencia de la categoría como su creciente accesibilidad para profesionales en tecnologías emergentes.
Para los beneficiarios de DACA —cuyo estatus temporal no ofrece una ruta clara hacia la ciudadanía—, esta categoría puede ser transformadora. Les permite, si han sobresalido profesionalmente, acceder a la residencia permanente sin depender de un empleador ni de una futura reforma migratoria.
“El marco legal ya existe”, explica Walsh. “El reto es ayudar a los solicitantes a documentar su impacto de manera que cumpla con el estándar de habilidad extraordinaria. Muchos subestiman sus contribuciones simplemente porque nunca se les ha invitado a verse a sí mismos bajo ese lente”.
Un caso a favor de la estabilidad basada en el mérito
Según el Departamento de Seguridad Nacional, en 2024 había alrededor de 530,000 beneficiarios de DACA. Una proporción significativa trabaja en áreas STEM —desde ingeniería aeroespacial hasta ciencias computacionales—. Muchos se graduaron en universidades estadounidenses y ocupan cargos en instituciones de investigación o compañías tecnológicas, pero aun así no califican para visas laborales estándar debido a la falta de un registro formal de entrada al país.
Firmas como New Frontier Immigration Law, con oficinas en Phoenix y Los Ángeles, están respondiendo a esta brecha mediante equipos especializados en profesionales inmigrantes de alto rendimiento. Su labor implica una documentación exhaustiva: historiales laborales, cartas de líderes de la industria y análisis técnicos del trabajo del solicitante.
El modelo nacional de la firma, que opera de forma remota con abogados distribuidos por distintos estados, le ha permitido atender a clientes en regiones con gran concentración de talento inmigrante, como California, Texas y Arizona. Walsh señala que el proceso es tanto legal como narrativo.
“Los casos de inmigración suelen pensarse en términos humanos—reunificación familiar o asilo”, comenta. “Pero estos profesionales DACA representan otra realidad: son innovadores que impulsan sectores enteros de nuestra economía. Cuando la ley reconoce sus logros, el país entero se fortalece”.
El impacto humano detrás de las cifras
Considérese el caso de un beneficiario de DACA con una década de experiencia en ingeniería de datos y sistemas, actualmente representado por la firma en su solicitud EB-1. Proveniente de México, llegó a Estados Unidos a los cinco años y ha construido una carrera con aportaciones clave en automatización y tecnologías emergentes. Su trayectoria ilustra precisamente lo que la EB-1A busca reconocer: experiencia especializada, logros medibles e influencia profesional que trasciende fronteras.
Para personas como él, la residencia permanente significa más que seguridad: significa reconocimiento. Les permite contribuir a prioridades nacionales, como la innovación tecnológica, sin temor a perder su derecho a trabajar legalmente.
Según un análisis de 2024 del Migration Policy Institute, los beneficiarios de DACA aportan miles de millones de dólares en impuestos cada año y fortalecen las economías locales mediante consumo y emprendimiento. Aun así, sin rutas como la EB-1A, muchos corren el riesgo de quedar excluidos pese a su importancia económica.
El desafío también tiene una dimensión estratégica: en un mundo que compite por talento tecnológico, retener a innovadores formados en Estados Unidos es una prioridad nacional. Las firmas legales que facilitan la transición EB-1 para beneficiarios de DACA evidencian tanto las limitaciones de la política actual como la capacidad del sistema legal para adaptarse cuando se interpreta con rigor y creatividad.
Redefiniendo lo extraordinario
El trabajo de New Frontier Immigration Law representa una evolución silenciosa pero significativa en la forma en que la ley migratoria interactúa con el mérito. Sus valores L.I.V.E. —Legado, Innovación, Compromiso y Excelencia— reflejan una filosofía que busca ampliar el acceso legal tanto para inmigrantes vulnerables como para profesionales de alto rendimiento. Mediante la combinación de prácticas sensibles al trauma con una defensa altamente especializada, la firma articula los extremos del espectro inmigrante: quienes buscan estabilidad y quienes están dando forma al futuro tecnológico.
El liderazgo de Walsh combina perspectiva académica y visión sistémica. Exprofesora de derecho y galardonada en la lista Female Founders 250 de Inc. Magazine, ha construido una de las firmas de inmigración de más rápido crecimiento en Arizona, reconocida por unir análisis económico y enfoque humano.
Para ella, los logros de los inmigrantes de alto rendimiento no son excepciones, sino señales de un potencial aún no aprovechado. “Los beneficiarios de DACA no deberían conformarse con solo tener permiso para quedarse”, afirma. “La vía hacia la permanencia ya existe, y se basa en reconocer sus contribuciones. Esta es un área poco utilizada donde podemos alinear la ley con los mejores intereses del país y de los inmigrantes”.
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