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    *El presente contenido es responsabilidad exclusiva de la marca, vocero o agente. La información publicada se expone a título personal y no representa la opinión de Forbes México.

    Cuando Ciudad de México empezó a consolidarse como uno de los destinos más atractivos para ejecutivos internacionales, emprendedores y trabajadores remotos, Hayley Mullen detectó algo que no encontraba resuelto ni siquiera en una de las ciudades con mayor oferta wellness de América Latina: espacios pensados para personas que deseaban construir comunidad, con poco tiempo disponible.

    “No quería un gimnasio tradicional. Quería un lugar al que pudiera llegar caminando, donde pudiera entrenar, desconectarme un momento de la ciudad y también construir comunidad”, explica Mullen. Después de vivir 17 años en Cancún, la empresaria británico-mexicana llegó a la capital en 2023 y se enfrentó a una dinámica que no encajaba con la realidad de muchos perfiles ejecutivos: estudios especializados en una sola disciplina, horarios rígidos y experiencias fragmentadas entre entrenamiento, recuperación y vida social.

    La idea detrás de Teva Wellness & Lifestyle no nació de un estudio de mercado formal, sino de una observación práctica. “Me di cuenta de que yo era mi mejor cliente”, dice Mullen. “Tengo horarios complicados, siempre tengo una llamada, una junta o una excusa para no entrenar. Entonces pensé que si lograba construir un espacio donde incluso alguien como yo no pudiera poner barreras, probablemente otras personas también lo disfrutarían”.

    Ese razonamiento terminó convirtiéndose en el eje operativo del proyecto.

    Teva fue diseñado como un ecosistema integrado de gimnasio de lujo: entrenamiento, recuperación, alimentación y networking en un solo lugar. La lógica, explica Mullen, era eliminar la fricción logística que suele volver incompatible el wellness con una agenda corporativa.

    “Si tienes que ir a un estudio, luego desplazarte a otro lugar para recuperarte y después arreglarte para regresar a trabajar, no es viable”, afirma. Por eso, Teva incorpora desde valet parking hasta asistencia para secado de cabello dentro de los vestidores, pensando especialmente en mujeres ejecutivas que entrenan entre reuniones.

    La apuesta aparece en un momento en el que la industria wellness atraviesa uno de sus mayores ciclos de crecimiento global. De acuerdo con el Global Wellness Institute, la economía global del bienestar alcanzó los 6.8 billones de dólares en 2024 y podría acercarse a los 10 billones para 2029. Entre los segmentos con mayor crecimiento destacan wellness real estate, mental wellness y servicios enfocados en longevidad.

    Mullen considera que parte de ese crecimiento responde a un cambio cultural más profundo. “Antes la gente priorizaba salir de fiesta o gastar en experiencias inmediatas. Ahora muchos están pensando en cómo sentirse mejor hoy, pero también en cómo ganar años de vida funcional”, explica.

    Bajo esa lógica, Teva ya prepara un laboratorio enfocado en longevidad, aunque insiste en que cualquier expansión deberá mantenerse bajo criterios científicos. “Hay mucha gente vendiendo longevidad sin evidencia real. Nosotros queremos construir algo respaldado por ciencia”.

    Teva refleja un cambio más amplio en la manera en que ciertos consumidores entienden el bienestar vinculado a eficiencia, rendimiento y prevención. En lugares como Ciudad de México, donde convergen movilidad complicada, jornadas extensas y una creciente comunidad internacional, el wellness premium dejó de vender únicamente estética o exclusividad. Ahora vende algo más escaso: tiempo.