En el equipo del fiscal Alejandro Gertz son persistentes. Como no había forma de que un juez librara orden de aprehensión en contra de Jorge Sánchez Ortega, como responsable del segundo disparo en contra de Luis Donaldo Colosio Murrieta, elaboraron un peritaje de criminalista de campo que señala que el entonces agente del CISEN disparó, que lo hizo semiflexionado y como era experto en pasar desapercibido, nadie lo vio ni fue captado en los videos.
Sánchez Ortega fungiría, bajo la nueva versión, como una suerte de Houdini del crimen, un agente de seguridad capaz de desvanecerse en el momento justo de uno de los crímenes de mayor impacto en la historia del país.
Pero esta historia, por inverosímil que sea, ya encontró un juez que dio entrada a la captura de Sánchez Ortega, la primera puerta de un amplio pasillo que estará cargado de sorpresas, donde la justicia y la verdad no serán las variables que determinen el curso del proceso.
El objetivo es Genero García Luna, pero se requiere darle empaque a la narrativa, de ahí que hayan incluido a Jorge Tello Peón, el entonces director del CISEN, como otro personaje que puede ser funcional en estos momentos, cuando no hay reparo alguno en enlodar reputaciones si esto abona a la propaganda.
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Tello Peón, por supuesto, no tiene responsabilidad alguna y, por el contrario, hay testimonios ministeriales, de que informó de lo ocurrido al secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, sobre el ataque que sufrió el candidato del PRI en Tijuana. La llamada la realizó a las 19 horas, por la red del gobierno federal, y el propio Carpizo habló con el presidente de la República, Carlos Salinas, quien, instantes antes, había sido enterado por el Estado Mayor Presidencial.
En la primera audiencia, Sánchez Ortega prefirió mantener silencio.
Los fiscales, en cambio, sí dejaron constancia de lo que pretenden, y lo hicieron con las siguientes preguntas, de acuerdo con la nota del periodista Ángel Charles en Reforma: ¿Cómo elemento del CISEN, de quién recibió instrucciones de acudir a Lomas Taurinas?, ¿Qué funciones tenía que realizar durante el mitin?, ¿usted escuchó que el ingeniero Jorge Tello Peón, director del CISEN, habló con el delegado de la PGR para pedir su liberación?, ¿en el tiempo en que estuvo detenido en algún momento vio al ingeniero Genaro García Luna?, ¿en el momento de estar detenido en las instalaciones de la PGR se enteró de que ahí estaba García Luna?
Las cartas están abiertas, la FGR tiene el sartén por el mago, ya que los jueces no están en posición de objetar nada porque pueden ser sancionados por el Tribunal de Disciplina Judicial si se salen del redil y, sobre todo, porque la nueva versión del crimen de Colosio Murrieta, aunque no esté sustentada en pruebas, tiene todos los ingredientes para convertirse en una estrategia que sirva como caja china y que fructifique electoralmente, aunque con el tiempo estalle por los aires.
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