La capital mexicana atraviesa un solsticio administrativo de dimensiones profundas. No es solo el cierre de un ciclo fiscal, es la consolidación de un paradigma capaz de redibujar la geografía del bienestar.
Como el “camino de Belén” de la política pública contemporánea, la Ciudad de México marca una ruta de peregrinaje financiero donde el destino final es la edificación de una infraestructura de equidad proyecta para el Ejercicio Fiscal 2026.
Con un Presupuesto de Egresos que asciende a los 313 mil 385 millones de pesos, se erige como un manifiesto de disciplina y justicia distributiva.
Este incremento del 7.5 por ciento respecto al ejercicio anterior, rompe con la ortodoxia del sacrificio fiscal al expandir el gasto sin recurrir a la deuda ni a la presión tributaria, y apuesta en su lugar, por la eficiencia en la recaudación, privilegia la inversión pública y el fortalecimiento de servicios esenciales como ejes de estabilidad.
La metáfora de este “camino a Belén” se materializa en la reconfiguración de la movilidad y el entorno urbano. La inversión de 25 mil millones de pesos para la modernización del Sistema de Transporte Colectivo Metro constituye la piedra angular de esta travesía; es el reconocimiento de que la libertad de tránsito es el primer escalón de la justicia social.
De igual forma, el fortalecimiento a las alcaldías con un aumento al presupuesto del 7.5 por ciento asegura que la prosperidad no se detenga en los linderos de las zonas de mayor plusvalía, sino que permee hacia las periferias, para reducir brechas y crear territorios de igualdad.
En este escenario de planeación estratégica, la temporada decembrina actúa como el catalizador de una prosperidad compartida. Las estimaciones de la Coparmex prevén una derrama económica de 38 mil 268 millones de pesos que irriga a más de 152 mil unidades económicas.
La visión de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, de descentralizar el turismo a través del programa “Luces de Invierno”, desplaza el eje de gravedad de la Ciudad al proyectar actividades en quince demarcaciones distintas, la administración rompe el monopolio del flujo de visitantes, democratiza el derecho a la cultura e incentiva el consumo local.
Las cifras de la Secretaría de Turismo confirman el pulso del sector: 60.5 millones de visitantes y una derrama de 157 mil millones de pesos al cierre del año, con un crecimiento de 17% que consolida a la Ciudad de México como un destino confiable para el mercado turístico.
El “camino de Belén” de esta política social es, en esencia, la búsqueda de una estrella que guíe a la capital hacia la erradicación de asimetrías. Entre la prudencia fiscal y el fervor económico de diciembre, la Ciudad de México demuestra que es posible conjugar la eficiencia del capital con la calidez del bienestar social.
Sobre el autor:
Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.
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Twitter: @C5_CDMX
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