Un ruego de última hora de los pilotos de Spirit Airlines a los acreedores de su empresa muestra que las partes interesadas están preocupadas por el futuro inmediato de la aerolínea en bancarrota, y posiblemente sea una señal de que la mayor aerolínea de bajo costo de Estados Unidos se ha quedado sin salvavidas.
Datos clave
Los acreedores decidirán pronto si Spirit Airlines, con sede en el sur de Florida, sobrevive a la bancarrota o enfrenta una liquidación inminente, según una notable carta abierta emitida el martes por la Air Line Pilots Association (ALPA), el sindicato que representa a los 2,600 pilotos de la aerolínea de bajo costo, de los cuales 500 han sido suspendidos temporalmente.
El mes pasado, Spirit Airlines anunció que había obtenido acceso inmediato a 50 millones de dólares, apenas la mitad de una tercera ronda de financiamiento previamente acordada por 100 millones de dólares, establecida en un acuerdo de financiamiento Debtor-in-Possession (DIP).
Los 50 millones de dólares restantes de los tenedores de bonos solo llegarán “si la empresa puede demostrar avances en el plan de reorganización”, dijo a Forbes Nicole Langston, especialista en bancarrota y profesora asistente de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Vanderbilt.
Spirit Airlines y ALPA declinaron hacer comentarios.
Los abogados de Akin Gump Strauss Hauer & Feld, la firma que representa a los acreedores, no respondieron a múltiples llamadas.
¿Qué inspiró a los pilotos de Spirit Airlines a escribir una carta abierta a los acreedores?
Se desconoce cuánto tiempo más los acreedores de Spirit Airlines continuarán financiando a la compañía. “Los tenedores de bonos pueden retirarse si no creen que la empresa esté avanzando hacia la reorganización”, dijo Langston, señalando que el acuerdo DIP no era vinculante. “Eso debe haber sido lo que llevó al sindicato a escribir la carta”.
En un llamado a otros floridanos, los pilotos destacaron a uno de los mayores tenedores de bonos, el fondo de cobertura Citadel, con sede en Miami y fundado por el multimillonario Ken Griffin, para que “continúe financiando y permita que la reestructuración de Spirit avance” en lugar de “cerrar miles de empleos, dejando un profundo vacío en la economía del sur de Florida”.
En una declaración compartida con Forbes, Citadel dijo que “ha apoyado de manera constante a Spirit tanto antes como después de la bancarrota en sus esfuerzos por reorganizarse y volver a servir al público viajero”, y agregó que los acreedores “aprobaron voluntariamente un tercer tramo de financiamiento tan recientemente como en diciembre para garantizar que los estadounidenses y sus familias pudieran viajar durante el período festivo”.
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En una nota de esperanza, los pilotos afirmaron en su carta que “gran parte del trabajo de reestructuración ya está completo, y Spirit está bien encaminada para salir de los procedimientos de bancarrota… Los pilotos y sobrecargos de Spirit han cedido 100 millones de dólares en concesiones porque creen en una reorganización exitosa y en un futuro para Spirit Airlines”.
Cronología de los problemas financieros de Spirit Airlines
2019 – El último año en que Spirit Airlines fue rentable, con una utilidad neta reportada de 335 millones de dólares.
Febrero de 2022 – La aerolínea rival de bajo costo Frontier Airlines y Spirit anuncian una fusión, valorando a Spirit en alrededor de 2,900 millones de dólares.
Mayo de 2022 – JetBlue Airways presenta una oferta rival totalmente en efectivo por aproximadamente 3,700 millones de dólares. El consejo de Spirit la considera no “razonablemente capaz de concretarse” debido a regulaciones antimonopolio.
Junio de 2022 – Frontier y JetBlue mejoran sus respectivas ofertas, incluyendo penalizaciones por cancelación si los acuerdos fracasan. El consejo de Spirit sigue recomendando el plan de Frontier sobre el de JetBlue.
Julio de 2022 – A pesar de la preferencia de su consejo, los accionistas de Spirit votan a favor de la oferta más lucrativa. Spirit pone fin a su acuerdo de fusión con Frontier y firma uno con JetBlue.
Marzo de 2023 – El Departamento de Justicia demanda para bloquear la fusión JetBlue–Spirit, argumentando que reduciría la competencia y probablemente conduciría a tarifas más altas y menos asientos, perjudicando a los viajeros.
Enero de 2024 – Un tribunal federal de distrito de EE. UU. concede una orden judicial preliminar contra la fusión, al considerar que violaba las leyes antimonopolio y dañaría a los consumidores.
Marzo de 2024 – JetBlue y Spirit cancelan el acuerdo de fusión. JetBlue paga a Spirit una penalización por terminación de 69 millones de dólares, conforme al contrato, además de los aproximadamente 425 millones de dólares en pagos anticipados ya realizados a los accionistas de Spirit.
Noviembre de 2024 – Spirit se acoge al Capítulo 11, diciendo que espera salir de la bancarrota a principios de 2025. La aerolínea es excluida de la Bolsa de Nueva York, tras una caída de 94% en el valor de su acción desde el inicio del año.
Diciembre de 2024 – Spirit firma un acuerdo de financiamiento Debtor-in-Possession (DIP) con tenedores de bonos, asegurando alrededor de 300 millones de dólares para financiar operaciones y la reestructuración durante la bancarrota.
Enero de 2025 – Frontier vuelve a proponer una fusión con Spirit, ofreciendo 400 millones de dólares en nueva deuda y una participación de 19% en acciones de Frontier a los acreedores de Spirit. Spirit rechaza la oferta por considerarla inferior a su plan de reestructuración.
Febrero de 2025 – Spirit rechaza una nueva oferta de 2,200 millones de dólares de Frontier. Un tribunal de bancarrota de EE. UU. confirma el plan de reorganización de Spirit, un hito clave necesario antes de salir del Capítulo 11.
Marzo de 2025 – Spirit sale oficialmente de la bancarrota, tras convertir aproximadamente 795 millones de dólares de deuda en capital y recibir una inversión de 350 millones de dólares de inversionistas.
Julio de 2025 – Spirit anuncia la suspensión temporal de 270 pilotos, el tercer recorte en un año.
Agosto de 2025 – Spirit reporta una pérdida neta de 245 millones de dólares. Días después, vuelve a acogerse al Capítulo 11 tras advertir en un informe a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) que, sin mayor liquidez, existían “dudas sustanciales” sobre su capacidad de sobrevivir otro año.
Septiembre de 2025 – United Airlines y el antiguo pretendiente Frontier anuncian que están agregando rutas, con un ejecutivo de United señalando de forma directa: “si Spirit de repente deja de operar, será increíblemente disruptivo, por lo que estamos agregando estos vuelos para dar a sus clientes otras opciones si las quieren o las necesitan”.
Octubre de 2025 – Un tribunal de bancarrota aprueba hasta 475 millones de dólares en financiamiento, proporcionando liquidez inmediata y margen para continuar operaciones.
Diciembre de 2025 – El sindicato de pilotos acuerda alrededor de 100 millones de dólares en concesiones durante dos años. Spirit asegura 100 millones de dólares adicionales en financiamiento bajo un acuerdo de crédito DIP para ayudar a sostener las operaciones y financiar los esfuerzos de reestructuración hasta 2026, pero solo recibe 50 millones de dólares por adelantado. El resto “está sujeto a condiciones previamente acordadas relacionadas con mayores avances en un plan independiente de reorganización o una transacción estratégica”.
Cita clave
“La dificultad que enfrenta Spirit Airlines es resultado directo de la agresiva agenda antimonopolio de la administración anterior y de su oposición a la fusión Spirit–JetBlue en 2024”, dijo Citadel en su comunicado. “Ese acuerdo habría sido lo mejor para los intereses de los empleados, los pasajeros y los inversionistas”.
Este artículo se publicó originalmente en Forbes US
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