Durante más de tres décadas, Hamilton Lane ha sido una de las firmas más influyentes en el mundo del private equity (mercados privados). Nacida en Pensilvania, hoy maneja 1 billón (un millón de millones) de dólares en activos bajo supervisión y ha construido una presencia global que abarca América, Europa, Asia y, más recientemente, México, aunque en el país ha mantenido un perfil modesto.
Para Juan Delgado, codirector ejecutivo, la expansión hacia el país no es una moda, sino el siguiente paso lógico en la evolución de los mercados privados: “Somos los especialistas globales en mercados privados de toda la vida y hemos crecido con clientes, como lo necesitan los inversionistas de México crecer ahora”, resume el directivo la oferta de valor de la firma.
Delgado explica que los mercados privados ya no son un nicho reservado a los grandes fondos de pensiones o inversionistas institucionales. Hoy son un ecosistema diversificado que abarca infraestructura, crédito privado, inmobiliario y activos tecnológicos.
“Hace 20 años, el private equity era sobre todo venture capital, capital riesgo, innovación, tecnología y buyouts. Pero los mercados privados se han convertido en un tipo de activos que ya no son solamente equity, sino el desarrollo del mercado privado de crédito, el desarrollo del mercado de infraestructura, incluso el desarrollo inmobiliario”, dice en entrevista.
La firma ha identificado cuatro áreas dinámicas: infraestructura, data centers vinculados con la inteligencia artificial, crédito corporativo directo (direct lending) y el mercado secundario de private equity, donde los inversionistas compran participaciones en fondos ya maduros, reduciendo el riesgo. “Los activos de mercados están muy diversificados en estrategias y eso te permite hacer carteras diversificadas y de acuerdo con distintos niveles de riesgos, así ha sido la mayor evolución en estos 20 años”, apunta Delgado.
Democratización del capital privado
Durante tres décadas, los mercados privados han superado de manera consistente el rendimiento de los públicos. Esa es, según Delgado, la razón principal por la que inversionistas institucionales (y cada vez más patrimoniales) buscan acceso a este tipo de activos. La segunda razón, más reciente, es la diversificación.
“Ahora vivimos un momento de altísima concentración en mercados públicos con los Mags 7 (Las 7 magníficas tecnológicas) y toda la concentración del S&P 500 en las mayores compañías está haciendo a mucha gente pensar: ‘Ok, esto va muy bien, la rentabilidad ha sido fenomenal en los últimos dos años, pero necesito diversificarme de esta concentración que tengo aquí, pues el 40% de mi cartera de (mercado) público está dominada por esas compañías”, explica.
La llamada democratización del acceso —que permite que individuos y familias inviertan en fondos antes reservados a grandes instituciones— es una tendencia que Hamilton Lane considera irreversible. “Eso es súper importante, porque crea una disponibilidad de oportunidades de inversión que no son siempre Tech and Venture” dice Delgado.
México, pieza clave en la estrategia global
Con la apertura de su oficina en Ciudad de México en 2023, Hamilton Lane busca consolidar una presencia de largo plazo en América Latina. La firma trabaja con clientes institucionales, family offices y aseguradoras, y enfoca su análisis en sectores donde el país tiene ventajas competitivas: infraestructura, energía (incluidas las renovables) y digitalización, con proyectos de fibra óptica y centros de datos.
“México para mí se conecta con lo que son los grandes mercados del mundo donde hay un crecimiento de ahorro, y ese crecimiento de ahorro está accediendo a inversión en mercados privados con una visión de mejores prácticas internacionales y eso es también dinamismo”, afirma Delgado. Su diagnóstico coloca al país en la misma liga que economías emergentes como India, Indonesia o Brasil, pero con una ventaja: el nearshoring, que está atrayendo inversión hacia manufactura, logística y servicios avanzados.
Lejos de ver obstáculos regulatorios, Delgado identifica un ecosistema en aprendizaje. “Las autoridades y gestores mexicanos observan las mejores prácticas globales. Es una transición natural hacia una mayor sofisticación del mercado”, asegura.
Desde su posición como codirector ejecutivo, la cual asumió en 2023, Delgado enfatiza que el liderazgo en una firma global no depende solo del conocimiento financiero, sino de la cercanía con los clientes. “Ellos son nuestra principal fuente de aprendizaje”, dice. Esa filosofía se refleja en los mandatos personalizados o Separate Managed Accounts (SMA) que Hamilton Lane gestiona, diseñados para adaptarse a las necesidades específicas de cada inversionista institucional o patrimonial.
Para una firma como Hamilton Lane, que cuenta con más de 700 empleados y tiene presencia en 23 países, su ventaja competitiva radica en la especialización y en el enfoque humano. “El principal desafío de liderar una compañía como Hamilton Lane es el crecimiento y la naturaleza global de las operaciones y los clientes. Creo que el mercado y los clientes te están enseñando constantemente”, agrega.
En México y en el mundo, la frontera entre los mercados públicos y privados se está difuminando. Hamilton Lane busca ocupar un lugar central en esa transición. “Todavía el nivel de exposición a mercados privados que hay en individuos es pequeñísimo comparado con instituciones […] Pero hay una tendencia que es de múltiples décadas al crecimiento y entonces somos un especialista de mercados privados, con lo cual nuestro crecimiento ha sido continuado y se espera esté conectado con eso”, dice.
En un entorno global donde los inversionistas buscan nuevas fuentes de valor, Hamilton Lane apuesta por convertirse en ese puente entre el capital global y las oportunidades locales, un papel que, de cumplirse, podría redefinir la manera en que México participa en los mercados financieros del siglo XXI.










