Enlaces rápidos

    La Ciudad de México volvió a convertirse en una capital de transacciones simbólicas y económicas durante la Semana del Arte. En ese tablero, Zona MACO 2026 (ZⓈONAMACO) operó no solo como feria, sino como infraestructura cultural: un punto de cruce entre mercado, legitimación institucional y conversación estética global.

    Más de 200 galerías provenientes de 25 países confirmaron el músculo internacional de la plataforma. Coleccionistas, curadores, asesores y fundaciones recorrieron los pasillos con la precisión de quien entiende que en la muestra no solo se compran obras: se adquiere posicionamiento dentro de un mapa cultural en expansión. En términos de mercado, la feria mantuvo su papel como uno de los nodos más sólidos de América Latina, con México funcionando como bisagra entre Norteamérica, Europa y el circuito latinoamericano.

    En la sección de arte moderno, la narrativa fue clara: el modernismo mexicano sigue siendo un activo cultural y financiero. Obras de Diego Rivera, Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Dr. Atl y Carlos Mérida no solo atrajeron atención museística, sino también interés de compradores que buscan piezas con solidez histórica y valor de resguardo.

    La presencia de Vicente Rojo, Sergio Hernández, Arnoldo Coen y Rafael Coronel reforzó esa lectura de continuidad: el siglo XX mexicano sigue operando como columna vertebral del mercado local. A ello se sumaron piezas de Remedios Varo —siempre escasas y altamente codiciadas— y la inclusión de Fernando Botero dentro del diálogo latinoamericano, subrayando la dimensión regional del coleccionismo.

    FORMA: la escultura como experiencia y objeto de diseño

    La sección FORMA confirmó una tendencia que el mercado internacional ha venido consolidando: la escultura y el diseño-arte como categorías de alto crecimiento. Piezas tridimensionales en metal, cerámica y materiales orgánicos dialogaron con procesos híbridos que borran la frontera entre arte, objeto funcional y pieza de colección.

    Para galerías internacionales, este segmento representa una puerta de entrada a nuevos perfiles de compradores —particularmente coleccionistas jóvenes y del mundo del diseño— que buscan obras habitables y no solo contemplativas.

    La fotografía contemporánea consolidó su lugar dentro de la feria, alejándose de su antigua posición periférica. Retratos conceptuales, intervenciones textiles y proyectos basados en archivo evidenciaron un giro hacia narrativas de identidad y memoria.

    El interés de coleccionistas por este medio responde a dos factores: precios de entrada más accesibles en comparación con pintura y escultura, y la creciente legitimación institucional de la fotografía dentro de museos y bienales.

    Lee más: Forbes México Arts: Zona Maco y la transformación del mercado del arte

    Forbes Méxicohttps://forbes.com.mx › forbes-me..

    Más allá del recinto: el ecosistema de la Semana del Arte

    Zona MACO funcionó como motor de un sistema más amplio. Ferias paralelas como MINERAL y BAGA ampliaron la oferta para perfiles de coleccionismo alternativo y experimental, mientras museos, galerías y espacios independientes activaron exposiciones, visitas privadas y programas curatoriales que extendieron la experiencia a toda la ciudad.

    Ese modelo de “semana expandida” tiene un impacto económico tangible: hotelería, restauración, transporte y servicios culturales operan a plena capacidad, consolidando a la Ciudad de México como destino estratégico para el turismo cultural de alto poder adquisitivo.

    El valor de Zona MACO no reside únicamente en las ventas —aunque estas siguen siendo el termómetro principal—, sino en su capacidad de generar legitimación simbólica. Para artistas emergentes, participar implica entrar en el radar de curadores internacionales; para galerías, significa acceder a redes de coleccionismo transnacional.

    En un contexto global donde las ferias compiten por relevancia —Frieze, Art Basel, ARCO—, México ha logrado posicionarse como plataforma regional con proyección global. La feria opera como un espacio donde convergen capital cultural y capital financiero, reforzando el papel del arte como activo estratégico.

    En definitiva, Zona MACO 2026 confirmó que su fortaleza no está solo en la escala, sino en la calidad de su propuesta y en la conversación que logra articular entre tradición y contemporaneidad. El modernismo mexicano funciona como ancla histórica; la escultura y la fotografía abren rutas hacia nuevos mercados; el circuito paralelo amplía el ecosistema. Más que una feria, se ha convertido en el barómetro que mide el estado del arte en la región. Zona MACO no solo refleja el pulso cultural de América Latina: lo define.

    Zona MACO 2026: Algunas de las obras adquiridas por coleccionistas durante la feria.

    Precio de venta no suministrado.
    Precio de venta no suministrado.

    (*) Francesca Scapigliati Luna pertenece a una familia profundamente vinculada al arte y la cultura mexicana: es bisnieta del maestro Carlos Mérida y de la bailarina Ana Mérida. Su interés por el arte moderno latinoamericano forma parte de su historia familiar y de su propio quehacer diario.

    Te puede interesar: Reconocen a Bad Bunny en Puerto Rico por su aporte a la difusión del español