A través de dos décadas, Zona Maco (ZⓈONAMACO) se ha convertido en una plataforma que ha acompañado el desempeño del arte en América Latina, reafirmando su lugar como espacio clave de encuentro entre escenas locales e internacionales, afirma su directora artística, Direlia Lazo.
“En lo personal, ha sido una experiencia de crecimiento profundo, de aprendizaje constante y de escucha. El rol que desempeño en la feria implica una forma distinta de acompañar a galerías, artistas y equipos, sostener diálogos complejos y entender el liderazgo como un ejercicio colectivo, siempre con la conciencia de estar cuidando una plataforma que es de muchos”, dice Direlia, quien asumió su cargo en 2024.
Al presentar la edición 22 de ZⓈONAMACO, Lazo asegura que el mercado del arte atraviesa un momento de transformación: un escenario marcado por un cruce generacional entre un coleccionismo consolidado y uno nuevo, más íntimo y cercano, impulsado por jóvenes interesados en establecer diálogos directos con artistas y galerías.
Desde su perspectiva, este cambio no rompe con lo anterior, sino que lo complementa. “La feria se está internacionalizando tremendamente en los últimos años”, afirma, mientras subraya un equilibrio cada vez más claro entre compradores nacionales y extranjeros, un factor que fortalece al ecosistema local y amplía su alcance global.
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La relación de Lazo con el arte comenzó de manera orgánica, atravesando disciplinas como el ballet, el teatro y, posteriormente, la Historia del Arte. Ese recorrido la llevó a entender el arte como una forma de pensamiento: un espacio para leer el contexto social, político y cultural, y para sostener un diálogo cercano con los artistas. Esa mirada se refleja hoy en su rol dentro de Zona Maco, al que define como un punto de inflexión profesional y una responsabilidad colectiva.
La directora, de origen cubano, describe el panorama latinoamericano como diverso, complejo y en constante reinvención. En él conviven prácticas profundamente ancladas a su contexto con otras abiertas a lo global, así como una expansión de medios, materialidades e intereses compartidos: el cuerpo, la identidad, lo colectivo y la relación con el entorno.
En un mundo de cambios acelerados, el reto del mercado del arte es mantenerse flexible, ampliar públicos y fortalecer un coleccionismo joven, sin perder sensibilidad frente a los procesos artísticos. Una tarea que, en el caso de Zona Maco, busca sostener un equilibrio entre lo comercial, lo curatorial y lo comunitario.
“Uno de los grandes retos es adaptarse a un mundo en constante transformación, con cambios económicos, tecnológicos y sociales muy acelerados. Al mismo tiempo, ahí están las oportunidades: pensar nuevos modelos de circulación, ampliar públicos, fortalecer el coleccionismo joven y generar espacios más inclusivos y sostenibles”.










