El temple, la resistencia y madurez se ponen a prueba cuando repasas las noticias, mejor ni verlas ni oírlas; contenidos virales donde afloran la violencia, ineptitud, excesos, desapegos, irresponsabilidad, desapego, una infravaloración de la vida misma, destrucción, caos, desbordamiento de todas las normas y la exaltación de la estulticia.
Los acontecimientos, las narrativas, la visión no dejan de ser oscuras, sombrías, inexplicables, contradictorias. Se vive rápido, sin sentido, en una concepción extendida de lo desechable. En ese marco cuenta solo lo inmediato, lo superfluo, el corto plazo, la sensación de espectacularidad y la lucha por un espacio mínimo ínfimo de existencia, aunque solamente sea digital.
Subirte a la tendencia, ser parte de un movimiento, sumarte a la masa solo por no sentir el vacío, la soledad, la crítica o entrar en contacto con tu realidad concreta, mucho mejor personificar, evadirte, maquillarse, existir mediante un avatar, ocultar lo verdadero y regenerarse para escudarse en el reflejo aspiracional.
Negarse, darle la espalda, ocultar el peso y crudeza del trabajo, la escuela, la monotonía, rutina, convivencia, tráfico, las relaciones humanas huecas y superfluas, simular la autoafirmación y congelar el rechazo interior.
Tales paliativos -en efecto- son remedios de corta duración que terminan revirtiéndose y escalan, postergan y terminan haciendo más graves los problemas.
La resiliencia suele ser una virtud especial, notable, necesaria, critica en tal contexto. Por lo tanto, conviene hacer uso de esta capacidad de recomposición, fortaleza interna, control absoluto, manejo eficiente de los recursos personales, disciplina y madurez cuando se trata de hacerle frente a la existencia.
- El punto de partida es simple; la vida no espera, no es fácil -al margen de sus creencias, poder adquisitivo, capacidad, bondad, edad, genero- nadie está exento de problemas, enfermedades, accidentes, contratiempos, burocracia, trámites, obstáculos, caídas, malas rachas, escasez, adversidad, intolerancia, contingencias, colapso, cansancio, enfermedad, rupturas, pérdidas, bajas ventas, retrasos, disputas, sacudidas, desengaños, discriminación, hostigamiento, envidias, objeciones, chismes.
Luego entonces, estar preparado para prevalecer, adaptarte, crecer, enfrentar tales inconvenientes y salir avante es parte de saber preservar la calma, mantenerse sereno y estable, sin perder la ruta, ni desesperar, confiar en la ayuda, decidir, actuar, responder con optimismo y soportar el peso de decisiones y acciones complejas es ser resiliente.
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Anticiparse, esperar lo mejor, pero estar siempre listo para lo peor. Esto se resume en habilidades de respuesta, confianza, medidas básicas de control, claridad, visión, preparación, entrenamiento, aprendizaje, determinación, disciplina, ejercicio, dieta, mejores actitudes, autoestima, fuerza interna, motivación, energía interna.
- Un problema, una situación, una crisis. Nunca más, cuantas cosas se derivan de no actuar a tiempo, de dejar pasar, llevársela de bajadita, dejar para mañana lo que pudiste haber hecho ayer; hacer un poquito más, desechar esos malos hábitos.
Levántate sin quejas, aburres en el regurgitar de tus dolencias, chismes, lamentaciones, escándalos, reclamos y recuento de pasivos, deudas y carencias, mejor entrégate y cambia esa historia por una de coraje para darles la vuelta.
- A nadie le importa. En los mejores y peores momentos actúa como si estuvieras solo ante el mundo, no esperes consuelo, confort, reconocimiento por algo que al final a nadie le importa.
Las crisis nos ayudan a saber valorar a los verdaderos amigos, pero la mayor fuerza y la que mas requieres esta dentro de ti. Tendrás apoyo, aliento, apapachos y hasta aplausos, pero aun sin ellos una persona resiliente no se queda esperando por ellos, simplemente actúa de lleno, acelera, le imprime voluntad y su estilo personal.
- Te toca escribir el siguiente capitulo (como todos los anteriores). Date cuenta, depende de ti, es por ti, para ti, de ti, tiene que salir de ti. Toma el control, muestra iniciativa, arranca y métele a fondo, no se admite pausa ni demora.
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No hay otrX protagonista de tu vida mas que tu mismX; no puedes dejarla encargada, traspasarla, intercambiarla, canjearla, empeñarla ni regresarla; tampoco puedes bajarte del carrusel porque te cansaste, te aburriste o ya no sabes que hacer. Mucho menos esperes que todo sea siempre divertido, feliz, al alza, sin broncas, nada de eso es permanente.
Sin devolución, reembolso ni garantía solo te queda asegurarte, prepararte, aprender, defender tu terreno, ponerle buena cara, sacar fuerza de donde se te ocurra y hasta además enseñarle a otros el camino para ponerse de pie de nuevo.
- Intensidad, ritmo, vibración. La solución esta en la respuesta, una mejor actitud siembra el primer paso, no puedes cambiar lo que te ocurre, lo que te llega, pero si la manera en la que vas a actuar, reaccionar y resistir.
Mentalidad, personalidad, entrenamiento, disposición. La parábola de la arena movediza aplica en este rubro; unos caerán sin saber que hacer solo desesperados hundiéndose más y más; otros culparán a los demás de su desgracia; algunos harán un escándalo que no servirá de nada, solo unos pocos -lXs resilientes- podrán saber salir, flotar, perseverar, encontrar una mano o un punto de apoyo, sobrevivir y recuperarse -enlodados- pero al final ganadorXs.
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