En un mundo en el que escribir, traducir y hasta mantener una conversación en inglés parece tan sencillo como abrir ChatGPT, la pregunta ya no es si la Inteligencia Artificial (IA) facilita el aprendizaje de idiomas, sino si está generando una peligrosa ilusión de dominio. Para Educational Testing Service (ETS), la organización detrás del examen TOEFL, la IA no vuelve obsoleto al inglés ni a sus certificaciones; por el contrario, las hace más necesarias.
“Las herramientas (de IA) pueden ayudar a aprender más rápido, pero también hacen mucho más difícil juzgar la competencia real (de una persona) con textos no verificados”, explica Omar Chihane, director general de TOEFL en ETS. Hoy cualquiera puede copiar y pegar un texto sofisticado generado por IA, “¿pero eso significa que puede comunicarse eficazmente sin esas herramientas?”, cuestiona.
Ese es el punto de partida de la reinvención del TOEFL iBT, que en enero pasado presentó en México una versión más amigable, más corta y con resultados más rápidos, pero, sobre todo, diseñada para evaluar con mayor precisión la competencia real en inglés en un entorno académico y profesional cada vez más mediado por la tecnología.
TAMBIÉN LEE: Tan cerca de Estados Unidos y tan lejos del idioma inglés
Evaluaciones, más necesarias en la era de la IA
La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha cambiado radicalmente la forma en que las personas interactúan con el idioma. Hoy es posible redactar correos, ensayos o presentaciones en inglés sin dominarlo plenamente. El riesgo, advierte Chihane, es confundir la asistencia tecnológica con la competencia lingüística.
“En un mundo donde todos pueden tener una respuesta bien estructurada gracias a la IA, la evaluación se vuelve aún más importante para entender cuál es tu nivel de habilidad”, dice Omar.
Para ETS, esto implica separar el “output asistido” de la habilidad real. De ahí que las evaluaciones estandarizadas, realizadas en entornos controlados, ganen peso en lugar de perderlo. “Anticipamos una mayor necesidad de evaluación, no una menor. En el mundo de la IA, necesitas identificar a los mejores y más brillantes”, dice Chihane.
Un TOEFL más claro, adaptativo y relevante
La actualización del TOEFL iBT no se limita a reducir el tiempo del examen (que ahora ronda los 85 minutos), sino que responde a un rediseño de fondo. “El objetivo no era hacerlo más corto, sino más amigable sin perder rigor”, subraya el directivo.
Entre los cambios centrales destaca una nueva escala de calificación de 1 a 6 con incrementos de medio punto, alineada con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (CEFR). “No hay una diferencia real entre un score de 101 y un 102”, admite, y también es una forma de acabar con la narrativa de que el TOEFL es muy difícil de pasar. “No queremos asustar a nadie, sólo queremos evaluar el nivel (de inglés) de cada persona”, aclara.
Para ello, el examen ahora tiene una naturaleza adaptativa. El sistema evalúa rápidamente el nivel del candidato y ajusta las preguntas para confirmar esa evaluación, evitando que estudiantes con niveles básicos enfrenten contenidos diseñados para usuarios avanzados.
Además, el contenido fue revisado para hacerlo más equitativo y relevante, con textos académicos más cortos y variados, reduciendo sesgos culturales y la carga cognitiva innecesaria.
¿Por qué aprender inglés sigue siendo clave?
Para ETS, el debate no es si la IA reemplazará al inglés, sino cómo redefine su valor. “Las habilidades humanas siguen siendo irremplazables”, afirma Chihane. “Pensamiento crítico, comunicación clara, escucha activa, capacidad de adaptación. Esos son los verdaderos superpoderes”.
En ese contexto, el inglés continúa siendo una competencia básica de empleabilidad global. Michelle Cripps, directora de gestión de canales para las Américas en ETS, lo resume así: “A medida que la contratación se vuelve más orientada a habilidades, la demanda de credenciales comparables y confiables no disminuye, aumenta”.
Esto es especialmente relevante en países como México, donde la movilidad académica y laboral sigue creciendo. De acuerdo con cifras de la UNESCO, en 2023 había más de 34,000 estudiantes mexicanos en el extranjero. ETS identifica motivaciones diversas entre los estudiantes: acceso a mejores oportunidades, aceleración de carrera, experiencia internacional y retorno sobre la inversión educativa. “No se trata solo de estudiar por estudiar, vemos que algunos estudiantes exploran movilidad a largo plazo, es un enfoque claro en resultados y oportunidades”, explica Cripps.
La preparación suficiente en el inglés sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de los estudiantes en México. De acuerdo con estadísticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicadas en 2023, solamente un 38% de sus egresados dominan la lectura, un 37% la comprensión, un 27% la escritura y apenas un 25% la conversación en la lengua de Shakespeare.
No obstante, el uso del inglés es más frecuente en los trabajos, inclusive en México. En 2023, solamente un 31% de los egresados de la UNAM decía que se necesitaba el uso de un idioma extranjero en su empleo; en 2024 el nivel de respuestas subió a 32%, y el dominio de al menos dos idiomas se requiere sobre todo en las carreras de ciencias físico-matemáticas e ingenierías.
TAMBIÉN LEE: Canirac lanza programa de formación en inglés en restaurantes y hoteles para el Mundial
No sólo para estudiantes, también para profesionales
Aunque históricamente se asocia al ámbito universitario, el TOEFL (aceptado en más de 13,000 instituciones educativas) también empieza a ser visto como una herramienta útil para profesionales de nivel medio y senior. Prepararse para el examen implica desarrollar habilidades de comprensión, análisis y comunicación en inglés en contextos exigentes.
“Prepararte para el TOEFL no sólo te prepara para la academia, sino para lo que pasa después, puede significar entrar a la universidad de tus sueños, pero también para el trabajo de tus sueños”, afirma Omar Chihane.









