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    Cuando Renato Abramovich asumió la dirección global de la compañía mexicana Diltex Brands en julio de 2024, no solo tomó las riendas de un grupo con 75 años de historia, sino que se convirtió en el primer Chief Executive Officer (CEO) externo a la familia fundadora. Con una trayectoria de dos décadas en empresas multinacionales como Natura, L’Oréal y Citibank, el ejecutivo llegó con una misión clara: profesionalizar, acelerar el crecimiento y preparar el terreno para los próximos 25 años.

    “La segunda generación tuvo coraje de llamar a un CEO de afuera para hacer un proceso de institucionalización, de profesionalización, de crecimiento, de reorganización. Fue un reto tremendo. Disfruto mucho de trabajar con un consejo de familia, con también algunos consejeros externos, pero el negocio es increíble”, dice con entusiasmo el ejecutivo.

    Desde entonces, su liderazgo -que él mismo define como cercano, cálido y profundamente comprometido- ha estado enfocado en modernizar un modelo de negocio tradicional sin perder su esencia. Entre la transformación del canal de catálogo hacia el social commerce, la apuesta por la producción local y la expansión hacia Estados Unidos y Latinoamérica, la empresa busca no solo defender su liderazgo, sino redefinirlo en un entorno textil que se enfrenta a un entorno desafiante.

    “Sufro más que cualquier dueño de empresa donde estoy porque me preocupo como si fuera realmente mi propio negocio”, comenta el CEO Global Diltex Brands, compañía mexicana de moda y retail con operaciones en ropa interior, lencería, ropa de dormir y categorías complementarias, su marca más conocida es Ilusión.

    México vislumbra un futuro prometedor para la industria. En 2024, el mercado mexicano de lencería generó ingresos por 381.6 millones de dólares (mdd) y se prevé que alcance los 626.1 mdd en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR, por sus siglas en inglés) del 5.9% entre 2025 y 2033, según datos de Grand View Research, empresa de investigación de mercado y consultoría. Y aunque México representó el 0.4% del mercado mundial de lencería en 2024, se espera que en 2033 China lidere el mercado mundial en términos de ingresos.

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    Y es que las marcas asiáticas como Shein y Temu han ganado terreno con sus productos fast fashion y de bajo costo, provocando un impacto significativo en la competitividad de la industria textil mexicana, por lo que el 1 de enero pasado entraron en vigor ajustes arancelarios para mercancías de diversas industrias, entre ellas la textil, provenientes de China y otros países asiáticos sin un tratado comercial que van del 5 hasta el 50%.

    Sin embargo, hoy la industria textil vive un momento complejo: el tipo de cambio, el contrabando y la creciente competencia del mercado asiático en México, así lo explica Rafael Zaga Saba, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex).

    En entrevista con Forbes México, Renato Abramovich habla sobre su estrategia para transformar una marca tradicional, su apuesta por la producción local y por enfocar sus esfuerzos en productos que cada vez ganan más terreno.

    La transformación de una marca tradicional

    Diltex Brands, fundada hace 75 años, se ha posicionado como líder en el mercado de lencería en México con marcas propias: Ilusión y David’s Bridal, pero también otras a través de dos joint ventures con las que operan en México, uno con Etam, marca de lencería francesa, y otro con Fruit of the Loom, que engloba a Vassarette, Vanity Fair, Curvation y Fruit of the Loom, y que se exporta a Estados Unidos.

    De acuerdo con datos de la consultora Euromonitor International, si se consideran todas las marcas de Diltex, su participación total de la empresa dentro de la categoría alcanza un 16.9%, posicionándose como líder. Mientras que si fuera por marca, Ilusión se ubica en el número uno del top 10 de marcas de lencería femenina en México, con un 15.1% de participación.

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    Renato reconoce este liderazgo, sin embargo, también destaca que otras categorías han comenzado a crecer a lo largo del tiempo, como en ropa exterior, calzado, joyas, ropa deportiva, pijamas, con un total de más de 4,000 productos distintos. “Queremos estar acompañando a la mujer mexicana en todas sus fases de vida”, dice Renato. 

    Hoy su estrategia de venta es omnicanal: ventas por catálogo que están a cargo de más de 100,000 consultoras y que representan el canal más importante para la compañía con más del 70% de las ventas; el segundo canal más importante es el modelo B2C en alianza con tiendas departamentales (Walmart, Suburbia, Coppel, por mencionar algunas); asimismo cuentan con cerca de 200 tiendas físicas en toda la República, comercio electrónico y marketplaces.

    Sin embargo, Renato explica que la venta por catálogo está viviendo un momento de transformación, al migrar de ser transaccional a digital. “Hay un social commerce, hay métodos más digitales, que la entrega no sea necesariamente hecha a una persona, que ya puede ser de una forma más digital, sin intermediación, pero no creo que va a terminar o que va a dejar de existir, va a cambiarse”, comenta el CEO.

    Renato cuenta que algunas ocupan la herramienta de TikTok Shop, donde una influencer compra los productos, los expone en redes sociales y los vende. “La empresa entrega directamente y recibe su comisión. Creo que va a cambiar, va a modernizarse, pero no va a dejar de existir”, afirma.

    La compañía apuesta por un mayor enfoque en ropa deportiva y fragancia, que es donde han visto más crecimiento en los últimos años. Además de fortalecer su presencia en México, también lo harán en otros mercados en donde operan, como Guatemala, El Salvador y Estados Unidos.

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    Los retos de la industria textil

    Pero los jugadores del sector no pasan de largo frente a los retos en el mercado. Entre 1995 y 2000, el PIB de la industria textil y de la confección experimentó un crecimiento promedio anual de 6.5 %, debido al impacto positivo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (hoy TMEC), sin embargo, con la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 y la pandemia, se ha observado un menor dinamismo.

    De acuerdo con cifras de la Canaintex publicadas en diciembre de 2025, en el tercer trimestre del año pasado, el PIB manufacturero fue de más de 5.18 billones de pesos; de estos, la Industria Textil-Confección aportó 92,828 millones de pesos (mdp), lo que representa el 1.79%. Y aunque la industria textil emplea a más de un millón de personas, está viviendo su mayor contracción. Desde marzo de 2019, el mes de mayor empleo formal, se han perdido 168,228 empleos, y tan solo entre enero y octubre de 2025, han desaparecido 10,569 trabajos, según cifras de la misma cámara.

    Diltex Brands no es ajeno a este panorama y, para hacerle frente, ha apostado por una producción local a través de siete plantas de producción localizadas en Hidalgo, Jalisco y San Luis Potosí. “Hacemos el filamento, el hilo, el hoyito, el corte, la tela y también hacemos la costura. Eso nos hace tener una calidad impresionante. Somos muy conocidos y reconocidos por la calidad que tenemos porque lo que pasa hoy es que muchas empresas compran afuera, compran en Asia y es muy difícil garantizar la calidad”, explica Renato.

    Sin embargo, el presidente de la Canaintex, que ocupó el cargo hasta el 19 de marzo de este año, ve el futuro con optimismo, ante el plan del gobierno de darle impulso al sector a través de Plan de Impulso al Sector Textil y de Calzado en México, presentado el 18 de noviembre de 2025 por la Secretaría de Economía y BBVA, y que se suma a la estrategia del Plan México.

    “Nosotros hacemos prendas de calidad, emprendedores que hacen moda, tenemos diseño, fibras, telas, esa diferenciación con otros mercados que lo único que venden es un producto barato que se usa una vez, se tira y contamina al mundo, [la industria] no estamos ahí. Nosotros estamos en productos de mejor calidad, de mucho más diseño, más elaborados y mejores trabajos. Entonces, sí creo que Diltex ha hecho un buen trabajo”, expresa Zaga de la empresa mexicana, que también forma parte de la Canaintex. 

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    Por su parte, Renato considera que este momento es muy importante para México después de lo que ha pasado con el tema de los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la guerra comercial contra Asia. “Es muy necesario ahora tener empresas mexicanas que puedan surtir, no solamente para México que antes compraba muchas cosas, también de Estados Unidos, pero también para los Estados Unidos”, comenta.

    “Sí hay que ver el mercado local como un desafío, por las marcas importadas, por el contrabando que ya sabemos, por el consumo más retraído, pero también de ver cómo las oportunidades que México ocupa en un espacio distinto, que quizás no estaba ocupando hasta ahora. Y nosotros estamos listos, tenemos una fábrica impresionante, capacidad, calidad, conocimiento en el mercado de Estados Unidos, porque ya tenemos operaciones allá”, agrega Renato.

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    Parte de la estrategia de Renato para el crecimiento de la empresa para este año fue realizar una revisión del portafolio para quitar algunos productos y marcas que no eran rentables. “Esa es una gran ventaja: que tenemos el poder de elegir en un portafolio muy grande”, dice.

    Asimismo, destaca que trabajarán en el crecimiento de su ecommerce que, hasta ahora, es la parte menos representativa del negocio, pero que, según explica Renato, es el más rentable. 

    “Voy a enfocarme en Estados Unidos y crecer mucho más allá; voy a enfocarme en las categorías que te comenté [fragancias, ropa deportiva y lencería], con menos portafolio, más enfocado en productos más exitosos. (Y) el e-commerce es un canal que vamos a empujar mucho”, comenta el CEO.

    Parte de su estrategia también es renovar su marca más importante: Ilusión, con una nueva imagen para atraer a los consumidores más jóvenes.

    “Creo que este cambio de marca va a tratar también de impulsar y conectar con un ambiente más digital, un consumidor mucho más conectado, mucho más ligado a la moda y que está buscando productos de calidad, innovación, que de alguna forma respeten el medio ambiente, que paguen los impuestos”, afirma.