Enlaces rápidos

    La escalada de los precios del petróleo por la guerra en Irán está generando una presión directa sobre los costos de producción agrícola en Sinaloa, el granero de México y el mayor productor de maíz, aseguró Agustín Espinoza Laguna, secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina en Sinaloa.

    Cuando sube el precio del petróleo, se encarecen la gasolina y el diésel, así como los fertilizantes que son importados para el mercado mexicano, comentó el líder agropecuario.

    Lee: Agricultura pide que en revisión del TMEC las decisiones comerciales de EU estén basadas en la ciencia y tecnología

    El productor detalló que uno de los primeros efectos se observa en el precio del diésel, insumo indispensable para las labores agrícolas.

    “La preparación del suelo, la siembra, las aplicaciones de fertilizantes y agroquímicos, así como la cosecha con trilladoras dependen completamente del combustible, por lo que cada aumento eleva el costo por hectárea que enfrentan las y los productores agrícolas”, dijo.

    A este escenario, añadió, se suma el encarecimiento de los fertilizantes, particularmente los nitrogenados, cuyo proceso de fabricación depende en gran medida de insumos energéticos derivados del petróleo y del gas.

    Recordó que el maíz es uno de los cultivos que más fertilización requieren, por lo que cualquier incremento en estos insumos repercute directamente en el costo total de producción.

    El Medio Oriente es la región de suministro principal para el comercio mundial de azufre. Según las estadísticas de JLC, aproximadamente la mitad del volumen del comercio mundial de azufre por mar proviene del Golfo Pérsico.

    El azufre es la principal materia prima para la producción de ácido sulfúrico y sus fluctuaciones de precio afectan directamente al costo de producción de ácido sulfúrico.

    La guerra en Irán

    El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron una serie de ataques balísticos contra Irán. Ese día, el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la Revolución Islámica desde 1989, fue asesinado en uno de los ataques. Lo mismo ocurrió con otros altos dirigentes, que también fueron blancos de ataques en los que murieron.

    La respuesta de Irán fue inmediata con ataques de misiles y drones contra bases militares estadounidenses en distintos puntos de Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Omán, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, así como ofensivas dirigidas a aliados de Washington. 

    También fue atacada con drones la refinería de Ras Tanura, en Arabia Saudita —la mayor instalación de refinación del reino y ubicada junto a su principal terminal de exportación—, lo que obligó a Saudi Aramco a suspender operaciones de manera preventiva. 

    Paralelamente, Qatar Energy anunció la suspensión temporal de la producción de gas natural licuado (LNG) tras ataques a instalaciones en Ras Laffan.

    El 2 de marzo de 2026, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz y amenazó con atacar a los buques petroleros y de gas que lo transitaban con rumbo a la India, China, Japón y Corea del Sur. 

    El secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina en Sinaloa señaló que otro factor que incide en los gastos es la cosecha.

    La trilla del maíz implica el uso intensivo de maquinaria que opera con diésel, lo que provoca que el aumento en el combustible también encarezca esta etapa fundamental del proceso productivo.

    El transporte del grano representa igualmente un gasto significativo, ya que el traslado del maíz desde las parcelas hasta los centros de acopio o bodegas depende del transporte terrestre que utiliza diésel, elevando el costo por tonelada movilizada y reduciendo el ingreso final del productor, comentó.

    Al analizar estos factores en conjunto, fertilizantes, combustible para maquinaria, cosecha y transporte, queda claro que el costo real de producir maíz en Sinaloa se ha incrementado de manera importante, apuntó. 

    Lee: Llegan nuevas empresas de Taiwán a México atraídas por el libre arancel para exportar a EU

    Agustín Espinoza Laguna indicó que no se puede discutir el precio del maíz sin tomar en cuenta cuánto cuesta producirlo, ya que ignorar el incremento en los insumos significaría trasladar toda la presión económica al productor, poniendo en riesgo la rentabilidad del cultivo y la continuidad de la producción.

    El dirigente de la COUC señaló que el campo sinaloense ha sido históricamente un pilar de la seguridad alimentaria del país, por lo que en cualquier negociación sobre el precio del maíz debe reconocerse el costo real que enfrentan los productores para poder seguir sembrando y abasteciendo de alimentos a México.