La convocatoria para elegir a las tres personas que ocuparán las consejerías del Instituto Nacional Electoral (INE), que dejarán vacantes Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera el próximo 4 de abril, ha suscitado un debate en torno al tema de acciones afirmativas, particularmente para personas con discapacidad.
El argumento central de la polémica no es tanto si estas acciones afirmativas deberían estar presentes en el concurso para elegir a los nuevos integrantes sino, más bien, que éste será un mecanismo utilizado por Morena para capturar políticamente al órgano electoral.
Sin embargo, si analizamos con seriedad la discusión podemos advertir que, más bien, el tema de las acciones afirmativas está siendo trastocado en demérito de ciertos perfiles que destacan por sus posibilidades para ser electos, tanto por su perfil profesional, técnico y los personajes políticos con quienes se les relacionan.
El debate sobre acciones afirmativas no es novedoso, tiene ya un camino recorrido desde las primeras exigencias por parte del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) hacia los partidos políticos, con la finalidad de corregir desigualdades estructurales y garantizar acceso real a cargos públicos para grupos históricamente excluidos.
A raíz de personas candidatas que han considerado que sus derechos han sido violentados en procesos electorales, y que han recurrido a los tribunales, se ha construido jurisprudencia que hoy nos orienta, por ejemplo, sobre el falso debate sobre si algunas personas que aspiran a ocupar un espacio en el órgano superior de dirección del INE deben demostrar clínicamente su “discapacidad.
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Como se sabe, el TEPJF ha ordenado reiteradamente al INE a implementar acciones afirmativas en candidaturas para personas indígenas, personas con discapacidad, y migrantes; además de considerar de que estas medidas son obligatorias bajo el principio de igualdad sustantiva y progresividad. Así también, derivado de la revocación de un acuerdo impugnado del Consejo General del INE (SUP-JDC-354/2024), el TEPJF ha exigido que las candidaturas bajo acción afirmativa (en este caso, discapacidad) deben estar debidamente acreditadas y motivadas, con la finalidad de evitar simulaciones.
Así, llegamos a 2026 y vemos que el modelo de acciones afirmativas se expande más allá de candidaturas de elección popular para ser consideradas en procesos de selección como la convocatoria del INE, el cual exige incluir personas de “grupos vulnerables” en las quintetas finales.
Recordemos que el artículo 1º constitucional y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad obligan constitucional y convencionalmente al Estado Mexicano a contemplar este tipo de criterios en la convocatoria del INE, un órgano que, dicho sea de paso, ha sido particularmente aguerrido en los últimos años en exigir a los partidos políticos a postular candidaturas de grupos históricamente excluidos.
Entonces, el debate no es si se deben incluir las acciones afirmativas en la convocatoria del INE, sino en cómo implementarlas de tal manera que no comprometan la independencia del órgano electoral. No debe perderse de vista que el proceso de evaluación en curso involucra criterios objetivos como un examen que apunta a cuantificar los conocimientos y las capacidades técnicas de las y los aspirantes.
Será la primera vez que se apliquen acciones afirmativas en la selección de los futuros consejeras y consejeros electores del INE lo que, sin duda, puede fortalecer la legitimidad del órgano electoral. Como lo han señalado los consejeros salientes, México ha cambiado y el INE junto con él, por lo que el proceso en ciernes supone una oportunidad para redefinir el perfil del árbitro electoral, en una etapa de la vida nacional en la que la legitimidad democrática se entiende cada vez más desde la inclusión y la representatividad social.
Sobre la autora:
Palmira Tapia es Maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Oxford y Licenciada en Ciencia Políticas y Relaciones Internacionales, por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Twitter: @palmiratapia
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