Enlaces rápidos

    La fracturación hidráulica (Fracking), es una técnica para extraer gas y petróleo de yacimientos situados a grandes profundidades (entre 2,000 y 5,000 metros). Este procedimiento consiste en perforar pozos verticales a través de las diferentes capas del subsuelo para acceder a los depósitos de hidrocarburos formados hace millones de años.

    La mayoría de ellos están localizados en lo que se conoce como la “roca madre”, secciones de lutita y esquisto por lo que se inyectan grandes volúmenes de agua, arena y químicos a presiones altísimas -precisamente fracturando la roca- para liberarlos.

    Las grietas provocadas generan la circulación de gas y petróleo que se extrae mediante pozos que resultan -según sus promotores- mas rentables que los tradicionales.

    Sin embargo y aquí es donde el tema se vuelve un dilema de decisiones, un autentico drama de posturas encontradas y el punto de reflexión sobre una larga lista de secuelas y efectos colaterales (documentados científicamente) ambientales, sociales, económicos y hasta sísmicos. Pero (como diría Jack el Destripador) vamos por partes. 

    • AGUA. En primer lugar, el fracking requiere de volúmenes masivos de agua en cada pozo de extracción, que se mezclan con arena y químicos tóxicos que constituyen gravísimos riesgos ambientales y para la salud humana.  

    Las cifras van desde 15 millones hasta 59 millones de litros de agua (dependiendo de muchos factores y condiciones geológicas de los yacimientos) por pozo. Muchas de las zonas “exitosas” de fracking (en los EUA) pasan al stress hídrico en cuestión de meses y el daño a la población, flora, fauna, suelos, aire son evidentes.    

    Ejemplos existen en estados como Colorado, Texas y Wyoming, causando incluso daños a las industrias locales, sequías, el agotamiento y contaminación de los acuíferos y la afectación a los pobladores locales. Se calcula que en total el fracking usa 5 billones de litros de agua anualmente tan solo en los EUA, no por nada el estado de NY y otros han prohibido esta práctica.

    También con datos de estudios e investigaciones se reporta que menos del 10% del agua se recicla; además de que la mayoría de los pozos se encuentran en zonas con alta escasez, lo que requiere del transporte, bombeo y rebombeo de esos millones de litros aumentando la huella de carbón y condenando a esas reservas de agua a la inutilidad eterna. 

    Lee más: Sheinbaum responde a críticas sobre ‘fracking’ y asegura que no se afectará a comunidades

    Así de crudo es, las llamadas “aguas de retorno” son dispuestas en depósitos al aire libre o inyectadas al subsuelo sin el tratamiento adecuado, mezcladas con aditivos químicos, sales, minerales y de estos hay mucho que decir.

    • QUIMICOS muy peligrosos. Entre lo que se agrega a la mezcla de arena y agua hay más de 200 sustancias muchas de las cuales han sido señaladas como “confidenciales” o “secretos industriales” lo que de paso restringe el acceso a información que pueda determinar su peligrosidad y efectos nocivos. 

    Lo que sí esta confirmado son diversos ácidos (como el clorhidrico) agentes biocidas (glutaraldehido) inhibidores de corrosión (metanol) reductores de fricción (policrilamida) entre otros. 

    Muchos de ellos volátiles, cancerígenos y que afectan los sistemas reproductivo, neurológico y endocrino, por lo que cualquier incidente es potencialmente una catástrofe ambiental y de salud de dimensiones terribles.  

    El daño ecológico es extensivo y permanente países como Francia, Bulgaria, España e Irlanda prohibieron o limitaron el Fracking basados en estudios muy profundos en el tema. 

    • SISMICIDAD. Fracturar el subsuelo alterar la naturaleza siempre trae consecuencias, las capas del subsuelo llevan millones de años en un estado de equilibro entre fuerzas enormes provocarlas va a tener siempre efectos sobre la estabilidad de la zona afectada. 
    • POLÍTICA. Las obras faraónicas las promesas de milagros económicos siempre terminan en lo que son, demagogia pura mesianico-populista. 

    El calibre del grupo de investigación da cuenta de una misión legitimar a toda costa lo q no funcionará, si se hubiera hecho caso a la ciencia o al sentido común, no habría trenes, mega farmacias, aeropuertos o refinerías que solo sirven para derrochar los recursos públicos.

    Después de todo vienen elecciones y el régimen necesita pagar el apoyo artificial, aún pasando por alto lo que no resulte. 

    Sobre el autor:

    Correo: [email protected]

    Twitter: @CapitolCComm

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado