En México el monto de la pensión de millones de trabajadores depende directamente del ahorro acumulado en su cuenta individual de Afore, un esquema que ha desplazado al antiguo modelo de fondo común y que hoy obliga a poner mayor atención en las aportaciones y rendimientos generados durante la vida laboral, de acuerdo con Afore Banamex.
Quienes comenzaron su vida laboral en el sector privado bajo el régimen obligatorio después del 1 de julio de 1997, o en el sector público a partir del 1 de abril de 2007, forman parte del régimen de cuentas individuales, donde la pensión ya no proviene de un sistema solidario, sino del ahorro personal acumulado a lo largo de los años.
Esto significa que el retiro de cada trabajador está estrechamente ligado a cuánto aporta durante su vida laboral y a los rendimientos que esos recursos generan mediante la administración e inversión realizada por las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore).
El negocio de Afores de Banamex indicó en una nota informativa que actualmente todas las personas trabajadoras tienen derecho a una cuenta individual administrada por una Afore, y existen 10 instituciones encargadas de gestionar estos recursos en el país. Las aportaciones que integran esta cuenta provienen principalmente de tres fuentes: el empleador, el propio trabajador y el gobierno federal.
En el caso de los afiliados al IMSS, la cuenta se divide en tres grandes subcuentas: la de Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez (RCV), que concentra los recursos más importantes para la futura pensión; la subcuenta de Vivienda, administrada por el Infonavit; y la subcuenta de Aportaciones Voluntarias, donde cada trabajador puede fortalecer su ahorro de manera adicional.
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El monto de las aportaciones está vinculado al Salario Base de Cotización (SBC). El empleador aporta 2% del salario base a la subcuenta de Retiro y entre 3.15% y hasta 11.875%, proyectado para 2030, a la subcuenta de Cesantía en Edad Avanzada y Vejez, dependiendo del nivel salarial.
El trabajador aporta 1.125% de su salario a la subcuenta de Retiro, mientras que el gobierno federal participa mediante la llamada Cuota Social, enfocada principalmente en apoyar a las personas de menores ingresos.
Además del ahorro obligatorio, las aportaciones voluntarias juegan un papel importante para mejorar el monto final de la pensión, ya que permiten fortalecer el patrimonio de largo plazo y generar mayores rendimientos.
Los recursos depositados en las Afores no permanecen inmóviles, sino que son invertidos en distintos instrumentos financieros con el objetivo de generar ganancias en el tiempo, bajo distintos niveles de riesgo y con una visión de largo plazo.
Desde 1997 y hasta marzo de 2026, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) ha registrado un rendimiento nominal histórico promedio de 10.52% anual, cifra que refleja la capacidad del sistema para incrementar el valor del ahorro pensionario.
Comprender el funcionamiento de la cuenta individual resulta fundamental, especialmente para quienes inician su vida laboral, ya que no solo se trata de registrar aportaciones, sino de tomar decisiones que impactarán directamente en la calidad de vida durante el retiro.
Elegir una Afore es un derecho del trabajador y los recursos acumulados en la cuenta individual son propiedad exclusiva de cada persona, por lo que dar seguimiento al ahorro pensionario se vuelve una tarea clave para asegurar una mejor jubilación.
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