Enlaces rápidos

    Por Lautaro Rodríguez*

    Durante años, en el sector legal hemos repetido una idea que hoy empieza a quedarse corta, que la tecnología es el gran agente de cambio. Sin embargo, después de trabajar de cerca con despachos, tribunales y equipos jurídicos en distintos países, mi conclusión es otra: el verdadero problema no es la tecnología, es cómo estamos ejerciendo el derecho.

    La tecnología no vino a transformar el sector legal por sí sola, en realidad, ha hecho algo más incómodo al evidenciar prácticas que llevábamos décadas, replicando sin cuestionar. Procesos manuales, tiempos excesivos, estructuras rígidas y una resistencia casi cultural al cambio que poco tiene que ver con la complejidad del derecho y mucho con la inercia.

    Lo veo todos los días, expedientes que aún dependen de gestiones físicas, equipos que dedican horas a tareas repetitivas que podrían automatizarse, decisiones que se postergan por falta de visibilidad o información en tiempo real. No es que falte tecnología para resolverlo, es que muchas veces operamos bajo una lógica orientada a la continuidad, que hoy representa una oportunidad para evolucionar hacia modelos más eficientes.

    No te pierdas: El mapa cultural que te hace invisible en el trabajo

    Hay una narrativa cómoda que coloca la responsabilidad en la herramienta: que si la plataforma no es suficiente, la digitalización no es completa o que la implementación es compleja. Pero rara vez nos detenemos a cuestionar si el modelo de trabajo que intentamos digitalizar tiene sentido en sí mismo. Digitalizar un proceso ineficiente no lo vuelve moderno, solo lo hace más visible.

    La tecnología, en este contexto, funciona como un espejo. Nos obliga a ver con claridad lo que antes se diluía en la rutina como cuellos de botella, duplicidades, falta de trazabilidad o dependencia excesiva de personas clave. Y ese reflejo no siempre es cómodo, porque implica reconocer que el cambio no pasa solo por incorporar nuevas herramientas, sino por replantear la forma en que entendemos el ejercicio del derecho.

    Esto no significa que la tradición jurídica deba desaparecer. El derecho tiene un valor profundo en su estructura, en su rigor y en su capacidad de dar certeza. Pero una cosa es preservar su esencia y otra muy distinta es aferrarse a prácticas que ya no responden a las necesidades actuales de la sociedad, de las empresas y sobre todo, de los propios usuarios del sistema legal.

    Hoy, quienes interactúan con servicios legales esperan algo muy distinto a lo que el sector históricamente ha ofrecido: claridad, rapidez y previsibilidad. No están dispuestos a aceptar tiempos indefinidos ni procesos opacos y en ese sentido. La evolución también está impulsada por una transformación más amplia en las expectativas, donde la tecnología actúa como un catalizador clave.

    Recomendado para ti: De la recomendación a la reserva: el verdadero negocio de la IA en hotelería

    Lo interesante es que, cuando los equipos legales deciden cuestionar sus propias prácticas, la tecnología deja de ser un desafío y se convierte en un habilitador. Con ayuda de las legaltech los resultados son evidentes con procesos más ágiles, mejor toma de decisiones, mayor control operativo y en muchos casos, una mejora significativa en la experiencia del cliente.

    Pero ese paso requiere algo que no siempre es sencillo. Implica reconocer que eficiencia no es sinónimo de menor calidad, que automatizar fortalece el control y la innovación impulsa y enriquece la profesión.

    Desde mi experiencia, el mayor obstáculo para la evolución del sector legal no es técnico, es cultural, y es ahí donde está el verdadero cambio pendiente. Sobre qué prácticas podemos transformar para evolucionar la forma en que ejercemos el derecho, apoyados en las herramientas adecuadas. Porque al final, la tecnología no redefine el derecho, sino la forma en que decidimos ejercerlo.

    Sobre el autor:

     *Lautaro Rodríguez, CEO de LemonTech

    LinkedIn

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    ¿Te gusta informarte por Google News? Sigue nuestro Showcase para tener las mejores historias
     

     

    También te puede interesar