El presidente Donald Trump se someterá a un chequeo médico y dental a finales de mayo. La Casa Blanca afirma que se trata de una visita anual con fines preventivos, en un contexto de creciente preocupación por la salud del presidente, de casi 80 años.
Datos clave
Trump se someterá a su chequeo médico y dental el 26 de mayo, anunció la Casa Blanca. Esta será su cuarta visita pública a especialistas médicos durante su segundo mandato.
La Casa Blanca indicó que la visita incluirá “evaluaciones médicas y dentales anuales de rutina como parte de su atención médica preventiva habitual”, pero no ofreció detalles adicionales sobre el examen médico.
El último examen físico anual de Trump fue en abril de 2025, y posteriormente, en octubre, se sometió a lo que la Casa Blanca describió inicialmente como otro “chequeo anual de rutina”, aunque Trump lo denominó “examen físico semestral”.
El examen se produce en un momento en que Trump, quien cumplirá 80 años en junio y fue la persona de mayor edad en asumir la presidencia, enfrenta un creciente escrutinio sobre su salud, especialmente tras aparecer en público con las manos magulladas o vendadas y marcas en la piel.
La próxima visita médica de Trump tendrá lugar en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland, tras la cual planea reunirse con miembros del ejército, según el comunicado de la Casa Blanca.
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Contexto clave
El doctor Sean Barbabella declaró que Trump gozaba de “excelente salud” tras su visita a Walter Reed en octubre, afirmando que demostró un “sólido desempeño cardiovascular, pulmonar, neurológico y físico”.
Barbabella indicó que la “edad cardíaca” de Trump era 14 años menor que su edad real, que era de 79 años en el momento de la visita. Tras el examen médico previo de Trump en abril, Barbabella declaró que estaba “completamente apto” para ejercer la presidencia, señalando que Trump llevaba un “estilo de vida activo” y había perdido 9 kilos desde un examen médico en junio de 2020.
En octubre, Trump se sometió a lo que la Casa Blanca describió como una resonancia magnética preventiva del corazón y el abdomen, aunque Trump afirmó posteriormente que en realidad se había sometido a una tomografía computarizada.
Barbabella declaró en octubre que Trump se había sometido a “pruebas de imagen avanzadas”, “estándar para un examen físico ejecutivo” para su edad. Barbabella afirmó que la prueba era preventiva y que los resultados eran “perfectamente normales”.
Trump también acudió al médico en julio para tratar una “leve hinchazón” en las piernas, donde le diagnosticaron insuficiencia venosa crónica, una afección común en adultos mayores en la que la sangre se acumula en las venas.
¿Por qué aumentaron las preocupaciones sobre la salud de Trump?
Durante su segundo mandato, Trump apareció con frecuencia en público con hematomas visibles en las manos, que en ocasiones estuvieron vendadas. En una entrevista de diciembre de 2024, Trump inicialmente atribuyó sus manos magulladas a “estrechar la mano de miles de personas”.
Tras su visita al médico en julio, Barbabella afirmó que los moretones se debían a “apretones de manos frecuentes y al uso de aspirina”. Trump declaró que toma 325 miligramos de aspirina al día, más de lo que le recomiendan sus médicos, para “prevención cardíaca”.
En marzo, se vio a Trump con una mancha roja en el cuello, para la cual Barbabella dijo haberle recetado una “crema muy común”. Trump también fue acusado de quedarse dormido en eventos de la Casa Blanca durante su segundo mandato, incluso en el Despacho Oval a principios de esta semana, aunque las cuentas oficiales de la Casa Blanca afirmaron que estaba “parpadeando”.
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¿Cómo respondió Trump a las preocupaciones sobre su salud?
Trump desestimó con frecuencia las críticas sobre su salud y sostiene que está en condiciones de gobernar. El lunes, Trump afirmó sentirse “literalmente igual” que hace 50 años, y añadió: “No sé por qué. No es porque coma los mejores alimentos”.
La semana pasada, afirmó haber superado con éxito varios exámenes cognitivos durante su primer y segundo mandato, y aseguró que un médico le había dicho que era la primera vez que veía a alguien responder correctamente a todas las preguntas.
“Tienes un león, un oso, un caimán y… una ardilla. Bien, ¿cuál es la ardilla?”, dijo Trump sobre la prueba, señalando que las preguntas se vuelven “más difíciles” hacia el final.
En enero, Trump insinuó que lamentaba haberse hecho la tomografía computarizada meses antes, diciendo: “Es una lástima que me la haya hecho porque les dio algo de munición”, refiriéndose a los escépticos sobre su salud.
En enero, declaró al Wall Street Journal que su “salud es perfecta”, mostrando una creciente frustración por el escrutinio público sobre su estado físico, y añadió: “Hablemos de salud otra vez, por vigésima quinta vez”.
Este artículo fue publicado originalmente en Forbes US
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