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    El presidente Donald Trump habló en público el lunes por primera vez en cinco días—apareciendo en el Easter Egg Roll de la Casa Blanca junto a la primera dama Melania Trump—en medio de especulaciones de que su ausencia poco habitual en la vista pública se debía a problemas de salud.

    Datos clave

    Trump habló desde el balcón de la Casa Blanca el lunes, centrando una parte significativa de sus comentarios en el rescate de un aviador estadounidense en Irán el domingo como “muy raro” y elogiando a los dos pilotos de F-15E como “increíbles” y “valientes”.

    Trump habló en público por última vez el miércoles cuando pronunció un discurso en horario de máxima audiencia sobre la guerra de Irán.

    Fue fotografiado al regresar a la Casa Blanca el domingo tras pasar el fin de semana en Washington D.C.

    Aunque Trump habló con varios periodistas por teléfono y mensajes de texto y mantuvo sus publicaciones habituales en Truth Social durante los últimos cinco días, su rara ausencia del ojo público generó especulaciones sobre que el presidente, de 79 años, podría estar experimentando problemas de salud.

    La Casa Blanca negó rotundamente los rumores, y el portavoz Steven Cheung escribió el sábado X que había estado encerrado “trabajando sin parar en la Casa Blanca y el Despacho Oval”.

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    Qué observar

    Trump tiene previsto dar una rueda de prensa sobre la guerra de Irán a la 1 de la tarde.

    Antecedentes clave

    La salud de Trump ha sido vigilada de cerca y sometida a un intenso escrutinio desde el inicio de su segundo mandato, cuando se convirtió en la persona de mayor edad en ser investida.

    Trump ha sido visto con moratones, tiritas y maquillaje en las manos durante el último año, más recientemente en el Trump National Golf Club en Sterling, Virginia, el domingo, en una foto publicada en Instagram por la influencer Megan Marie que mostraba a Trump con tiritas cubriéndole el índice y el pulgar.

    El médico de Trump ha atribuido los hematomas en sus manos a frecuentes apretones de manos combinados con un régimen de prevención cardiovascular con aspirina. También se le ha visto con tobillos inflamados, que podrían atribuirse a insuficiencia venosa crónica, una condición común en personas mayores que la Casa Blanca reveló el año pasado que Trump había sido diagnosticado. Para alimentar aún más las preocupaciones sobre un deterioro físico o mental, Trump ha parecido quedarse dormido en varios actos públicos y ha cometido errores fácticos significativos en sus discursos.

    Este artículo fue publicado originalmente en Forbes US

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