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    La economía mexicana ha comenzado a emitir señales de recomposición estructural, aunque alentadora también con retos tras el primer tercio del año.

    Al cierre de abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se posicionó en 4.45% anual con descenso respecto al 4.59% de marzo y rompiendo una tendencia de incrementos con afectaciones en el poder adquisitivo de manera sostenida.

    Esta desaceleración es resultado de la convergencia entre una política monetaria restrictiva y estrategias fiscales dirigidas a contener los costos de insumos críticos. Sin embargo, la brecha aún separa a la inflación del objetivo puntual del Banco de México, situado entre el 3% y el 4%.

    Los datos indican una tregua, respiro necesario pero vulnerable frente a la volatilidad de los mercados globales y presiones internas de consumo. El núcleo de esta estabilidad se encuentra en la inflación subyacente, que representa aproximadamente el 76% del índice general y es el mejor predictor de la trayectoria de precios a mediano plazo.

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    A la par, la política macroeconómica de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha contribuido a contener presiones adicionales, con estrategias como los acuerdos voluntarios renovados este año por el gobierno federal y el sector gasolinero para mantener el precio de la gasolina Magna por debajo de los 24 pesos por litro y estabilizar el diésel.

    El enfoque preventivo ha sido clave para evitar una espiral inflacionaria, aunque productos de alta incidencia en la dieta nacional, como el jitomate, chile y papa, han experimentado picos de precios que desdibujan el alivio macroeconómico en la percepción del consumidor promedio.

    Estos incrementos responden a factores exógenos difícilmente controlables por la política monetaria, como plagas locales y choques meteorológicos en regiones productoras clave como Florida.

    Para los próximos trimestres el gran pendiente radica en la gestión de los choques de la oferta y la resiliencia ante la incertidumbre geopolítica de los precios de las materias primas en niveles de riesgo. La estabilidad lograda en abril es activo valioso, pero la consolidación de la inflación baja y estable dependerá de la capacidad del sector privado y público para mantener la disciplina en la ejecución de costos y que el entorno externo no presente disrupciones en las cadenas de suministro.

    El camino hacia el 3% es todavía terreno en construcción.

    Sobre el autor:

    Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.

    X: @guerrerochipres

    www.c5.cdmx.gob.mx

    Twitter: @C5_CDMX

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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