El líder chino Xi Jinping recibirá a su “viejo amigo” Vladimir Putin menos de una semana después de la visita de alto perfil de Donald Trump, mientras Pekín busca proyectarse como una potencia estable y predecible en un mundo sacudido por tensiones comerciales, guerras y una crisis energética.
China y Rusia presentaron el viaje de dos días de Putin esta semana —su 25.ª visita a China— como una prueba más de su sólida alianza, incluso mientras Occidente insta a Pekín a presionar a Moscú para que ponga fin a la guerra en Ucrania.
Si bien China se presenta como mediadora de paz en el conflicto y como parte neutral, Putin afirma que China y Rusia apoyan los “intereses fundamentales” del otro, mientras busca nuevos acuerdos energéticos con la segunda economía más grande del mundo frente a las sanciones occidentales.
“La cumbre Xi-Putin transmitirá al mundo que la alianza estratégica entre China y Rusia sigue siendo la piedra angular de las políticas exteriores de ambos países y que cualquier intento de Estados Unidos por crear una brecha entre ellos está condenado al fracaso”, afirmó Ian Storey, investigador principal del Instituto ISEAS-Yusof Ishak en Singapur.
La visita se produce tras el viaje de Trump la semana pasada, que generó una imagen positiva pero pocos acuerdos comerciales importantes. Xi describió las relaciones sino-estadounidenses como una relación de “estabilidad estratégica”, desafiando el marco de “competencia estratégica” asociado al expresidente estadounidense Joe Biden.
Al recibir a líderes extranjeros, China busca fortalecer su imagen como pilar de la estabilidad global, en contraste con los esfuerzos de Estados Unidos por poner fin a la guerra en Ucrania y contener el conflicto con Irán, que ha perturbado los flujos energéticos mundiales.
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China busca tranquilizar a sus socios comerciales
Durante las visitas de Estado, Pekín intenta tranquilizar a sus socios comerciales occidentales, incluido Estados Unidos, sobre su ascenso como potencia económica y tecnológica, al tiempo que minimiza los riesgos en sus relaciones.
Tras la visita de Trump a China, la Casa Blanca declaró que se había alcanzado un consenso sobre cuestiones que mejorarán la “estabilidad” para las empresas y los consumidores globales.
Al mismo tiempo, el acercamiento de China a países como Rusia refuerza su mensaje de que su diplomacia es coherente y no se deja influir por las acciones de socios estratégicos, a pesar de la presión occidental.
“Es poco realista esperar que Xi presione a Putin para que ponga fin a la guerra en Ucrania. Xi no ejerce ese tipo de influencia sobre Putin y, en cualquier caso, los chinos entienden cómo una derrota de Rusia en Ucrania debilitaría la posición política de Putin”, afirmó Storey.
“Por ello, Pekín seguirá brindando a Moscú apoyo diplomático en la ONU, asistencia económica y tecnologías de doble uso para las fuerzas armadas rusas”, declaró.
China afirma que nunca ha suministrado armas letales a ninguna de las partes en el conflicto ruso-ucraniano y que controla estrictamente las exportaciones de artículos de doble uso.
“Durante la visita, los dos jefes de Estado intercambiarán puntos de vista sobre la cooperación en todos los ámbitos de las relaciones bilaterales, así como sobre cuestiones internacionales y regionales de interés mutuo”, declaró Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, en una rueda de prensa habitual el lunes.
Con información de Reuters
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