El mundo y el estilo de vida que experimentaron nuestros abuelos y padres cambió drásticamente. El ritmo actual es abrumador en muchos sentidos y, en razón de ello, ha cambiado la forma en que percibimos el entorno y tomamos decisiones sobre lo que queremos en la vida.
La Encuesta Global de la Generación Z y Millennial de Deloitte es testimonio de ello, pues su décima quinta edición –basada en más de 22,500 encuestas hechas en 44 países junto con información cualitativa de los líderes empresariales– revela que ambas generaciones buscan el progreso, pero en sus propios términos.
Matrimonio y casa para después
Si bien, ambos grupos poblacionales a nivel mundial son ambiciosos, su realidad financiera ha alterado los plazos para los principales hitos de sus vidas.
La presión económica es lo que moldea la forma en que piensan sobre el trabajo, la estabilidad y el futuro. Por quinto año consecutivo, el costo de vida es la principal preocupación citada por el 38% de la Gen Z y el 42% de la Generación del Milenio superando otras inquietudes como el crimen, el desempleo, el medio ambiente o la geopolítica.
Esta persistencia refleja una nueva normalidad y una característica definitoria en su vida diaria: la historia de las generaciones del “quizá más tarde”. Los jóvenes son ambiciosos y comprometidos, pero han tenido que posponer la mayoría de sus decisiones personales y profesionales. Más de la mitad de la Generación Z (55%) y de los Millennials (52%) han pospuesto casarse, formar una familia, emprender un negocio o continuar sus estudios, debido a su situación económica.
Asimismo, 69% de los Gen Z y 64% de Millennials afirman que la disponibilidad y asequibilidad de vivienda tiene un impacto directo en sus decisiones de carrera y dónde pueden trabajar. El 51% de la Generación Z y 40% de la Generación Y asegura que no pueden convertirse en propietarios de una casa.
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Generaciones optimistas
Aunque la vulnerabilidad financiera es real para muchos de los encuestados, la mayoría muestra señales de esperanza y mejoría: 50% de los Gen Z y 45% de Millennials esperan que su situación financiera personal mejore en los próximos 12 meses por encima del 49% y 41% que opinaron eso respectivamente en 2025.
El año pasado, 52% de ambos grupos reportaron vivir al día, cifra que disminuyó a 47% en 2026. En 2025, 37% de los chicos de la Generación Z y 35% de la Millennial señalaron lidiar con el pago de sus gastos mensuales, número que se redujo a 34% en 2026 en ambos casos.
Liderazgo reconsiderado
Otro hallazgo relevante de la Encuesta Global de la Generación Z y Millennial de Deloitte es que solo 6% de la Generación Z y los Millennials afirman que alcanzar un puesto de liderazgo es su principal objetivo profesional. Entre quienes no priorizan los roles de liderazgo, las barreras más citadas son la percepción de estrés y agotamiento (50% Gen Z y 49% Millennials), la excesiva responsabilidad (50% Gen Z y 40% Millennials) y la preocupación por el equilibrio entre la vida laboral y personal (41% Gen Z y 46% Millennials). El liderazgo, como actualmente se experimenta es a menudo asociado con importantes compensaciones en materia de bienestar y la pregunta de si realmente vale la pena.
Al cuestionarles sobre su trayectoria profesional ideal, solo el 25 % de la Generación Z y el 21 % de los Millennials prefieren ascensos y cambios de puesto rápidos, mientras que otros están dispuestos a realizar movimientos laterales o incluso a dar un paso atrás para adquirir la experiencia que consideran que les permitirá alcanzar el éxito a largo plazo.
Esto refleja cautela respecto a las ventajas y desventajas que puede conllevar el liderazgo, no una falta de ambición. A lo largo de sus carreras, el 76 % de la Generación Z y el 67 % de los Millennials afirman estar interesados en acceder a puestos de liderazgo senior o ejecutivo. Además de una mayor remuneración, las condiciones que harían más atractivo el liderazgo incluyen la flexibilidad laboral y una mayor claridad sobre las trayectorias profesionales dentro de sus organizaciones.
En conjunto, estos hallazgos sugieren que los modelos de liderazgo tradicionales no se ajustan a las expectativas en torno al bienestar. Independientemente de si actualmente ocupan puestos de liderazgo, el 69 % de la Generación Z y los Millennials creen tener el poder de impulsar el cambio dentro de su organización, lo que indica que, incluso cuando posponen los puestos de liderazgo o los grandes cambios de carrera, siguen considerándose contribuyentes que pueden influir en los resultados desde donde se encuentran.
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