Treinta y un años después de su estreno, Toy Story continúa demostrando que su vigencia va mucho más allá de la nostalgia. Con el lanzamiento de su quinta entrega, la franquicia de Disney y Pixar vuelve a colocarse en el centro de la conversación cultural y de taquilla, impulsada por una conexión emocional que, según sus responsables, ha evolucionado sin perder su esencia original.
Mónica Vidaurri, directora de marketing Studio Content para Disney, en entrevista con Forbes México, nos platica cómo una de las franquicias más populares de Disney no pierde fuerza en esta quinta entrega, que, desde su perspectiva, el secreto de su permanencia radica en la universalidad de sus historias.
“Toy Story ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Es generar una marca emocional que ha conectado y que ha evolucionado durante más de 30 años (…), conectamos nosotros, los que hemos crecido con la franquicia, pero también las historias son tan poderosas que estamos captando nuevas generaciones”, señala a la vez que remarca que temas como la amistad, el crecimiento y la búsqueda de identidad permiten que la saga trascienda generaciones.
Asimismo, el estreno en salas de cine también sigue siendo un componente clave de su impacto, pues más allá del avance de las plataformas digitales, Vidaurri considera que la experiencia colectiva es irremplazable.
“Creo que Pixar ha sido una muestra de innovación y de calidad desde 1995 (…), estos son eventos cinematográficos. Si te lo perdieras en la pantalla grande no podrías percibir esa animación y lo mucho que ha evolucionado (…). El sentarte en una sala de cine y reír junto con todos (…) para mí es muy poderoso”, explica, subrayando el carácter comunitario del cine como parte fundamental de la experiencia.
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La construcción de Toy Story 5 también responde a una narrativa continua centrada en sus personajes y su evolución, pues mientras en las primeras entregas se exploraban problemáticas relacionadas con la búsqueda de identidad de Woody o Buzz, aquí ahora se explora el de Jesse, así como la competición de los juguetes con la tecnología.
“Para nosotros como The Walt Disney Company tenemos una misión muy clara que es entretener, informar e inspirar a las audiencias a través de estas historias (…), está centrada en el niño y cómo ha evolucionado desde Andy hasta Bonnie, que hoy también está creciendo en un mundo actual”, destacó, enfatizando la importancia de mantener la historia conectada con nuevas realidades sin perder su esencia emocional.
En el plano del marketing y la relación con el público, la franquicia ha apostado por extenderse más allá de la pantalla con diversos eventos y actividades que no solo abogan a la nostalgia de generaciones que disfrutaron de las primeras cintas, sino también con los más pequeños que llegan a descubrir esta historia.
“La nostalgia es sin duda un motor emocional que impulsa mucho la campaña (…), lo que queremos generar es que tenga puntos de contacto con las audiencias todo el tiempo (…), que no solo sea un estreno, sino un movimiento cultural”, señaló Vidaurri, aludiendo una gran variedad activaciones, colaboraciones y estrategias que buscan mantener viva la conversación alrededor del universo Toy Story.
Finalmente, el éxito reciente de la franquicia en Latinoamérica refuerza su carácter multigeneracional y su impacto global.
“Esta entrega llega y nos sorprende y pone a México liderando la taquilla internacional. Es multigeneracional y creo que esa es la fortaleza que tiene esta franquicia”, apunta.
Más allá de los números, el fenómeno confirma que Toy Story sigue siendo un punto de encuentro entre generaciones, donde la amistad, la imaginación y el equilibrio entre lo digital y lo humano siguen siendo su mayor legado.
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