La panadería de Ciro Peralto está repleta de todo lo relacionado con el futbol… y con Cornualles.
En Mineral del Monte, situada en lo alto de una colina, Ciro lleva sirviendo desde 1975 los tradicionales “pasties” de Cornualles —empanadas rellenas de carne—, conservando una receta que trajeron aquí los mineros ingleses hace más de 200 años.
En un rincón de su local, un televisor retransmite la victoria de Inglaterra por 2-1 sobre la República Democrática del Congo, un resultado que ha asegurado a los Tres Leones una plaza en los octavos de final del Mundial —y su regreso a México el domingo—.
Para Peralto, el vínculo va mucho más allá del partido de esta semana. Los mineros ingleses que llegaron a estas montañas en el siglo XIX no solo dejaron tras de sí la empanada de Cornualles. También trajeron el futbol organizado, ayudando a sembrar las semillas de lo que se convertiría en el deporte nacional de México.
“Hay una conexión con los ingleses”, dijo Peralto. “Por eso mismo se debe mantener esa tradición del futbol y los pastes”, agregó.
Los mineros de Cornualles llegaron por primera vez a México en 1824, viajando hacia el interior hasta Mineral del Monte, también conocido como Real del Monte, donde llevaron tanto la empanada, que tomó el nombre localmente de “paste” como el futbol. A medida que más familias inglesas se establecían en la localidad minera, el juego se fue arraigando.
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“Cuando llegan, traen el futbol más reglamentado”, explicó Wilfrido Soto, expresidente de una asociación dedicada al patrimonio cultural de Cornualles. Según contó, se disputaban partidos amateur en el patio de la mina Dolores, en un terreno que ahora ocupa un estacionamiento.
La mina lleva mucho tiempo inactiva, pero los pastes de Cornualles sigue siendo un plato típico de la zona, cuya receta original se ha ido adaptando a lo largo de las generaciones.
Se han añadido chile y especias a la mezcla tradicional de papa, cebolla y carne, mientras que el juego introducido por los mineros se convirtió en el deporte favorito del país.
“Es un legado maravilloso que nos dejaron: la gastronomía y el deporte”, dijo Soto.
La cuna del futbol en México
A solo 18 kilómetros por la carretera, en Pachuca, se encuentra el Estadio Hidalgo, sede del Club de Futbol Pachuca, considerado por muchos como el más antiguo de México.
Fundado en 1892 —se cree que a iniciativa del minero de Cornualles Francis Rule—, el club tiene sus raíces directamente en la comunidad inglesa que se estableció en la región.
Los ecos de ese legado perduran por toda la ciudad. El Reloj Monumental de Pachuca presenta elementos que recuerdan al Big Ben de Londres y cuenta con una estructura de acero y un mecanismo de relojería similares, según explica Brasil Ordaz, responsable de visitas del Club Pachuca.
“Parte de nuestra cultura se asemeja mucho a ella (inglesa) ya que parte de ese corazón que hay en Pachuca es parte también de Inglaterra”, afirmó Ordaz.
“Todo esto confluye en Pachuca; hoy México está teniendo un buen desempeño en el Mundial y la gente se reúne en torno a ese gran emblema”, agregó.
En la cercana Universidad del Futbol, el equipo sub-21 del Pachuca entrenó bajo un cielo gris y una lluvia constante, en unas condiciones que habrían resultado familiares a los mineros de Cornualles que trajeron el futbol por primera vez a estas tierras.
Ordaz señaló que la influencia inglesa sigue siendo reconocible, aunque el futbol se haya convertido desde hace tiempo en algo inconfundiblemente mexicano.
“Desde los más pequeños hasta los más grandes, nos sentimos muy orgullosos de lo que es Pachuca hoy en día”, concluyó.
Con información de Reuters
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