Enlaces rápidos

    Me gusta leer las biografías de las personas que están cambiando el mundo. No para imitarlas. Tampoco para convertirlas en héroes. Las leo porque me ayudan a entender cómo piensan, qué preguntas se hacen y desde dónde imaginan el futuro.

    Una forma distinta de mirar el mundo

    Esta semana comencé The Optimist, la biografía de Sam Altman. Apenas llevo unos capítulos y ya encontré algo que me entusiasma profundamente. No tiene que ver con la inteligencia artificial. Tiene que ver con una manera distinta de mirar el mundo.

    Mientras leía sobre los proyectos en los que participa —inteligencia artificial, nuevas fuentes de energía, biotecnología, infraestructura tecnológica, nuevos modelos económicos y sociales e incluso conservación de la naturaleza— me di cuenta de que no estaba viendo una colección de empresas. Estaba viendo una forma de pensar. Y esa forma de pensar resonó inmediatamente con algo que he venido compartiendo con ustedes desde hace tiempo.

    Cuando dejamos de escuchar la orquesta

    La vida nunca ha funcionado por partes. Nosotros fuimos quienes la dividimos para entenderla mejor. Y fue una extraordinaria decisión. Gracias a ella desarrollamos especialistas brillantes, empresas más eficientes y avances científicos que transformaron la humanidad.

    Pero ese enorme éxito tuvo un efecto secundario. Poco a poco dejamos de escuchar la orquesta completa. Aprendimos a perfeccionar cada instrumento, pero olvidamos la sinfonía.

    Y cuando dejamos de escuchar la sinfonía comenzaron a aparecer problemas que ningún instrumento podía resolver por sí solo. La tecnología avanzó más rápido que nuestra sabiduría. La economía comenzó, en ocasiones, a separarse del bienestar. La política del bien común. La empresa de la familia. Empezamos a responder a problemas profundamente interconectados con soluciones aisladas.

    Quizá por eso hoy hablamos de inteligencia artificial, energía, educación, salud, polarización, naturaleza o empresa familiar como si fueran conversaciones independientes.

    Yo cada vez estoy más convencido de que no lo son.  Son diferentes expresiones de un mismo sistema vivo. Y ahí apareció una imagen que no ha dejado de acompañarme.

    El líder del siglo XXI

    Creo que el gran líder del siglo XXI se parecerá mucho menos a un virtuoso y mucho más a un director de orquesta.

    No será quien mejor toque un instrumento. Será quien tenga la sensibilidad para escuchar el conjunto y ayudar a que cada instrumento encuentre su lugar dentro de una obra mucho más grande que cualquiera de ellos por separado.

    Te puede interesar: ¿Y si la IA hubiera llegado justo a tiempo?

    Eso hace un gran director de orquesta. Escucha. Integra. Coordina. No intenta ser el protagonista de la música. Se pone al servicio de ella.

    Y empiezo a pensar que esa será también la esencia del nuevo liderazgo.

    Una nueva generación de líderes

    Sospecho que algo parecido comienza a ocurrir con esta nueva generación de líderes. No veo únicamente jóvenes construyendo empresas extraordinarias. Veo personas intentando volver a conectar aquello que durante décadas aprendimos a separar.

    Y eso me llena de optimismo. Porque confirma una intuición que cada día cobra más fuerza en mí. No estamos viviendo únicamente una revolución tecnológica. Estamos presenciando el nacimiento de una nueva forma de pensar.

    Una invitación para todos

    La inteligencia artificial no será la gran transformación del siglo XXI. Será una consecuencia. La verdadera transformación será aprender nuevamente a pensar como la vida siempre ha funcionado. Como un sistema. Como un árbol. Como una orquesta.

    Y esa es una invitación que nos incluye a todos. No necesitamos fundar la próxima OpenAI. Podemos convertirnos en directores de orquesta desde donde estamos: en nuestra empresa, en nuestra familia, en nuestra comunidad y en nuestras decisiones cotidianas. Porque el mundo ya tiene suficientes especialistas.

    Creo que ha llegado el momento de formar líderes capaces de escuchar la sinfonía completa.

    Y, sinceramente, pocas cosas me entusiasman más que formar parte de ese movimiento.

    Ten un gran día.

    Sobre el autor:

    Mac, visionario emprendedor y líder de opinión en cómo construir el futuro en el cual nos dará gusto vivir. Enseña a empresas, asociaciones y gobiernos a enfrentar mejor el futuro, asumir su grandeza, y hacer una diferencia en el mundo.

    https://kroupensky.com

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Suscríbete a nuestro canal de YouTube y no te pierdas de nuestro contenido