Los mexicanos somos usuarios entusiastas del internet, el envío de mensajes por aplicaciones de mensajería, el acceso a redes sociales y la consulta a contenido relevante destacan entre nuestras actividades favoritas mientras estamos en línea, según datos de la Asociación de Internet.

Ahora bien, la combinación entre generar contenido de calidad y poder llevarlo a miles o millones de personas con éxito parecería ser una fórmula exclusiva de los influencers, sin embargo, en opinión de Diana Orozco, strategic partnerships manager en NAS IO -y quien desarrolló una amplia experiencia en la creación de comunidades al desempeñarse en LinkedIn México- esto no es 100% cierto. Es más, ella señala que hay un campo muy fértil, el cual muy pocos han explorado y que permite lograr lo que en esencia hacen los influencers: vender contenido con tu toque personal.
Los mexicanos consumen mucho contenido en redes sociales. De acuerdo con Statista, México está en el top 5 de países que ven contenido en YouTube.
“En lo que se refiere a ganancias en estas plataformas, la monetización directa depende de cada red. En YouTube, por ejemplo, sabemos que para ser parte del programa de partners necesitas al menos 1,000 suscriptores y que los usuarios hayan visto tus contenidos durante al menos 4,000 horas en los últimos 12 meses. Para monetizar videos en Facebook, tu página debe tener al menos 10,000 seguidores y 600,000 minutos totales vistos en los últimos 60 días”, detalla la especialista en entrevista para +Dinero de Forbes México.
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Como influencer, puedes recibir regalos y hacer reseñas, o bien, vender cosas directamente. Dado a que las marcas tienen un presupuesto y objetivos específicos para promocionar sus productos y servicios, dependes de sus preferencias y compites con todos los otros influencers que pueden también ayudarlos a llegar a estos resultados.
En este tipo de monetización directa de plataforma y por patrocinios de marcas, los números de seguidores, la categoría y los demográficos así como el engagement son importantes indicadores. Como señala Diana Orozco, alcanzar esos números toma bastante tiempo, esfuerzo y, desde luego, si un día tu cuenta fuera borrada del ciberespacio, perderías esa fuente de información y contactos valiosísima.
“Existen otras formas de monetización en las que sigues usando las redes sociales para darte a conocer, pero en la que empiezas a ser dueño de la relación con tus seguidores. Cuando solamente vendes patrocinios o menciones, si un día Meta o TikTok borran tu cuenta, ahí se va ‘tu alcance’”, asevera.
La mayoría de las personas que poseemos habilidades y conocimientos en nuestras respectivas áreas, no tenemos el nivel de exposición digital que ofrece un influencer consumado, pero sí tenemos ese saber, así como una red social y profesional que se puede aprovechar.
¡Pero ojo aquí! Llevar tu producto a servicio de un terreno físico a una plataforma digital, cualquiera que esta sea, no significa que la gente te va a comprar en automático; pero eso te ayuda a montar ese potencial negocio en un sitio que facilitará la interacción con tus contactos e incluso el proceso de monetización.
Por ejemplo, un sicoterapeuta puede agendar somo siempre sus consultas e impulsar exponencialmente sus ingresos organizando un taller o cursos online que satisfagan los requerimientos puntuales de sus pacientes. En la actualidad esto es posible enviando una liga a tus potenciales clientes a un grupo de WhatsApp.
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La diferencia entre audiencia y comunidad
“Como señalamos antes, lo recomendable aquí es que tengas los datos de contacto de tu audiencia y que conozcas lo que les interesa, lo que les duele o lo que anhelan. Si haces esto, entonces puedes empezar a tener una comunidad donde compartan una misión en común. La diferencia entre audiencia y comunidad es que en una comunidad tú eres dueño o dueña de la relación y sabes qué les interesa a tus miembros. En una comunidad se aportan valor unos a otros. En cambio, la audiencia solamente es gente a la que llegas”, explica Orozco.
“En este tipo de monetización en comunidad no hay un mínimo de seguidores. Lo más importante es identificar a quién quieres llegar y qué les puedes ofrecer que consideren valioso para que estén dispuestos a pagar. Las personas no solamente pagamos por contenido exclusivo, lo que puedes vender es acompañamiento, guía, experiencias”, añade.
La especialista señala que existen varias plataformas donde puedes monetizar fuera de las redes sociales, como Hotmart, Patreon o Kajabi. Su uso dependerá del nivel de experiencia que tengas haciendo actividades en comunidad.
“Plataformas como la nuestra funcionan para alguien que va empezando a monetizar, por la facilidad de navegación. Puedes vender sesiones 1 a 1, acceso a eventos online o en persona, cursos, membresías, retos”, apunta la strategic partnerships manager en NAS IO.
Como puedes ver, no necesitas ser un infuenciador para empezar a obtener ingresos a partir de tu experiencia y estilo únicos. Puedes comenzar de forma gradual haciendo de esto una fuente adicional de ingresos.
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Solo recuerda que es fundamental ofrecer auténtico valor a tu comunidad. Piensa en los formatos en los que lo puedes ofrecer ayuda a tu target para que ello lleguen a los resultados que buscan. Es cuestión de probar y, con base en los resultados, seguir experimentando con actividades valiosas.
“Recuerda que la comunicación constante es vital para seguir en su radar y para esto puedes usar grupos de Facebook, grupos de WhatsApp y/o de Telegram. Cuando ofrezcas productos digitales como retos, eventos o cursos, recuerda que puedes también pagar por anuncios en las plataformas de redes sociales. Meta es de las más accesibles”, finaliza Diana Orozco.
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