Mientras el hemisferio norte se toma un respiro, el negocio de la inteligencia artificial generativa entra en una fase decisiva. Con el receso de verano en Europa y Estados Unidos, las grandes tecnológicas afinan sus estrategias para encarar la segunda mitad de este movido 2025 y un 2026 que promete ser aún más feroz. Las alianzas, fusiones y adquisiciones se aceleran en un ecosistema que no dejó de mutar desde que ChatGPT irrumpió cambiando las reglas de juego hace poco más de dos años. Así es como el tablero se reacomoda, los jugadores se mueven rápido y nadie quiere quedarse atrás en la carrera por dominar el próximo gran salto de la IA.
La industria de la inteligencia artificial generativa atraviesa una fase de consolidación explosiva. Desde el lanzamiento de ChatGPT a fines de 2022, el mercado no dejó de expandirse: se estima que la IA generativa representará más de 1.3 billones de dólares en valor económico agregado hacia 2030, según proyecciones de McKinsey y PwC. En solo dos años y medio, los modelos fundacionales pasaron de ser una curiosidad técnica y un atractivo de millones de usuarios a convertirse en el motor de transformación de industrias y sectores clave como banca, salud, educación, medios, comercio y energía, entre otros.
Pero este crecimiento acelerado desató una carrera corporativa sin precedentes. Las big tech lideran con alianzas estratégicas y adquisiciones millonarias, pero también emergieron cientos de startups que, con modelos propios o especializados, captaron inversiones de capital riesgo por más de 30,000 millones de dólares solo en 2024. A su vez, las empresas tradicionales se vieron forzadas a adaptarse: integrar IA en sus procesos, formar talento interno o asociarse con proveedores externos. Lo cierto es que tomar la ruta de la IA ya no es opcional, es urgente.
En este escenario hipercompetitivo, los chips se volvieron tan importantes como los algoritmos. La demanda global de GPUs superó la oferta disponible durante gran parte de 2024, lo que fortaleció aún más a actores como NVIDIA, y dio lugar a tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China en torno al control del hardware y los semiconductores avanzados. Por lo tanto, podemos decir que el 2025 arrancó entonces con un tablero reconfigurado, donde tecnología, inversión y estrategia empresarial se entrelazan para definir quién será el que domine la próxima gran ola de innovación. Por ahora ese lugar está vacante, pero ya hay varias compañías ubicadas en la pole position, que detallamos a continuación.
Microsoft y Open AI
Desde que sellaron su alianza estratégica en 2019, y especialmente tras la inversión de 13,000 millones de dólares que Microsoft oficializó en 2023, OpenAI y la compañía de Redmond se convirtieron en el eje central del ecosistema. Sobre ese eje gira hoy la industria de la IA generativa. Mientras OpenAI sigue empujando los límites técnicos con modelos cada vez más poderosos como GPT-4o y su nuevo generador de imágenes que hace dos meses elevó la vara de la calidad, Microsoft se encarga de distribuir esa inteligencia a escala global a través de su famosa suite de productos: desde Word y Excel hasta GitHub, Teams y Azure. Con Copilot, lograron meter la IA en miles de oficinas en el mundo sin pedir permiso.
De esta forma, OpenAI pasó de ser un laboratorio de investigación a ser el actor principal de esta era con ingresos cercanos a los 3,400 millones de dólares anuales y ya proyecta nuevos modelos para 2026 con mayor capacidad de razonamiento, menor costo y mejor integración multimodal. Además, impulsa su tienda de GPTs personalizados como una especie de “App Store” de asistentes inteligentes que abre una nueva vía comercial. En este sentido, Sam Altman, su CEO, acaba de adquirir io, la empresa de diseño fundada por Jony Ive (el famoso diseñador de Apple, a cargo del iPod, el iPhone y el Apple Watch entre otros productos) con la mira puesta en la fabricación de hardware. El año próximo, entonces, veremos los primeros dispositivos con IA.
Microsoft, por su parte, no solo integra IA en todos sus productos, sino que refuerza su infraestructura con nuevas regiones de data centers, inversiones en energía para entrenamiento de modelos y servicios optimizados en Azure. Su apuesta es clara: que cualquier empresa que quiera implementar IA lo haga desde su plataforma que ya tiene instalada. En este tablero global, el combo Microsoft–OpenAI juega con ventaja: tecnología de punta, distribución masiva y un músculo financiero capaz de sostener la carrera a largo plazo.
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Google Gemini
Después de un arranque bastante errático con Bard, Google reconfiguró su estrategia de IA con Gemini, su familia de modelos avanzados. En marzo lanzó Gemini 2.5 Pro, su modelo más sofisticado hasta la fecha, destacándose por su capacidad de razonamiento mejorada y habilidades avanzadas en codificación. Ahora sí. Este modelo lidera los principales benchmarks de IA, superando a competidores como OpenAI y Anthropic. Además, introdujo el modo “Deep Think”, diseñado para abordar tareas complejas en matemáticas y programación. La recepción de los usuarios fue muy buena y en mayo, Google anunció una actualización significativa: Gemini 2.5 Pro, que ahora cuenta con capacidades de video con audio de forma nativa (con Veo3), permitiendo interacciones más naturales y expresivas. También mejoraron las funciones de seguridad y ampliaron las herramientas para desarrolladores, facilitando la integración de Gemini en diversas aplicaciones empresariales. Estas mejoras reflejan el objetivo de Alphabet de posicionarse como líder en el campo de la IA generativa. Tiene con qué: mucho dinero, millones de usuarios que usan a diario sus productos y dejan mucha data mediante Gmail, Docs, YouTube, Maps, Meet, Android y una larga lista de aplicaciones.
Meta mete
Mientras tanto, Meta consolidó su posición en la carrera de la IA con el lanzamiento de Llama 3, su modelo de lenguaje de código abierto, adoptado ampliamente por desarrolladores y empresas por su flexibilidad y rendimiento. La compañía también anunció un polémico plan para automatizar completamente la creación de campañas publicitarias utilizando IA para finales de 2026, permitiendo a las marcas generar anuncios completos con solo proporcionar imágenes de productos y presupuestos. Sin agencias ni centrales de medios, dijo el mismo Mark Zuckerberg.
Además, Meta está invirtiendo 65,000 millones de dólares en infraestructura de IA en este 2025, con el objetivo de fortalecer su posición en el mercado y ofrecer soluciones más personalizadas a sus usuarios. Ya integró Llama a Whatsapp y la empresa también está colaborando con Red Hat para integrarla en entornos empresariales, facilitando así la adopción de IA generativa en diversas industrias.
La estrategia de Meta es liderar en el ámbito de la IA abierta y personalizada, diferenciándose de sus competidores que optan por modelos cerrados.
Amazon impulsa Anthropic
Amazon también profundizó su apuesta por la IA generativa al completar el año pasado una inversión de 8,000 millones de dólares en Anthropic, posicionándose como uno de los principales accionistas de la startup. Esta alianza estratégica convirtió a Amazon Web Services (AWS) en el proveedor principal de infraestructura para los modelos de Anthropic, incluyendo la serie Claude 3. Además, los clientes de AWS pueden acceder a estos modelos a través de Amazon Bedrock, una plataforma que facilita la integración de modelos fundacionales en aplicaciones empresariales. La colaboración también contempla el uso de chips personalizados, como Trainium e Inferentia, para optimizar el entrenamiento y la inferencia de modelos de IA.
En paralelo, Amazon anunció otra inversión de 10,000 millones de dólares para expandir su infraestructura de IA y nube en Carolina del Norte, Estados Unidos. Sin dudas Amazon quiere consolidar su posición en el mercado de la IA generativa. El proyecto, incluye la construcción de centros de datos avanzados y la creación de al menos 500 empleos especializados, reforzando la capacidad de AWS para satisfacer la altísima demanda de servicios de IA en la actualidad.
La manzana, está verde
En febrero Apple anunció un plan de inversión de 500,000 millones de dólares en Estados Unidos para los próximos cuatro años, destinado a expandir su infraestructura de IA, incluyendo la construcción de una fábrica de servidores en Houston y la ampliación de centros de datos en varios estados. Este compromiso busca fortalecer su plataforma Apple Intelligence (astutamente bautizada AI), que combina procesamiento en el dispositivo y en la nube, con un enfoque en la privacidad del usuario.
Pero la implementación de su AI sigue en veremos. Viene mucho más lenta de lo esperado y prometido y la renovación de Siri con capacidades de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) todavía no aparece.
Y en China, el lanzamiento de servicios de IA en colaboración con Alibaba también se ha retrasado por las tensiones comerciales y regulaciones locales, que afectan su competitividad en ese mercado clave. Con la conferencia WWDC 2025 a la vista, Apple se encuentra en una encrucijada: necesita demostrar avances concretos en IA para mantenerse relevante frente a competidores que avanzan mucho mas rápido.
Como Samsung, que según Bloomberg, planea integrar a Perplexity AI dentro de su plataforma Galaxy AI y en su asistente virtual Bixby, algo que también ya hace Motorola con Moto AI en el Razr 60 Ultra. Hasta ahora, la empresa coreana integró capacidades de IA generativa de Google basadas en Gemini pero hay rumores fuertes de que Perplexity AI podría ser el asistente de IA del próximo smartphone Galaxy S26 y de su línea Bespoke de electrodomésticos para el hogar.
Si hablamos de ganadores en la era de la IA, es imposible no hablar de NVIDIA. La empresa se consolidó como proveedor clave de infraestructura para la IA generativa, alcanzando ingresos récord de 44,100 millones de dólares en el primer trimestre fiscal del año y con un aumento interanual del 69%. Este gran crecimiento se debe a la demanda de sus chips Blackwell, usados por gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y Meta, que ya invirtieron más de USD 300.000 millones en su infraestructura.
Pero ahora las restricciones de exportación de Estados Unidos a China la pone frente a un gran desafío. De efectivizar, podrían resultar en una pérdida de ingresos de hasta 8,000 millones. Para mitigar estos riesgos, la compañía está desarrollando el chip B30, diseñado específicamente para cumplir con las regulaciones y mantener su presencia en el lucrativo mercado chino. Además, NVIDIA anunció planes para invertir 500,000 millones en infraestructura de IA en Estados Unidos durante los próximos cuatro años, incluyendo la producción nacional de sus supercomputadoras y chips Blackwell.
Con inversiones récord, alianzas estratégicas y modelos cada vez más sofisticados, las grandes tecnológicas ya se alinearon en la pole position de la carrera hacia 2026. No se trata solo de quién posee el mejor modelo de IA, sino de quién logra escalarlo, integrarlo y monetizarlo primero. Pero el negocio ya no es futuro: es presente en expansión, y cada movimiento en este tablero puede definir la hegemonía tecnológica de la próxima década.
Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes México.
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