Un pequeño avión se estrelló este viernes contra la Torre Citic de Pekín, el edificio más alto de la ciudad. Un impactante video compartido en redes sociales muestra cómo los escombros caen decenas de pisos sobre las calles, donde los peatones huyeron para evitar ser golpeados por los cristales y otros restos.
Datos clave
De acuerdo con CNN, el avión parece ser un Sunward SA 60L Aurora, propiedad de una compañía de aviación local. Se trata de una aeronave deportiva ligera con capacidad para solo dos personas.
Información publicada en línea por Flightradar24, aún no verificada, sugiere que el avión se desvió significativamente de su ruta de vuelo prevista.
Se desconoce el número exacto de heridos en el accidente y la gravedad de sus lesiones. El New York Times informó que las publicaciones en redes sociales sobre el incidente están siendo censuradas en China.
El rascacielos de 109 pisos, también conocido como China Zun, es la sede de Citic Group, un conglomerado financiero estatal.
Lo que no sabemos
Se desconoce quién es el piloto y dónde se encuentra. No se facilitó información sobre quién pilotaba el avión ni sobre quién más podría haber estado a bordo.
Te interesa: Se estrella un avión con 61 personas a bordo en Brasil
Cita crucial
Ian Petchenik, portavoz de FlightRadar, declaró al Times que el avión que se estrelló contra el edificio “normalmente se utiliza para el entrenamiento de pilotos al este de Pekín” y que el vuelo del viernes fue “atípico”, añadiendo: “No creo que podamos descartar nada en este momento”.
Contexto clave
La Administración de Aviación Civil de China aplica algunas de las medidas de seguridad más estrictas del mundo en el espacio aéreo de Pekín. Los vuelos comerciales a menudo deben realizar largos desvíos para evitar el centro de la ciudad, y los drones llevan meses prácticamente prohibidos.
Es prácticamente imposible que los pilotos privados vuelen a Pekín sin autorización previa y, a diferencia de Estados Unidos o Europa, no pueden presentar un plan de vuelo espontáneo sin la aprobación explícita del Estado. Gran parte del espacio aéreo que rodea la capital está totalmente vedado a las avionetas recreativas monomotor, y los pilotos que obtienen permisos deben seguir corredores de vuelo exactos y previamente aprobados.










