La competitividad de una empresa se mide por la solidez de su liquidez, la adopción de tecnologías de punta y también por la salud mental y emocional de quienes la sostienen.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la ansiedad y depresión provocan cada año la pérdida de doce mil millones de días laborables con un impacto económico cercano al billón de dólares. La salud mental deja de ser un tema asistencial para convertirse en un activo estratégico.
Las teorías económicas lo respaldan. Los Premio Nobel en Economía Gary Becker (1992) y Daniel Kahneman (2002), por separado, han demostrado que el capital humano genera retornos cuando se invierte en educación, salud y capacidades, así como la influencia de los estados emocionales en la calidad de las decisiones y rendimiento cognitivo con implicaciones evidentes para la conducción empresarial.
Proteger la salud mental en las organizaciones es una inversión con retornos medibles en productividad, innovación y retención.
Los detonantes de las crisis emocionales en las empresas son conocidos: exceso de carga laboral, ambientes de acoso, falta de reconocimiento, estructuras rígidas y jerárquicas que asfixian la creatividad. Cada uno erosiona la toma de decisiones, degrada la capacidad de innovación y multiplica los costos en nómina, reclutamiento y formación.
Depresión y ansiedad pueden reconocerse en caídas sostenidas de rendimiento, cambios abruptos de conducta, ausencias recurrentes, aislamiento social, quejas persistentes por fatiga o dolores sin causa aparente y dificultades de concentración. Estos signos, visibles en la vida cotidiana de la oficina, exigen liderazgo empático y estructuras capaces de responder con acompañamiento.
En el universo empresarial hay grandes ejemplos. Arianna Huffington, después de colapsar por agotamiento en medio de su éxito en los medios, convirtió su experiencia personal en la plataforma Thrive Global, que impulsa políticas de descanso, sueño y recuperación en corporativos de todo el mundo.
México también aporta buenas prácticas desde lo público. En la Ciudad de México, los Centros de Cuidado de las Emociones impulsados por la Jefa de Gobierno Clara Brugada garantizan acceso universal a la salud mental. En paralelo, existen recursos inmediatos como la línea de emergencias 9-1-1, que canaliza con instituciones expertas, y los servicios del Consejo Ciudadano, con su Línea de Seguridad y Chat de Confianza 55 5533 5533.
Cada 10 de octubre, el Día Mundial de la Salud Mental es recordatorio estratégico para incorporar la salud mental en los planes de negocio y en las métricas de desempeño corporativo.
Sobre el autor:
Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.
X: @guerrerochipres
www.c5.cdmx.gob.mx
Twitter: @C5_CDMX
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