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    Por Fedra Ware, Head of Business Development, Latin America & The Caribbean en Swift

    En los últimos años, nos hemos embarcado en un viaje para permitir transacciones instantáneas y sin fricciones. Para que, quien las envíe y a donde se dirijan, su dinero viaje sin problemas a través de las fronteras y que las economías del mundo sigan girando.

    Hemos logrado grandes avances y para tener una idea de la cantidad de información que pasa por la red, estamos hablando de que aproximadamente cada tres días se envía el equivalente al PIB mundial.

    A través de 150 monedas, 40 mil corredores, 4 mil millones de cuentas y más de 200 países y territorios. Son más de 11 mil 500 instituciones que realizan estos pagos de manera segura, eficiente, conveniente y asequible.

    El sector financiero está en constante evolución e introduciendo nuevas formas de conectarse. Por ejemplo, a través de API y la nube, o la prestación de servicios avanzados de datos que mejoren la velocidad, la transparencia y la previsibilidad de las transacciones transfronterizas de alto y bajo valor.

    Esto hace posible que hoy en día casi el 90% de los depósitos se realicen en menos de una hora o bien, que el 50% de los destinatarios las reciban en menos de 5 minutos. También hemos reducido considerablemente los costos de envío.

    En paralelo, las tecnologías emergentes han contribuido al futuro del sector financiero; innovando y adaptando nuevas tendencias. Según señala el Reporte Anual Fintech México 2023, elaborado por NTT DATA, cada vez más la Inteligencia Artificial (IA) y los algoritmos impulsan servicios que van desde agregadores financieros que ayudan a los consumidores a tomar mejores decisiones financieras, hasta robo-advisors que invierten sus ahorros con base a su perfil de riesgo y de manera automatizada.

    Este es un movimiento que no parece desacelerarse, sino lo contrario. La tecnología avanza y junto con ella seguirá desarrollándose el ecosistema financiero y la geopolítica; pero también emergerán retos, como amenazas cibernéticas más sofisticadas. Sin embargo, no cabe duda de que son más los beneficios.

    Para hacerle frente y garantizar un futuro seguro, se tienen que sumar modelos Zero Trust, computación cuántica y criptografía post-cuántica. Mientras que las instituciones financieras, corporaciones e infraestructuras del mercado deben alinearse a la norma ISO 20022; que ayuda en la mensajería financiera.

    Lo anterior, además de mejorar la experiencia de los usuarios, permitiría adelantarnos a los objetivos regulatorios del G20 para pagos transfronterizos y ciclos de liquidación más cortos en los mercados de valores.

    La apertura y la colaboración son elementos integrales para innovar responsablemente, a la vez que se ofrecen soluciones sostenibles que promuevan la inclusión financiera y ayuden a la mayor cantidad de personas posible.

    El futuro se perfila como un entorno donde las transacciones transfronterizas son tan fluidas como las locales, esto gracias a una infraestructura global robusta que se apalanca de tecnologías avanzadas. De esta forma seguiremos obteniendo beneficios significativos para la economía global y la sociedad en su conjunto. Los actores involucrados están haciendo su parte e impulsando el cambio. Y aunque es un gran reto, vendrán grandes ventajas y oportunidades para transformar el ecosistema financiero.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México

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