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    Enero se ha convertido en un indicador temprano del estado de la economía, donde la “cuesta” refleja la interacción entre presión inflacionaria, poder adquisitivo y patrones de consumo tras el cierre de año.  

    No se trata únicamente de un reto para los hogares; para las empresas constituye un periodo de ajustes necesarios. 

    Tras las compras navideñas, las vacaciones y la vuelta a la rutina, las organizaciones enfrentan desafíos de flujo de caja y control de gastos, donde la ausencia de una gestión rigurosa puede comprometer la rentabilidad en un entorno económico ya desafiante.

    De acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) del Inegi, enero de 2025 registró una caída de 0.3 por ciento respecto al mes previo, luego de una contracción de 1.2% en diciembre. Esta reducción afectó tanto bienes nacionales como importados. 

    Este fenómeno evidencia un agotamiento estructural en el poder adquisitivo que impacta, por vía directa, en la rentabilidad de las organizaciones. Por su parte la Profeco confirma que cerca de 62 por ciento de la población experimenta falta de liquidez tras las fiestas, un reflejo tangible del comportamiento económico de los hogares que, a su vez, repercute en la conversión y el capital de las compañías.

    Para las empresas, la cuesta de enero implica presiones sobre el flujo de caja debido a la desaceleración en las ventas y a pagos diferidos de clientes. Al mismo tiempo, los compromisos recurrentes —impuestos, proveedores y deudas anteriores— exigen control preciso de los gastos. 

    La falta de visibilidad sobre los gastos se transforma a los desembolsos imprevistos en riesgos acumulativos durante el primer trimestre. La gestión disciplinada y estratégica de los costos constituye la herramienta decisiva para mitigar los efectos del inicio del año.

    Desde la administración federal, la presidenta Claudia Sheinbaum ha implementado un plan con 18 acciones para fortalecer la economía del país y proyectar finanzas públicas sanas, con una recaudación histórica. La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ha impulsado medidas concretas para apoyar a sectores vulnerables.

    Una estrategia para enfrentar el inicio del año consiste en ajustar los procesos de venta. El análisis del comportamiento del consumidor mediante estadísticas de meses o años anteriores permite identificar los productos con mayor demanda y enfocar los esfuerzos en ellos para lograr una operación más eficiente.

    La cuesta de enero funciona como termómetro económico, refleja la relación entre consumo, poder adquisitivo y capacidad de adaptación empresarial. Empresas y hogares que actúan con disciplina y control atraviesan este periodo sin comprometer la liquidez y obtienen información sobre la eficiencia de sus estrategias y la resiliencia financiera.

    Sobre el autor:

    Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.

    X: @guerrerochipres

    www.c5.cdmx.gob.mx

    Twitter: @C5_CDMX

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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