Por Juan Carlos Londoño Roldán*
El Estadio Azteca es mucho más que un recinto deportivo. El también llamado “coloso de Santa Úrsula” ha sido testigo de momentos históricos del futbol mundial, como las finales de los Mundiales de 1970 y 1986, y hasta goles de la mano de Dios. Ahora, con el Mundial de 2026 en el horizonte, su próxima remodelación no solo representa una actualización estructural, sino una oportunidad estratégica para proyectar a la Ciudad de México como una metrópoli innovadora, culturalmente rica y globalmente conectada.
En la era del city branding y el city marketing, Ciudad de Mexico busca posicionarse en el mapa global a través de símbolos que encapsulen su esencia y atractivo. El Estadio Azteca, con su historia y mística, tiene el potencial de ser una de las cartas más fuertes para la capital Mexicana, en donde, según ESPN, se esperan más de cinco millones de futbol-aficionados. Una cifra nada despreciable para un país como México, que recibió mas de 40 millones de turistas en 2024, creciendo a un ritmo de un 7% anual según el INEGI. No se trata solo de modernizar un estadio, sino de integrarlo en una estrategia urbana que combine deporte, cultura, sostenibilidad e innovación. Afortunadamente, según lo indica Forbes, con más de 710 hoteles y 63,000 habitaciones, los hoteleros dicen estar listos para acoger a los fanáticos del balón. Sin embargo, ante una avalancha de cinco millones, la ciudad debe empezar a idear un plan de contingencia y habilitar otras opciones que complementen su oferta en materia de hospedaje.
Según el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Yon de Luisa, los ingresos relacionados con el Mundial podrían ascender a 500 millones de dólares. Estas millonarias ganancias, aunque suenen astronómicas, podrían ser mayores, si las comparamos con los 3,800 millones que estima la FIFA podrían beneficiar a Canadá. En el caso del Azteca, su renovación podría atraer no solo a fanáticos, sino también a turistas interesados en experiencias culturales y tecnológicas únicas que los hagan vivir experiencias fantásticas.
Así las cosas, el mundial se convierte en una oportunidad para fortalecer la marca CDMX, un recurso intangible que podría estar siendo objeto de intereses políticos según el portal Reportelobby.com. Esto no puede suceder, los valores de nuestra marca-ciudad no pueden cambiar al vaivén de intereses políticos, y la marca CDMX debería poder integrarse a los esfuerzos por hacer del Azteca el epicentro del Mundial. Así las cosas, los chilangos continuarían teniendo una de las mejores 10 ciudades del mundo, tal como la ubica el ranking 2025 de la revista Timeout de Londres. Esta es también una oportunidad para fortalecer la marca del Estadio Azteca, diseñando estrategias de marca, un sitio web atractivo, contenido en redes sociales, recordatorios y memorabilia que pongan al estadio en el corazón de los visitantes.
La remodelación del Azteca abre la puerta para crear un distrito vibrante en sus alrededores, que combine historia, gastronomía y modernidad. Imaginemos calles peatonales repletas de restaurantes que celebren la gastronomía mexicana, mercados de artesanías de diseño y espacios interactivos que narren la rica historia futbolística del estadio. En este sentido, tal como lo propone Kotler en su libro Marketing 6.0, los habitantes de Ciudad de México y los vecinos de Santa Úrsula jugarán un papel preponderante para co-crear y ser partícipes de los desarrollos que se generen en su zona de influencia.
Ciudades como Múnich, con el Allianz Arena, o el Santiago Bernabéu en Madrid, han demostrado que los estadios pueden ser centros de cohesión social y cultural. Según el portal 20 Minutos, más allá de ser simplemente estadios, estas estructuras arquitectónicas se convierten en iconos de ciudad. En el caso del Azteca, la Ciudad de México podría integrar espacios de uso mixto que impulsen el turismo y beneficien a las comunidades locales.
Además, el estadio puede convertirse en un laboratorio de innovación urbana sostenible. Incorporar tecnología de punta, como paneles solares, sistemas de recolección de agua de lluvia y transporte público eficiente, no solo cumpliría con los estándares de la FIFA, sino que consolidaría a la Ciudad de México como una urbe comprometida con la sostenibilidad, un punto a favor en la consolidación de una imagen de ciudad sostenible.
Uno de los aspectos más emocionantes de la renovación del Estadio Azteca es su proyección como un espacio de experiencias inmersivas. Según un informe de Insight Partners, la industria del entretenimiento inmersivo crecerá un 24.9% anual entre 2023 y 2031. En este sentido, el Azteca podría ofrecer recorridos virtuales que permitan revivir los momentos icónicos de sus mundiales, interactuar con hologramas de leyendas como Maradona o Pelé, o explorar su evolución arquitectónica a través de realidad aumentada.
Estudiantes del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de Mexico ya han diseñado propuestas que incluyen la implementación de una red 5G privada para garantizar conectividad en todo el estadio, sensores IoT que optimicen la movilidad en los estacionamientos y sistemas de pago sin contacto para agilizar las transacciones. Además, se planea incorporar aplicaciones interactivas con estadísticas en tiempo real y experiencias basadas en realidad aumentada para los asistentes. La seguridad también será clave: se ha pensado en incorporar un sistema de cámaras conectadas por 5G que vigilarán cada rincón del recinto, mientras un software de gestión inteligente optimizará el mantenimiento del césped y otras áreas.
Más allá del futbol, el Estadio Azteca tiene el potencial de consolidarse como un espacio de cohesión social y cultural. De acuerdo con un análisis del Barcainnovation Hub, de nada sirve tener el estadio más bonito del mundo si no logra diversificar sus ingresos. Por ello, se planea convertir al Azteca en un epicentro cultural que acoja conciertos, exposiciones, conferencias y ferias. También se vislumbran iniciativas que incluyan programas educativos y deportivos para jóvenes locales, así como actividades gratuitas que fortalezcan el sentido de comunidad. Incluso el estacionamiento podría transformarse en un cine al aire libre o en un espacio para eventos culturales.
Adicionalmente, para posicionar al Estadio Azteca como un símbolo global de la Ciudad de México, será crucial una estrategia de marketing digital e integral. Esto podría incluir colaboraciones con influencers internacionales, campañas con jugadores del Club América e incluso alianzas con figuras del futbol global.
Además, plataformas digitales como Netflix o Amazon Prime podrían ser aliadas estratégicas para narrar la historia del Azteca en documentales que resalten su legado y su transformación hacia el futuro. Según Kantar, el 31% de los internautas están suscritos al menos a una de estas nuevas plataformas, lo que las convierte en una herramienta poderosa para llevar el mensaje del Azteca al mundo.
Como dijo alguna vez Pelé: “El futbol es el arte de unir a las personas”. Hoy, el Azteca tiene la oportunidad de ir más allá del futbol, para unir al mundo en torno a la riqueza cultural, histórica y tecnológica de la Ciudad de México.
Fuentes:
Sobre el autor:
*Juan Carlos Londoño Roldán es profesor de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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