El proceso electoral 2024 resulto ser mucho de todo lo contrario que se había pronosticado, no fue competido ni cerrado, mientras que los sondeos y las encuestas marcaban diferencias ínfimas a nivel estatal (menos de medio punto en algunos casos) por debajo del margen de error siempre, la realidad fue que Trump gano por márgenes muy superiores.
Regiones, grupos y segmentos tradicionalmente demócratas le dieron la espalda a ese partido y sus candidatos, se esperaba una férrea competencia a nivel Congreso y Senado, pero tampoco eso ocurrió, los republicanos -además de la Casa Blanca- se hicieron con la mayoría en ambas cámaras.
Se esperaba una larga noche, muchos resultados TCTC (too close to call) y probablemente que el mundo se mantendría en vilo por al menos un buen rato, pero no, nada de eso ocurrió. El sueño de Kamala se fue desvaneciendo rápidamente, las caras largas, preocupación, tristeza, desilusión, llanto, desconcierto comenzaron a aparecer muy temprano y la gente comenzó a retirarse de su cuartel general de campaña conforme las victorias estatales de Trump auguraban un desastre sin precedentes.
Lo que se reflejó a través de los medios en todo el mundo, hizo coincidir a todos los analistas y especialistas, no había explicaciones claras, concretas, las encuestadoras hacían lo que podían para justificar porque se habían quedado tan lejos en sus pronósticos, pero -eso sí- los comentaristas republicanos se regocijaban por lo que apuntaba a una victoria clara, contundente, indiscutible- El único que acertó fue Trump, su triunfo se iba definiendo como solamente él lo había descrito.
Se borraron las esperanzas de que el voto latino, el afro-americano, las minorías, los jóvenes, las mujeres, se pusieran del lado de la aspirante que por un momento brillo como signo de cambio. La respuesta fue un No sonoro, tajante. El resto del mundo contemplaba impávido, incrédulo, sorprendido.
Hoy sabemos que la raíz de todo ello, es simplemente la economía. La reducción, el riesgo de la cancelación del sueño americano que mucha siente en sus bolsillos. Concretamente los migrantes de todas las naciones aspiran a una mejor vida, dejan todo atrás para perseguir esas fantasías de un vehículo, un buen salario, el nivel de vida que no pueden alcanzar en sus respectivas naciones.
Ese es el núcleo de los Estados Unidos, una promesa, una ilusión, una expectativa, si eso se ve afectado, la gente se manifiesta electoralmente y exige, demanda que las cosas vuelvan a esa “normalidad”, como sea. Si el salario no alcanza para pagar las cuentas, si las deudas te aprietan, si la renta se vuelve muy onerosa, si tienes que mudarte a un departamento mas pequeño o si hasta el internet o el celular resultan ahora mucho mas caro que lo eran ayer, los electores van a protestar con su voto.
Trump acertó se redujo a insistir en “el desastre” provocado por el gobierno, eso mas el halo mágico del “mesías wallstreetero” (si se me permite la nominación) y el de sobreviviente a un atentado para que la ciudadanía le perdonara todos sus excesos, sus deslices, alusiones personales, irreverencias, amenazas y hasta insultos, logrando de paso meter a Kamala a ese juego: él dice, yo digo, él es, yo soy, él hace, yo hice. Simple consejo en campañas políticas: no le hagas publicidad extra a los contrarios.
A los seguidores de Trump les importan muy poco el cambio climático, los derechos humanos, el respeto a la ley, la salvaguarda de las instituciones, (el asalto al Capitolio ya lo había dejado claro) ahora solo extendieron esa indiferencia a los núcleos de población que perciben que se alejan de sus expectativas financieras. La tierra del éxito es eso o de plano deja de serlo.
Inversionistas en criptomonedas, grandes millonarios, apostadores, muchas empresas ya se echaron a la bolsa cientos de billones, ya hay con que mostrarle al mundo que tenían razón. En la especulación, la bonanza, nuevas inversiones anunciadas y un dólar más fuerte hay argumentos, simplemente cada dólar de las remesas vale ahora más.
La nueva edición de Trump viene con más ritmo, mas burlas, mas desplantes, se le ve entusiasta y su super ego se desborda. Todas sus profecías se cumplieron, toda su fuerza y su templanza está ahí como referencia casi heroica, es el americano modelo, ese el reflejo aspiracional que alimenta ese deseo de triunfar y generar ganancias a cualquier costo, moral o inmoral, ético o antiético, legal o al margen de la ley, sostenible o depredador con el medio ambiente; simplemente hay que hacer negocios y dedicarse a disfrutar la riqueza.
Trump tiene hoy todos los hilos para promover los acuerdos, las leyes, las reformas que considere pertinentes, puede hacer cumplir con el apoyo de sus aliados muchas de sus promesas y acercarse a cerrar las fronteras, alejarse de los organismos internacionales, alentar un mar de plástico, cambiar los tratados comerciales, imponer aranceles, construir muros, cancelar la asistencia a los países y dejar a su suerte a millones de afectados por conflictos internacionales.
Serán 4 años intensos, mordaces, históricos, una nueva realidad al borde siempre del asiento, una montaña rusa a máxima velocidad.
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