Enlaces rápidos

    Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en un grupo de trabajo cuyo objetivo era analizar, de forma exhaustiva, los efectos del actual sistema de producción agrícola y ganadera en el mundo en los ámbitos económico, social, político, ecológico, tecnológico y de desarrollo sustentable.

    Científicos, investigadores, empresarios, organizaciones sociales, productores y líderes de todo el mundo, conjugaron sus talentos para desarrollar los diversos escenarios prospectivos acerca de las consecuencias graves y negativas que el uso indiscriminado de insumos agrícolas, fertilizantes sintéticos, herbicidas y plaguicidas traen para toda la humanidad.

    La conclusión es evidente: la industria está al borde de una catástrofe global agravada por los efectos del cambio climático, inflación, la escasez de agua, suelos improductivos, la desertificación y el crecimiento demográfico. 

    Cerca del 40% de la población mundial experimenta ya diversos problemas para mantener su seguridad alimentaria y de acceso al agua. Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales han levantado las voces de alerta: Se requiere un cambio disruptivo urgente a fin de evitar el colapso irreversible general. 

    Nuevamente los estudios e información resultaron contundente: el decaimiento de la calidad de los alimentos coincide con el aumento de enfermedades cardiacas y respiratorias, diversos tipos de cáncer, diabetes, obesidad, insuficiencia renal, alimentar al mundo nos está afectando lentamente. 

    Resulta verdaderamente alarmante la cantidad de sustancias nocivas que ingerimos, respiramos y recibimos todos los días por contaminantes nocivos presentes en el agua, aire, suelos y alimentos. 

    ¿Ya nos tienes en Facebook? Danos like y recibe la mejor información

    A fin de combatir a fondo estos problemas, una de las iniciativas más destacadas es el llamado Reto Sustentable, convocatoria liderada por Envirolizer la empresa líder en fertilizantes orgánicos que, siguiendo un modelo inspirado por el “Espíritu de Bayanihan” (una cultura filipina de esfuerzo cooperativo o trabajo conjunto), está cambiando país por país, cultivo por cultivo, la forma en que los agricultores rurales, pequeños granjeros, hortalizas familiares, productores, organizaciones y otras asociaciones pueden mejorar nuestra forma de vida, obteniendo mejores y mayores cosechas. 

    El reto consiste no solamente en desterrar el uso de prácticas y todo tipo de sustancias químicas sino en aumentar el rendimiento en la producción, obtener cultivos más nutritivos y, al mismo tiempo, promover la biodiversidad para el beneficio de nuestra próxima generación.

    Cambiar el modelo agrícola es urgente no solo desde el punto de vista de la salud humana, sino desde la propia economía; es necesario acabar con las peligrosas emisiones, perdidas ambientales y riesgos que provoca una industria química corrupta, podrida y boyante gracias a la complicidad de los gobiernos, se siguen arrasando selvas, depredando los suelos y acabando con especies; todo eso ya nos esta pasando la factura. 

    En diversas latitudes El Reto Sustentable ha probado ser una herramienta eficaz para organizar comunidades locales, promover un cambio cultural responsable y lograr un ejercicio de integración social que se traduce en mejoras productivas, activismo ecológico, protección del medio ambiente y alimentos nutritivos libres enfermedades y de insumos dañinos.

    Aun en las peores condiciones de clima, con suelos decaídos, contaminación, agua escasa, las cosechas obtenidas, las ganancias y sobre todo la calidad, contenido, consistencia, color, sabor, tamaño y aroma de las frutas, verduras, legumbres, flores, cereales y granos es sorprendente. 

    Mazorcas de casi el doble de tamaño, flores con un color espectacular, legumbres y verduras en pesos récord, resistencia aumentada a plagas y temperaturas extremas, mayor duración en el anaquel, todo eso genera grandes beneficios para productores, distribuidores y sobre todo hacia la salud de sus consumidores. 

    Gracias a las nuevas prácticas promovidas por Envirolizer, el número de ciclos por año aumenta, en regiones donde apenas se lograba una cosecha anual, hoy se pueden obtener de 2 a 4. Lo mismo para pepinos, rábanos, maíz, fresas, sandias, ajos, chiles, melones, brócoli, cebollas, flores, cactus, berenjenas, coliflores, lechugas, papas, zanahorias, cannabis, espárragos, espinacas, frijol, camote, tomates hasta un total de 127 diferentes cultivos alrededor del mundo.

    Los resultados han sido comprobados desde todas las latitudes, elevaciones, climas, condiciones de suelo, humedad y experiencia de las comunidades y empresas que se sumaron a esta iniciativa, demostrando que, con trabajo, dedicación, motivación y organización, la salud de las plantas la regeneración del suelo y la biorremediación del ambiente son posibles. 

    El desafío nos ha llevado por todo el mundo, hoy también ese proyecto llega a México para traer beneficios como: la mejora significativa en el crecimiento y la productividad de las plantas debido al aumento de la fotosíntesis y la absorción de nutrientes en las plantas.

    Pretendemos sumar a muchos para reducir y eliminar el uso de insumos sintéticos y químicos, ahorrando así importantes insumos para los agricultores. Mayor resistencia a los efectos negativos de las altas temperaturas ambientales y el estrés hídrico junto con ahorros sustanciales en el consumo de agua.

    La tecnología es accesible para todos, los precios no tienen competencia, pero sobre todo los efectos positivos son impactantes tan solo al primer ciclo de cosecha, convocamos a todos a participar en otro desafío por el interés común. 

    Suscríbete a Forbes México

    Contacto:

    Correo: [email protected]

    Twitter: @CapitolCComm

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México