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    Para muchas empresas latinoamericanas, la herramienta para gestionar el trabajo diario es WhatsApp: fotos de incidencias, pedidos improvisados, instrucciones por mensaje y un gerente que pasa más tiempo buscando evidencias que dirigiendo puede volverse abrumador. De esa fricción nació MiChamba, una startup mexicana que organiza tareas y proyectos para equipos que operan en WhatsApp, con una capa de inteligencia artificial por encima.

    La historia empezó con dos fundadores que vieron el problema desde lados distintos de la operación. Ricardo Flores llegó a la idea desde la trinchera. Trabajó en construcción en El Paso, Texas, tras emigrar desde Ciudad Juárez; años después pasó por Georgetown, banca de inversión en Wall Street (JP Morgan, Goldman Sachs) y fue product owner en una startup tecnológica en la que ayudó a levantar una ronda de 16 millones de dólares. “Lo que notaba en la construcción era que intentábamos usar muchos softwares… y los empleados no querían usarlos porque no sabían cómo. Se resguardaban otra vez en WhatsApp”, recuerda Ricardo, y ese fue la idea inicial: la solución tenía que entender por qué la gente volvía a la aplicación de mensajería.

    HumbertoBravo combinó la experiencia académica en finanzas con el día a día de las empresas familiares en logística. Cuenta que entraba y salía de clases y veía “cientos de imágenes y conversaciones” en grupos de WhatsApp con lo operativo; para él era un dolor de cabeza. “Al final de cuentas a nadie le funcionaba ningún software. Todos terminan regresándose a WhatsApp”, resume Humberto, y ahí se alinearon las piezas: el know-how del gerente y la experiencia del empleado.

    Con ese diagnóstico, los dos se juntaron a diseñar una solución práctica: una plataforma que organiza la operación, la convierte en tareas asignables y la manda por WhatsApp, es decir, usa la app que ya conocen los colaboradores, pero con trazabilidad y métricas para el gerente. Gilberto López, tercer cofundador y CTO, fue quien hizo posible el Producto Mínimo Viable (MVP, por sus siglas en inglés) técnico que los sacó al mercado.

    Integración directa y una IA propia

    Uno de los diferenciales técnicos que explican por qué MiChamba puede ofrecer costos bajos y flexibilidad es su decisión de no depender de un APIintermediario para WhatsApp. Como explica Ricardo: “En lugar de hacer esta integración de WhatsApp con un API, que usualmente tienes que pagar a otra empresa de en medio, decidimos hacer la integración directa con Meta”. Esa elección reduce costos (mencionan poder mandar 10,000 mensajes por menos de 2 dólares) y les da libertades técnicas que otros competidores no tienen. “Si nosotros hubiéramos contratado un API, hubiéramos pagado más de 20 dólares por 10,000 mensajes que se mandan en WhatsApp”, agrega.

    Ricardo explica que el modelo de negocio de MiChamba es B2B, un Software as a Service, el cual tiene un modelo de suscripción basado en los usuarios, cobran por usuario por mes a través de contratos anuales.

    Además, están construyendo “MarIA”, su capa de IA interna: un “cerebrito” conversacional que podrá dar resúmenes, recomendaciones y automatizar acciones desde WhatsApp, transformando la gestión de tareas en una experiencia más natural y conversacional.

    “Tenemos ahorita tres paquetes: El paquete básico, este solamente es la integración con WhatsApp y la aplicación móvil. Tenemos un paquete Pro, donde tenemos datos, KPIs, cómo identificar cuellos de botella y, obvio, incluye todo lo básico. Y luego tenemos el paquete Premium, que incluye a MarIA”, explica.

    Tracción, sectores y números

    MiChamba apunta a industrias con operación distribuida: construcción, logística, hotelería y estaciones de servicio. En menos de un año en el mercado (la idea nació en 2024 y se lanzó en enero de 2025) reportan más de 15clientes, entre ellos cadenas hoteleras como Hilton, y alcanzaron ingresos recurrentes anuales (ARR, porsussiglaseninglés) cercanoa 100,000 dólares en torno a octubre.

    Para Wollef, el fondo que lideró su ronda presemilla, esos números y el equipo fueron decisivos. Eric Pérez Grovas, cofundador y General Partner, lo resume así: “Nos gusta invertir en extraordinarios equipos resolviendo problemas grandes”, y añade que les impresionó la “capacidad de ejecución” y el potencial de mercado: WhatsApp es, en su opinión, “un sistema operativo para las masas”.

    La apuesta de inversión y planes

    La ronda presemilla fue de 2.25 millones de dólares, con Wollef a la cabeza. El dinero se invertirá en dos frentes: ampliar el equipo de ingeniería (contratarán varios ingenieros para acelerar MarIA y el producto) y fortificar la operación y el servicio al cliente, un aspecto que los fundadores consideran clave para no romper la cercanía con clientes a medida que escalen.

    Humberto sintetiza la visión con una frase clara: “WhatsApp es el sistema operativo de las empresas en Latinoamérica”, y la estrategia comercial parte justo de ahí: si una empresa opera en WhatsApp, MiChamba le propone convertir ese caos en procesos ordenados, medibles y eficientes.

    ¿Y el futuro?

    Además del crecimiento en México, el equipo apunta a un soft landing en Estados Unidos, donde grandes comunidades latinas usan WhatsApp de manera intensa. Ricardo Flores menciona que hay 64 millones de latinos en la Unión Americana, y un 54% de estos utilizan WhatsApp.

    “Algo muy interesante es que los latinos en Estados Unidos son la quinta economía más grande del mundo, como consumidores, entonces eso es un número grandísimo y vemos que esa oportunidad va a crecer mucho. Entonces nuestros planes es que, para en un punto del año que entra, empezar ese ‘soft landing’ en Estados Unidos”, agrega.

    Eric Pérez Grovas lo ve como una expansión natural: la base de usuarios existe y la propuesta puede replicarse sin grandes fricciones culturales o tecnológicas. “El potencial de utilizar lo que ya sabemos es un sistema operativo de las personas en toda América Latina, pero también saber que tienen el potencial de,  así quererlo en algún momento, también poder expandirse a Estados Unidos”, agrega Eric, cuyo fondo también ha apostado por otras startups que se convirtieron en unicornios, como Kavak y Konfío.

    MiChamba no promete reinventar el trabajo, sino organizarlo mejor. Como dice Ricardo: “Lo que nos motiva mucho en MiChamba es que, lo que estamos viendo en el mercado es que ahora sí la inteligencia artificial está rompiendo el modelo tradicional de software al punto incluso de que, siento que se saltó la curva de adopción de software que apenas estamos viendo en México. Y por eso creemos que MiChamba puede ser la primera plataforma de gestión de tareas 100% conversacional.”

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