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    Por Nazly Borrero, Consultora en ciberguridad y gobernanza digital para Latinoamérica

    Durante gran parte del siglo XX, las empresas más valiosas construyeron su poder sobre activos tangibles: fábricas, petróleo, infraestructura y cadenas de suministro. Hoy, la riqueza se genera desde un lugar menos visible, pero poderoso. Los datos, la Inteligencia Artificial (IA) y la ciberseguridad son los pilares de una nueva economía que mueve miles de millones de dólares.

    Cada compra, transacción, búsqueda o interacción en redes genera información. Sin embargo, el valor no está en poseer datos, sino en transformarlos en conocimiento y oportunidades de negocio.

    La IA ha acelerado esta transformación. Las organizaciones pueden anticipar tendencias, optimizar operaciones, automatizar procesos y detectar riesgos en segundos. Lo que antes requería semanas, ahora se ejecuta en tiempo real gracias a modelos que aprenden continuamente.

    Pero detrás del auge de la IA existe una realidad que muchos líderes subestiman: necesita infraestructura, capacidad de procesamiento y grandes volúmenes de información confiable. La revolución de la IA impulsa una nueva carrera económica basada en centros de datos, conectividad y soberanía digital.

    Oportunidad de Negocios

    México ocupa una posición privilegiada. La combinación de nearshoring, ubicación estratégica, crecimiento del comercio digital y cercanía con Estados Unidos lo convierte en un destino tecnológico clave en América Latina. Más empresas globales buscan establecer operaciones, infraestructura digital y capacidades de procesamiento de datos en el país.

    La expansión de centros de datos en estados como Querétaro refleja esta tendencia. Lo que era exclusivo del sector tecnológico es ahora una decisión estratégica de inversionistas, gobiernos y consejos de administración. La infraestructura digital es un activo tan importante como la física.

    De acuerdo con la Asociación Mexicana de Data Centers (MexDC), México captará 82,500 millones de dólares en construcción y equipamiento de centros de datos entre 2026 y 2031, cifra que refleja el interés por aprovechar la ubicación estratégica del país y su creciente ecosistema digital.

    Sin embargo, un componente suele quedar fuera de los titulares y determinará a los ganadores: la confianza. A medida que aumenta el valor de los datos, crecen los riesgos. Los ciberdelincuentes han entendido que la información es uno de los activos más rentables del mundo.

    Sin confianza no hay rentabilidad

    La ciberseguridad ha dejado de ser una función técnica para ser una prioridad empresarial. Un incidente puede afectar la reputación, interrumpir operaciones y generar pérdidas millonarias. En un entorno hiperconectado, proteger la información es una estrategia de negocio.

    Los líderes visionarios comprenden que los datos, la IA y la ciberseguridad forman parte de un mismo ecosistema. Invertir en IA sin proteger la información es construir sobre terreno inestable. Del mismo modo, acumular datos sin una estrategia de gobernanza limita la ventaja competitiva.

    La oportunidad para México y América Latina es extraordinaria. La región puede consolidarse como un actor estratégico en la economía digital global, atrayendo inversión, desarrollando talento y fortaleciendo la innovación. El nearshoring y la transformación digital aceleran este proceso.

    El liderazgo no será para quienes adopten tecnología, sino para quienes conviertan datos en inteligencia, inteligencia en confianza y confianza en crecimiento sostenible.

    La economía invisible transforma la forma en que las empresas compiten, invierten y generan valor. No aparece en balances tradicionales ni ocupa espacio en una planta industrial, pero define el futuro de los negocios, los gobiernos y las sociedades.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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