La industria global del cannabis ha dejado de ser un lugar exclusivo para convertirse en un sector de consumo masivo y de alto dinamismo inversionista. En este contexto, la participación de figuras artísticas sobresalientes no es solo una anécdota cultural, sino un fenómeno económico con efectos medibles sobre percepción de marca, la capitalización de mercado y crecimiento de ventas. El rol de las celebridades, sus marcas, inversiones y estrategia de posicionamiento ofrece una ventana singular para entender cómo el valor simbólico se traduce en valor económico.
Es un error conceptual pensar que la inversión en el cannabis por parte de artistas se reduce a la simple “aprobación” de una tendencia cultural. Por el contrario, se trata de estrategias comerciales fundamentadas en la construcción de marca, expansión de mercado y diversificación de ingresos. Hasta ahora, celebridades con inversiones activas incluyen desde promotores históricos de la cultura cannábica hasta nuevos empresarios del wellness y el lifestyle.
Calvin Broadus, mundialmente conocido como Snoop Dogg, fue pionero en la formalización de marcas cannábicas con Leafs By Snoop, asociándose desde 2015 con productores consolidados para ofrecer flores, comestibles y extractos en mercados legalizados. Más allá de la marca, su firma de capital de riesgo “Casa Verde Capital” ha respaldado startups del sector, consolidando su perfil como inversor estratégico y no solo celebridad con productos etiquetados.
El veterano Willie Nelson fundó Willie’s Reserve en 2015, enfocándose en calidad y autenticidad en mercados estadounidenses legalizados. Con una trayectoria de más de $400 millones en ventas acumuladas de sus marcas de cannabis y bebidas THC, su caso ilustra cómo una figura histórica puede traducir capital cultural en resultados comerciales tangibles.
Mike Tyson, ex campeón mundial de boxeo, transformó su marca en el universo cannábico con Tyson 2.0. Según estimaciones de Forbes, la empresa generó alrededor de $150 millones en ingresos anuales para 2023, con presencia en cientos de miles de puntos de venta. Esto demuestra que incluso figuras sin raíces históricas en la cultura cannábica pueden construir negocios con impacto financiero real y sostenido.
El rapero Berner no solo se limitó a productos con marca propia, sino que expandió su empresa Cookies a más de 70 dispensarios internacionales y, según estimaciones de Forbes, el valor de la marca ronda $150 millones. Este ejemplo subraya cómo las marcas de celebridades pueden actuar como plataformas empresariales completas.
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Otros actores notables incluyen a artistas como Wiz Khalifa con Khalifa Kush, Gwyneth Paltrow con inversiones en bebidas cannábicas premium (p. ej. Cann, con ventas de millones de dólares anuales comparadas con marcas tradicionales), y figuras como Willie Nelson y Seth Rogen que han consolidado productos en segmentos tanto recreativos como wellness.
En el debate actual sobre cannabis y celebridad, ha circulado especulación popular, especialmente en medios culturales, acerca de si Taylor Swift consume o apoya públicamente el cannabis. Hasta la fecha, no existe evidencia pública de que Swift haya realizado inversiones empresariales en la industria del cannabis ni que posea marcas asociadas al sector; su presencia en la conversación ha sido más bien cultural o anecdótica, sin una vinculación financiera directa con negocios cannábicos. Esta distinción es fundamental: estar asociado culturalmente al cannabis no equivale a ser inversionista empresarial en el sector.
El impulso de celebridades puede acelerar la normalización y expansión del mercado, reduciendo barreras culturales y estigmas históricos.
El capital simbólico, cuando se traduce en estrategia empresarial, genera ganancias reales, especialmente cuando se combina con operaciones sólidas y gestión profesional.
No todas las inversiones son iguales: la diferencia entre un simple licenciamiento de marca y una participación activa en la operación define el impacto económico de la participación de una celebridad.
La participación de figuras del espectáculo en el negocio del cannabis ha pasado de ser una curiosidad mediática a convertirse en un motor de crecimiento económico y de legitimación social del sector. No es casualidad que marcas respaldadas por celebridades estén registrando cifras comparables o incluso superiores a otras del mercado tradicional, el cruce entre talento cultural y visión empresarial es una realidad que está ayudando a redimensionar la percepción y la economía global del cannabis.
Mientras tanto, figuras como Taylor Swift, aun cuando generan interés en el público general, no pueden ser tratadas como ejemplos de inversión empresarial sin evidencia concreta. En un entorno que aspira a madurez y profesionalización, esa distinción es critica para evitar narrativas infladas y mantener el foco en la innovación real, la inversión seria y la transparencia del sector.
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