El 22 de mayo de 2025, la Casa Blanca publicó un nuevo informe que afirma cuales son las causas de las enfermedades crónicas en los niños.
El informe profundiza en muchos de los temas que han surgido como prioridades para el movimiento “Make America Healthy Again”, o “Hagamos Saludable a Estados Unidos Otra Vez” (MAHA), promovido por el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr. Un área importante de atención son los efectos negativos de los alimentos ultraprocesados en la salud.
El informe señala la prevalencia de alimentos ultraprocesados en la dieta estadounidense como un factor clave en las enfermedades crónicas infantiles y cita investigaciones que revelan que casi el 70% de las dietas infantiles y el 50% de las dietas de las mujeres embarazadas y en período de posparto en Estados Unidos consisten en alimentos ultraprocesados.
¿Qué son los alimentos ultraprocesados?
La preocupación de que los ingredientes utilizados por los fabricantes de alimentos pudieran contribuir a enfermedades crónicas surgió por primera vez en las décadas de 1970 y 1980, cuando las investigaciones empezaron a vincular el consumo de alimentos procesados con el aumento de las tasas de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
El término «alimento ultraprocesado» se remonta a la década de 1980 y se utilizaba para describir alimentos precocinados y refrigerios con altos niveles de aditivos y bajo valor nutricional.
A medida que se intensificaba la investigación sobre los efectos de los alimentos ultraprocesados en la salud, expertos en salud pública y la industria alimentaria han debatido el significado del término.
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Cada vez más investigadores optan por definir los alimentos ultraprocesados basándose en un marco denominado Sistema de Clasificación de Alimentos Nova , creado en 2009 por investigadores en nutrición en Brasil. Este marco clasifica los alimentos en uno de cuatro grupos según su nivel de procesamiento:
- Grupo 1 – Alimentos no procesados o mínimamente procesados: Incluye frutas, verduras y carnes crudas que pueden limpiarse, congelarse o fermentarse pero que permanecen cerca de su estado natural.
- Grupo 2 – Ingredientes culinarios procesados: Sal, azúcar, aceites y otros ingredientes extraídos de la naturaleza y utilizados para cocinar y dar sabor a los alimentos.
- Grupo 3 – Alimentos procesados: Los alimentos de esta categoría se elaboran añadiendo ingredientes como sal o azúcar a los alimentos del Grupo 1, por ejemplo, verduras enlatadas o queso.
- Grupo 4 – Alimentos ultraprocesados: Se trata, principalmente, de alimentos que contienen ingredientes que no se encuentran en una cocina típica, como aceites hidrogenados, almidones modificados, potenciadores del sabor, colorantes y conservantes. Algunos ejemplos son las papas fritas, los refrescos, las barras de chocolate y muchas comidas congeladas, diseñadas para ser hiperpalatables y, a menudo, pobres en nutrientes.
¿Qué dice la investigación sobre los alimentos ultraprocesados?
Cada vez hay más investigaciones que vinculan los alimentos ultraprocesados con numerosos efectos negativos para la salud, como la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y el deterioro cognitivo. Un problema es que estos productos suelen tener un alto contenido de azúcar añadido, sodio, grasas saturadas y aditivos químicos, y un bajo contenido de fibra, vitaminas y micronutrientes esenciales .
Pero algunos estudios también sugieren que lo que hace que estos alimentos sean dañinos no son solo los ingredientes, sino también su elaboración.
Esto se debe a que el procesamiento industrial de grasas y almidones puede producir compuestos dañinos. Por ejemplo, una sustancia llamada acroleína, que se forma al calentar los aceites a altas temperaturas, se ha relacionado con daños en el ADN}.
Diversos estudios también están descubriendo que las micropartículas de envases y plásticos, presentes actualmente en el aire, el agua y los alimentos, pueden alterar el microbioma intestinal, un factor clave para la salud inmunitaria y metabólica.
Una desventaja de los estudios nutricionales es que a menudo se basan en datos dietéticos autodeclarados, que pueden ser inexactos.
Además, pueden contener factores de confusión difíciles de explicar, como los patrones de estilo de vida. Sin embargo, la consistencia de los hallazgos en diversas poblaciones respalda la creciente preocupación por los alimentos ultraprocesados.
Sin embargo, una advertencia importante es que no todos los alimentos ultraprocesados son iguales. Su nivel de nutrición varía, y algunos son importantes para las poblaciones vulnerables.
Por ejemplo, los alimentos que contienen sucromalt, un edulcorante de carbohidratos de liberación lenta, ayudan a las personas con diabetes a prevenir los picos de azúcar en la sangre, y la fórmula infantil hipoalergénica puede salvar la vida de los bebés que no pueden digerir la leche a una edad temprana.
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¿Cómo se ajusta el informe MAHA a las pautas dietéticas actuales?
El informe refleja temas clave de las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2020-2025, un documento publicado conjuntamente por los Departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos cada cinco años. Tanto el informe de MAHA como las directrices federales fomentan el consumo de alimentos integrales ricos en nutrientes.
Una diferencia fundamental entre ellas es que las directrices dietéticas 2020-2025 no mencionan los alimentos ultraprocesados. Algunos expertos en salud pública han señalado que esta omisión podría reflejar la influencia de la industria alimentaria .
¿Qué pasa después?
Robert F. Kennedy, secretario de salud de EU, ha declarado que a mediados de agosto de 2025 se publicará un informe de seguimiento que describe una estrategia y posibles reformas políticas para abordar las enfermedades crónicas infantiles .
Sin embargo, es poco probable que el cambio sea sencillo. Los alimentos ultraprocesados representan una industria importante, y las políticas que desafíen su prominencia podrían encontrar resistencia por parte de influyentes intereses comerciales.
Durante décadas, los subsidios agrícolas, la política alimentaria y los consumidores estadounidenses han apoyado la producción y el consumo masivos de alimentos ultraprocesados. Revertir su consumo excesivo requerirá cambios estructurales en la forma en que se producen, distribuyen y consumen los alimentos en Estados Unidos.
Esta artículo fue publicado originalmente en The Conversation
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