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    La Generación Z, compuesta por jóvenes de entre 18 y 24 años, es uno de los sectores con menor resiliencia económica en México, pues aunque tiene objetivos de vida bien definidos, opera con recursos muy limitados, lo que la hace particularmente vulnerable ante imprevistos financieros, según la firma de préstamos personales Provident México.

    Cerca de la mitad de las personas encuestadas en este segmento (49.7%) afirma que podría cubrir sus gastos básicos por mínimo seis meses si perdiera su fuente principal de ingresos, lo que implica que una proporción similar tendría dificultades para hacerlo ante un imprevisto prolongado, según la Encuesta de Bienestar Financiero 2025, desarrollada por Provident México y la consultora Kantar.

    Basada en datos del Inegi, Provident México agregó que aunque 63% de la población adulta tiene al menos una cuenta de ahorro formal, 30% carece de recursos suficientes para cubrir incluso una semana de gastos en caso de pérdida de ingresos, lo que evidencia que la vulnerabilidad financiera no es exclusiva de los jóvenes, sino un desafío que atraviesa distintos segmentos de la población.

    A pesar de ello, el 90% de los jóvenes logró ahorrar al menos una parte de sus ingresos en el último año, lo que muestra una intención de planificación financiera enfocada en la anticipación y la estabilidad, aunque persistan limitaciones para generar un fondo de emergencia sólido, indicó en un comunicado.

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    “Los hallazgos de nuestra encuesta refuerzan la necesidad de acercar, desde edades tempranas, herramientas prácticas y acompañamiento que ayuden a las nuevas generaciones a planear y alcanzar metas de largo plazo”, señaló Fernando Chávez, director de Legal y Asuntos Corporativos de Provident México.

    Según el sondeo, los jóvenes de la Generación Z priorizan metas concretas y de largo plazo. Para los próximos 12 meses, destacan como principales objetivos: ahorrar para emergencias (38.3%), invertir en educación y desarrollo profesional (27.6%) y pagar deudas (21.1%).

    “Este compromiso con la educación y el desarrollo futuro refleja un enfoque dirigido hacia la construcción de un bienestar económico sostenible”, afirmó la empresa.

    Sin embargo, la encuesta también reveló una alta dependencia de esquemas informales de financiamiento, pues 28.9% recurre a familiares, mientras que 17.7% solicita apoyo a los padres, lo que limita la integración de esta generación con productos financieros formales y el desarrollo de un historial crediticio.

    “Estos resultados subrayan la importancia de seguir impulsando una cultura de manejo responsable del dinero y ampliando el acceso a herramientas formales que acompañen a las nuevas generaciones en la construcción de un futuro económico más sólido, informado y sostenible”, expuso Fernando Chávez.

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