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    Las industrias automotriz, de electromovilidad, aeroespacial y petrolera de México sufren un daño devastador cada vez que China restringe la exportación y venta de minerales críticos y tierras raras, según José Gerardo Tajonar Castro, vicepresidente de comercio exterior de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México (Canaco CDMX).

    “Cuando China decide restringir las exportaciones de grafito o de metales como el galio y el germanio, el impacto en las líneas de producción mexicanas es directo y devastador”, declaró.

    México no es espectador de la competencia en minerales críticos y tierras raras, ya que “somos el terreno donde las ondas de choque de estas decisiones geopolíticas golpean con más fuerza”, dijo.

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    El caso de las tierras raras para imanes permanentes es quizás el más alarmante: “El neodimio y el praseodimio son el alma de los motores eléctricos y de los componentes aeroespaciales que ensamblamos en territorio nacional”. 

    Expresó que México carece de una estrategia para asegurar el suministro de las tierras raras provenientes exclusivamente de China.

    Recordó que el mundo vive con atención las fluctuaciones del crudo, y que una “guerra silenciosa” y mucho más determinante se libra en las cadenas de suministro de los minerales críticos y tierras raras.

    “Para México, esta no es una cuestión técnica ni puramente minera, es un dilema de soberanía industrial y supervivencia comercial en el marco del TMEC”, comentó.

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    Detalló que existe una confusión generalizada que se debe despejar.

    Dijo que las tierras raras son un grupo específico de elementos esenciales para la magnetización y la alta tecnología, mientras que los minerales críticos representan una categoría estratégica definida por el riesgo de su interrupción y su importancia económica.

    “El verdadero problema para nuestra nación no radica en lo que extraemos con orgullo, como la plata o el cobre, sino en aquello que no producimos y que, sin embargo, es el corazón de la manufactura avanzada que presumimos exportar”, precisó.

    Declaró que México se encuentra en una posición de vulnerabilidad paradójica, pese a que es una potencia minera tradicional y está rezagada en la carrera por los materiales que definen la electromovilidad y la transición energética.

    Puntualizó que elementos como el grafito y el cobalto “son los ladrillos invisibles de la industria moderna”.

    “El grafito, indispensable para los ánodos de las baterías de litio, y el cobalto, crucial para su estabilidad, son hoy rehenes de una competencia feroz entre potencias”, dijo. 

    “China, que ha comprendido esta dinámica desde hace décadas, no solo domina la extracción, sino que ejerce un cuasi-monopolio sobre el procesamiento y refinado”, destacó.

    Indicó que México sigue sin contar con una política pública clara ni una lista oficial de minerales críticos que oriente la inversión y la diplomacia comercial.

    “Mientras nuestros socios y competidores implementan incentivos agresivos y reservas estratégicas, México parece confiar en que la inercia del mercado resolverá un problema que es eminentemente político y de seguridad nacional”, dijo.

    “La falta de una visión de Estado en esta materia nos deja a merced de las decisiones tomadas en Estados Unidos y China”, concluyó.

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