El universo del lujo francés de Accor da un paso más en México. Bajo la dirección de Maud Bailly, CEO de Sofitel, Sofitel Legend, MGallery y Emblems, la cadena anunció dos aperturas clave: un nuevo Sofitel en Santa Fe, en la Ciudad de México, y un MGallery que incluirá residencias de marca en Tulum. Es un movimiento estratégico que refleja no sólo ambición de crecimiento, sino también una convicción fuerte: que la identidad francesa y la cultura mexicana pueden fundirse para entregar experiencias únicas y memorables.
Con estas aperturas, la cadena de hoteles de lujo duplicará su presencia en el país, además del Sofitel Ciudad de México Reforma y el MGallery Punta de Mita. “Estamos creciendo, pero queremos más porque estoy convencida de que esas marcas de lujo son la combinación perfecta para este destino”, dice la directiva, quien supervisa 250 hoteles alrededor del mundo.
Además, en los próximos tres años, Sofitel planea incrementar su presencia en Centroamérica y Sudamérica de 13 a 28 hoteles, con 15 nuevos contratos firmados, lo que muestra que la apuesta latinoamericana no es secundaria ni temporal: es uno de los ejes centrales del crecimiento de las marcas que ella dirige.
Accor tiene 5,700 hoteles con 850,000 habitaciones. El grupo reportó ingresos por 1,369 millones de euros (mde) en el tercer trimestre de 2025, de los cuales más de una cuarta parte (26%) provienen de la división de Luxury y Lifestyle. Asimismo, los Ingresos por Habitación Disponible (RevPAR) subieron 4.3% en Luxury y 6.9% en Lifestyle.
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Maud Bailly describe a México como “un destino muy interesante y en plena expansión” en el mercado de lujo y, como ejemplo, menciona que en el Sofitel Reforma de Ciudad de México, la mitad de los huéspedes son mexicanos. Esa demanda interna, unida al flujo de viajeros norteamericanos, le da al país una doble vertiente poderosa para el negocio. Bailly apunta que el dinamismo económico, sumado al gusto por experiencias distintas, convierte a México en territorio fértil para marcas de lujo que saben combinar autenticidad, servicio y sofisticación.
“Creo que nuestras marcas tienen mucho potencial y queremos ir más allá. Quiero ir más allá en México”, asegura en entrevista.
Ese optimismo no es abstracto. Los anuncios de Santa Fe y Tulum muestran que Sofitel tiene como meta duplicar la red de propiedades en el país, algo que implica no solo hoteles sino residencias de marca, diseño local, arte, gastronomía, sensaciones que evoquen México sin dejar de lado la esencia francesa.
Un lujo medido por emociones, no sólo por cifras
Para Bailly, los indicadores más reveladores no se encuentran exclusivamente en los reportes financieros. La ocupación, tarifa promedio, ingresos por cuarto son todos importantes, pero el pulso real del lujo está en lo intangible.
“Para mí, el lujo es una cuestión de actitud y de emoción (…) Siempre recordarás cómo te hizo sentir la gente. Mi objetivo no es simplemente servir un buen desayuno, unos buenos huevos revueltos y una buena tortilla a mis huéspedes. El objetivo es asegurarme de que cada vez que se alojen en uno de mis hoteles, regresen a casa con un recuerdo único y una emoción intensa. Analizamos cada reseña de nuestros huéspedes en redes sociales y en internet. Valoramos cada comentario, ya que la retroalimentación es un regalo y una herramienta fundamental para mejorar nuestro servicio”, asegura.
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Para lograr esa experiencia emocional, Bailly insiste en un elemento central: la identidad. Sofitel no busca uniformidad global, sino una coherencia que se adapte al entorno, que tome del lugar todo aquello que pueda enriquecer la experiencia.
En el caso mexicano eso significa desayunos donde están presentes tortillas y carnes tradicionales, croissants combinados con sabores locales, arte, mixología, diseño interior que rinde tributo a la tradición local. Bailly lo resume bien: herencia francesa que abraza la cultura local. La marca quiere que al entrar a cualquier Sofitel uno sienta al mismo tiempo la firma francesa —los símbolos, los servicios, la elegancia— y una autenticidad local, una experiencia genuina de México.
“La idea es explorar nuevas dimensiones para asegurar que la herencia francesa no solo se fusione con la cultura, la gastronomía y el arte mexicanos, sino que se ofrezca como una experiencia renovada a nuestros huéspedes en todas partes. Podrán apreciar el homenaje a la cultura mexicana en el diseño, en las obras de arte, en la comida y en el desayuno”, comenta.

Liderazgo en tiempos de cambio
Bailly proviene de una formación rica y diversa en la administración pública y transporte ferroviario en Francia. Llegó a Accor en 2017 como Chief Digital Officer, y ahora está en la hotelería de lujo.
“Necesitas empoderar a tus equipos y no debes tener miedo de rodearte de los mejores. Las soft skills son tan importantes como las hard skills. Pero no quiero estar rodeada solamente de mentes brillantes, quiero estar rodeada de gente buena, comprometida con fuertes valores”, resalta.
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¿Cómo es liderar en un sector no nativo digital en plena transformación digital? Maud Bailly, quien se define como una geek, dice que la tecnología es una extraordinaria forma de empoderar a los equipos, pues esta nunca va a reemplazar a las personas, ni sus sonrisas, ni los detalles personalizados o la atención.
Ante un mercado global saturado de ofertas de lujo, Bailly identifica tres pilares esenciales para que una marca destaque: identidad, coherencia y cultura.
“Si queremos tener una marca exitosa y en crecimiento en un mercado tan competitivo, debemos ser diferentes, ser consistentes e inspirarnos en la cultura”, afirma la CEO.
Maud Bailly deja claro que Sofitel no busca solo ocupar espacio en el mapa hotelero mexicano, sino resonar con el huésped. En su gestión convergen el legado francés y la riqueza cultural local, la tecnología con el servicio, y el lujo global con la cercanía personal.






